Conozca los tesoros del monasterio de Santa Clara en Quito
El Monasterio de Santa Clara abre sus puertas en Quito con una muestra inédita de arte y espiritualidad. Explore sus patios y salas temáticas en un recorrido exclusivo por cuatro siglos de historia franciscana.

Composición de fotos del Monasterio de Santa Clara en Quito.
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Gonzalo Ortiz Crespo/PRIMICIAS
Autor:
Gonzalo Ortiz Crespo
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Adentrarse en un monasterio de monjas de claustro es imposible, pero desde el 14 de abril de 2026, usted puede conocer los patios del monasterio de Santa Clara de Quito, ver sus jardines y sus huertas y, además, en unas salas hermosamente dispuestas, una selección de los tesoros artísticos que guardaron celosamente las religiosas durante 430 años.
La exhibición, que tiene el título 'Un viaje interior. Tesoros del monasterio de Santa Clara de Quito', permite, por primera vez, el público poder apreciar un conjunto de bienes tanto artísticos cuanto documentales (libros, manuscritos, bulas papales) y espirituales, preservados durante más de cuatro siglos en el claustro.
Pero, planifique su visita: no puede llegar todos los días. La exposición se podrá visitar únicamente con reservación previa, escribiendo a educacion@alabado.org a partir del 14 de abril de 2026 y las visitas serán los martes, viernes y sábados, una vez a las 10:00 y otra a las 15:00, con cupo máximo de 14 personas. El recorrido toma unos 45 minutos y la entrada cuesta ocho dólares.
Lucía Durán, directora del Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado, dice que lo que se inauguró en Santa Clara no es un museo sino una exhibición. Ella fue la curadora de la muestra, que ha sido trabajada durante meses, con el apoyo de las propias religiosas, como un proyecto de la Casa del Alabado para ayudar a sus vecinas, las monjas de claustro y, sobre todo, brindar a Quito un nuevo sitio de visita y de admiración.

Fundado en 1596, el monasterio de Santa Clara ha sido un espacio de vida contemplativa, creación y memoria. Se rige por la regla de santa Clara de Asís establecida hace 800 años, y pertenece a la familia franciscana. Aún hoy las religiosas que entran allí consagran su vida a la meditación y al silencio, a las labores manuales, la lectura, la oración y el canto litúrgico.
El visitante va a poder ingresar al monasterio y recorrer un tramo del segundo piso de los dos patios, el primero, ajardinado y el segundo de piso duro, ambos dominados al fondo por el vecino cerro del Panecillo. Allí se va ingresando a seis salas temáticas consecutivas, que presentan la historia del convento, el mundo interior, el bordado litúrgico, los ricos ensamblajes en trigo y cebada y el arte colonial quiteño, con una selección exquisita de piezas.
La muestra está sonorizada con la música compuesta en el propio monasterio a inicios del siglo XVIII, que fue investigada por el músico Simón Gangotena e interpretada bajo su dirección por el ensamble de la fundación InConcerto.
Historia del monasterio
La primera sala se centra en la historia temprana del Monasterio de Santa Clara y se exhibe el conocido como Libro Verde, crónica iniciada tras su fundación en 1596 por doña Francisca de la Cueva, bulas papales autorizando el establecimiento y también los tres volúmenes manuscritos de “La Perla Mystica”, de Sor Gertudis de San Ildefonso y fray Martín de la Cruz (1700–1718).
¿Quiénes eran estos personajes? Sor Gertrudis (1652-1709) fue una religiosa quiteña que profesó como monja en 1668. Escritora mística, compositora musical y reformadora, su vida se recoge en los tres tomos del manuscrito 'La Perla Mystica escondida en la concha de la humildad. La venerable virgen Gertrudes de San Yldefonso, religiosa profesa en el convento de Santa Clara de Quito'.
Su confesor, el carmelita descalzo Fray Martín de la Cruz, transcribió los diarios de la monja de manera dialógica, incorporando sus propios textos y anotaciones, y narrando su vida desde la infancia. Continuó escribiendo el texto hasta 1718, nueve años después de la muerte de Sor Gertrudis, relatando hechos extraordinarios, convencido de su santidad. En el tomo tercero de 'La Perla Mystica' se incluyen partituras destinadas a promover la devoción de la ciudad a Nuestra Señora del Amparo, cuyas apariciones a las monjas relata.

Salas sobre el mundo interior, los textiles y los ensamblajes
La organización de la vida monacal: elecciones de abadesa, designaciones de las monjas para los diferentes oficios; registros económicos, como los libros entradas y salidas y de socorros a los indios de la hacienda de Tolóntag, que hasta inicios del siglo XIX sustentó la vida de las monjas; cartas, diarios y objetos devocionales se encuentra en la segunda sala.

En otras se exhiben bordados, uno de los principales menesteres en los claustros. Sedas, terciopelos, lentejuelas, pedrería, canutillos, hilos de oro y plata se ensartan en una variedad de prendas litúrgicas.
Un paso más allá del bordado se presenta en una sala dedicada a los tejidos hechos con el tamo de trigo y cebada y a ensamblajes con diversos otros materiales aplicados sobre tules y gasas.

La última sala del recorrido permite apreciar, entre otras piezas talladas, un cuadro de la Virgen con el Niño Jesús, coronados como reina y rey del Cielo, con influencias de la pintura cuzqueña.

¿Cómo visitar la exhibición?
Los interesados en visitar la exhibición deben hacer una reserva en este enlace o escribiendo a educacion@alabado.org.
El punto de encuentro es el patio del Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado. Los recorridos salen puntualmente.
Los fondos recaudados se destinan al Monasterio de Santa Clara y al patrimonio de la ciudad.

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