Vigilancia comunitaria, el plan que se aplica en Quito para frenar los contagios

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

4 Ago 2020 - 0:05

Personal del Ministerio de salud y vigilantes comunitarios recorren el sur de Quito, el 15 de julio de 2020. - Foto: MSP

Vigilancia comunitaria, el plan que se aplica en Quito para frenar los contagios

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

4 Ago 2020 - 0:05

Unos 100 líderes barriales son los encargados de identificar los casos positivos de Covid-19 en las siete parroquias con más contagios de la ciudad. El objetivo es evitar la propagación del virus.

Patricio Tumipamba recibe a diario decenas de mensajes sobre presuntos casos de Covid-19 en la comuna Santa Clara de San Millán, perteneciente a la parroquia quiteña Belisario Quevedo.

En esa parroquia se han confirmado 799 casos, lo que la convierte en una de las más golpeadas por la pandemia en Quito.

Su trabajo, y el de otros 19 vigilantes comunitarios del sector es indagar si las personas que se comunicaron a sus celulares efectivamente tienen fiebre, tos seca, falta de gusto, olfato, o algún síntoma asociado a la enfermedad Covid-19.

En caso de que alguno de sus vecinos tenga síntomas, los vigilantes comunitarios llenan un formulario con sus datos y lo envían digitalmente a las brigadas barriales del Ministerio de Salud.

Con esos datos en sus manos, el personal médico evalúa el cuadro clínico y acude al domicilio del paciente para realizarle una prueba PCR que confirme o descarte la presencia del virus.

Para que la vigilancia comunitaria funcione en este barrio de 12.000 habitantes, cada vigilante comunitario tiene bajo su responsabilidad unas 600 personas que están en constante observación.

La intención es identificar la mayor cantidad posible de casos de Covid-19 para que sean aislados de manera temprana y que no contagien a otras personas, explica el coordinador de la Zona 9 del Ministerio de Salud Pública (MSP), Luis Muñoz.

Esta estrategia se aplica en siete de las parroquias con más contagios de Quito: Guamaní, Chillogallo, Centro Histórico, Belisario Quevedo, Cotocollao y Calderón.

“Son cerca de 100 vigilantes comunitarios que están distribuidos en estas siete parroquias y que son un gran apoyo para el Ministerio”, dice Muñoz, quien calcula que más de 400 casos se han confirmado gracias al trabajo de los vigilantes comunitarios.

Otro de los objetivos es que los pacientes reciban un tratamiento oportuno y en casa, para evitar que deban acudir a un hospital. Esta vigilancia comunitaria, dice el funcionario es clave ahora porque el sistema sanitario de la ciudad no tiene capacidad para recibir a más pacientes.

Por eso el Ministerio de Salud espera lograr la colaboración de más vigilantes comunitarios, sobre todo en las parroquias donde la curva epidemiológica sigue en crecimiento.

La Universidad Central también aporta a esta estrategia de proximidad con el trabajo de 80 estudiantes de Medicina. Ellos hacen un seguimiento telefónico a los pacientes que fueron identificados por los vigilantes comunitarios.

El epidemiólogo de la Universidad Central , Alberto Narváez, dice que el seguimiento permite que un paciente en aislamiento domiciliario reciba el alta epidemiológica sin necesidad de una prueba PCR”

¿Cómo ser un vigilante comunitario?

Cada semana, funcionarios del Ministerio de Salud, epidemiólogos de la Universidad Central y estudiantes de medicina de esa universidad organizan charlas digitales para capacitar a quienes quieren convertirse en vigilantes comunitarios.

Cada jornada aborda cuatro temas:

  • ¿Qué es el Covid-19?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • Cuidado personal y familiar.
  • Proceso de notificación a las brigadas médicas.

El epidemiólogo de la Universidad Central del Ecuador, Alberto Narváez, dice que “es necesario que un vigilante comunitario conozca el comportamiento del virus para minimizar el riesgo de contagio y saber cómo notificar a las autoridades sanitarias”.

El coordinador de la Zona 9 del MPS, Luis Muñoz, dice que, a pesar de que no se establecen requisitos para que una persona pueda ser un vigilante comunitario, las autoridades sanitarias decidieron que solo pueden participar personas que tengan entre 18 y 40 años y que no tengan enfermedades como diabetes, hipertensión y sobrepeso.

“No podemos arriesgar a personas que son parte de sectores vulnerables”, agrega Muñoz”.

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