El 48% de mujeres encuestadas dice haber sufrido violencia en el ginecólogo

Sociedad

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

29 Nov - 16:02

El 48% de mujeres encuestadas dice haber sufrido violencia en el ginecólogo

Autor:

Jonathan Machado

Actualizada:

29 Nov - 16:02

Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) revela que las mujeres ecuatorianas son víctimas de violencia gineco-obstétrica.

La violencia gineco-obstétrica ocurre cuando una mujer acude a una cita con el ginecólogo o al momento de dar a luz y es maltratada.

La cifras del INEC dicen que 48 de cada 100 mujeres se sintieron ofendidas, incómodas o humilladas por algún comentario o pregunta del médico que las atendió.

“Además, se considera violencia gineco-osbtétrica cuando hay presencia de personas extrañas en el consultorio sin el consentimiento de la paciente”, dice el INEC.

El maltrato se incrementa en las zonas rurales, en donde 55 de cada 100 mujeres ha sufrido este tipo de maltrato.

Con relación al maltrato estrictamente obstétrico, las cifras demuestran que 42 de cada 100 mujeres sufrieron ese tipo de violencia al menos una vez en la vida.

Esto significa que no recibieron suficiente información acerca de si el parto debía ser natural o por cesárea y que fueron obligadas a permanecer en una posición incómoda durante el parto, a pesar de haber manifestado su malestar.

Las cifras más llamativas son dos: las mujeres indígenas y las de la tercera edad, que en su mayor parte dicen haber sido maltratadas.

El INEC señala que 70 de cada 100 mujeres indígenas dicen que han sido maltratadas alguna vez en sus citas ginecológicas. Además, 60 de cada 100 mujeres adultas mayores dicen lo mismo.

Eduardo Soto, presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia del Ecuador, dice que no está de acuerdo con las cifras del INEC.

“Muchas veces los médicos brindan consejería -por ejemplo- acerca de la edad reproductiva. No se trata de un acto violento sino de dar a conocer conocer posibles consecuencias que muchas mujeres desconocen”.

Sara tiene 28 años y dice que ha sido sufrido este tipo de violencia en al menos cuatros ocasiones.

“He acudido a varios ginecólogos públicos y privados para ligarme las trompas de falopio porque no deseo ser madre, pero siempre recibo las mismas palabras: “no la puedo ligar porque es muy joven” “¿Y si después se arrepiente?” “Mi ética no me permite hacer esa intervención”.

Ella dice que ningún médico debe emitir un comentario si la paciente no lo solicita porque se trata de una decisión personal. “Es incómodo que una persona extraña te diga lo que debes hacer, según sus creencias”, agrega.

Soto dice que hay un porcentaje bajo de violencia gineco-obstétrica, pero enfatiza que los médicos -sobre todo los que trabajan en el sector público- deben recibir capacitación constante acerca de su función como médicos.

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