Tres avances médicos que fueron descubiertos gracias a un error

Tecnociencia

Autor:

Nelson Dávalos

Actualizada:

4 Dic 2020 - 0:03

Imagen referencial. Dosis de la vacuna de AstraZeneca. - Foto: Reuters

Tres avances médicos que fueron descubiertos gracias a un error

Autor:

Nelson Dávalos

Actualizada:

4 Dic 2020 - 0:03

Las investigaciones de productos que se usarán en la medicina, y en general los proyectos científicos, buscan siempre minimizar los errores. Por eso los investigadores crean entornos controlados y protocolos exactos para experimentar.

De la precisión depende todo. Con exactitud se pueden evaluar resultados, definir dosis de medicamentos, resultados esperados y otros detalles importantes.

Cuando esos protocolos tienen errores lo más habitual es que parte del trabajo previo quede desechado y parte de la investigación deba repetirse, con pérdidas de tiempo y recursos de por medio. Además de los inevitables atrasos.

Pero en la ciencia existen también los errores afortunados. Algunos muy célebres y recientes como la dosis de la vacuna contra el Covid-19, que desarrolla AstraZeneca junto a la Universidad de Oxford.

PRIMICIAS recopila tres de los avances científicos que fueron posibles gracias uno de esos errores afortunados:

Dosis de la vacuna de Oxford y AstraZeneca

Oficinas de AstraZeneca el pasado 19 de agosto de 2020 en Sidney, Astralia.

Oficinas de AstraZeneca el pasado 19 de agosto de 2020 en Sidney, Astralia. EFE

La Universidad de Oxford admitió que, por equivocación, hubo “diferencias” en la forma de administrar las dosis de su vacuna contra el Covid-19 a los voluntarios en los ensayos.

Estas “diferencias” hicieron que la efectividad, que inicialmente se anunció como del 62%, suba al 90%, considerando las nuevas variables.

Los voluntarios de la vacuna en Brasil y Sudáfrica, recibieron la dosis inicial y la segunda dosis según estaba planeado y como la farmacéutica consideraba que era la forma de administración ideal.

Sin embargo y por un error, a los voluntarios de Reino Unido que se les administró solo media dosis al principio y la segunda dosis completa.

El resultado fue sorprendente y los pacientes que recibieron la dosis errada respondieron mejor a la vacuna. Este “error” como lo llamó la farmacéutica fue el que le dio a la vacuna una efectividad del 90%.

Esos son excelentes noticias, pues esta vacuna será una de las más económicas disponibles en el mercado y se prevé que sea la que más capacidad tenga de producirse y distribuirse masivamente, para así combatir a la pandemia.

La vacuna de AstraZeneca es parte de la iniciativa Covax, que impulsa la Organización Mundial de la Salud (OMS), así que será la vacuna a la que puedan acceder decenas de países pobres que son parte de esta iniciativa.

La penicilina: el error más famoso

Científicos secuencian el moho de 92 años que produjo el primer antibiótico, la penicilina de Alexander Fleming.

Científicos secuencian el moho de 92 años que produjo el primer antibiótico, la penicilina de Alexander Fleming. Reuters

Quizás el descubrimiento accidental más famoso en medicina es el de la penicilina de Alexander Fleming en 1928.

Durante varios años, Fleming se dedicó a estudiar las bacterias ‘estafilococo’ en un laboratorio de Londres. En 1928 al regresar de unas vacaciones se encontró con que uno de sus experimentos se había estropeado pues las muestras se habían contaminado con una especie de moho que había entrado con el viento.

Sin embargo, el científico en lugar de tirar su experimento colocó la placa en un microscopio y se dio cuenta el moho había matado a las bacterias.

Después de identificar el moho, Fleming aseguró que el penicillium eliminaba las mortales bacterias ‘estafilococo’de una vez por todas. Así nació el antibiótico más popular y efectivo de la historia.

Rayos X

El fisico alemán Wilhelm Röntgen se dio cuenta de estos nuevos rayos por accidente, mientras estudiaba los rayos catódicos (corrientes de electrodos en tubos de vacío).

Notó que los rayos desconocidos, a los que llamo X, podían penetrar cartón y no dudó en experimentar con tejidos humanos. La primera radiografía, hecha por Röntgen, fue a la mano de su esposa en 1895.

La popularidad de los rayos X creció, pero no existía conocimiento del daño que estaban haciendo la radiación al cuerpo de las personas que se sometían a las radiografías.

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