Prefectura de Pichincha genera un tibio interés entre actores y partidos políticos para las elecciones seccionales
A diferencia de la lucha por la Alcaldía de Quito, que ya empezó, los nombres de aspirantes a prefectos aparecen con más cautela. El correísmo y Acción Democrática Nacional todavía barajan nombres.

Fachada de la Prefectura de Pichincha, en el ingreso al Centro de Quito, del 9 de abril de 2026.
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PRIMICIAS.
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Mientras la Alcaldía de Quito genera fuerte interés político para las elecciones seccionales del 29 de noviembre, la elección de prefecto de Pichincha todavía se mantiene en un segundo plano, a pocos meses de la definición de candidatos.
Y eso que, tras ocho años de administración correísta con Paola Pabón a la cabeza, existe la posibilidad de que haya un giro en la segunda provincia más poblada del Ecuador, lo cual tiene un valor político adicional.
Para dirigir el Municipio de Quito hay aspirantes que han mostrado su disposición como Jorge Yunda, que iría con Centro Democrático; Esteban Guarderas, aún sin partido, y Pabel Muñoz, que buscaría la reelección por el correísmo, aunque auspiciado por otro movimiento debido a la suspensión que pesa sobre Revolución Ciudadana (RC).
Esto contrasta con la situación de la Prefectura de Pichincha en donde han empezado a sonar muy tibiamente nombres, pero sin la confirmación de los aludidos o de alguna organización política que tenga la intención de respaldarlos.
Los primeros mencionados
En ese listado, aparece el actual viceprefecto de Pichincha, Alexandro Tonello, que buscaría tomar la posta de Pabón, con quien ha trabajado de forma muy cercana desde el primer periodo en la Prefectura.
Sin embargo, no está claro si esa es una opción de la Revolución Ciudadana (RC) o si le tocaría buscar alguna otra agrupación política que le auspicie, en caso de que se concrete esa candidatura.
Esto, porque en filas del correísmo ha surgido el nombre de la asambleísta Jahiren Noriega como un cuadro que podría darle réditos, especialmente entre los más jóvenes, aunque también le tocaría buscar auspiciante.
Otro nombre que empezó a circular en los últimos días es el de la exconcejal de Quito, Carla Cevallos, que en la anterior elección seccional hizo dupla con Guillermo Churuchumbi, de Pachakutik, en la campaña por la prefectura.
En el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) siempre ronda el nombre de Andrés Castillo, quien en 2023 ya fue candidato a prefecto por el Partido Social Cristiano (PSC), aunque ha perdido fuerza.
La opción que se manejaría en el oficialismo es Giovanna Ubidia, actual directora del Seguro Social Campesino, quien ya fue candidata a asambleísta por ADN en 2025, y se quedó fuera de la Asamblea por pocos votos.
Otro nombre reciente es el del exasambleísta Gabriel Bedón, que era parte de las filas de Construye, movimiento que enfrenta un proceso de cancelación en el Consejo Nacional Electoral (CNE), por falta de afiliados.
¿Perdió interés la elección de prefecto?
El estratega y analista político Gustavo Isch reconoce que, a nivel nacional, el peso de las prefecturas se ha ido perdiendo frente al de las alcaldías, especialmente las de ciudades grandes como Quito, Guayaquil y Cuenca.
En el caso de Pichincha, la hegemonía de Revolución Ciudadana frente a otros partidos, que otrora eran fuertes como la Izquierda Democrática (ID) o el Partido Social Cristiano (PSC), también le habría quitado 'brillo' a la contienda de prefecto.
Pero existe otro factor que es más de peso para que la disputa por las alcaldías parezca más relevante que el de las prefecturas.
Según Isch, los partidos y movimientos políticos entienden que el candidato a alcalde es quien "jala los votos de las demás dignidades" que se elegirán en las elecciones seccionales del 29 de noviembre.
Por eso, la atención de las agrupaciones políticas es primero empezar a medir la reacción ciudadana con algunos nombres de posibles candidatos a alcaldes, para luego ir por los prefectos, concejales y miembros de las juntas parroquiales.
Isch dice tener conocimiento que existen acercamientos de fuerzas políticas de la centro derecha con el objetivo de forma una coalición que evite la dispersión del voto para la Prefectura, pero también para la Alcaldía.
Esto con base a la experiencia de las elecciones seccionales de 2023, en las que se inscribieron 12 candidatos para alcalde de Quito e igual número de aspirantes a prefecto, lo que provocó que los ganadores tengan pocos votos y, por tanto, escasa legitimidad.
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