¿Quién fue el padre Maximiliano José Estupiñán? El sacerdote de madre alemana que dejó “una huella imborrable” en Quito
Con más de dos décadas de servicio pastoral, el padre Maximiliano José Estupiñán dejó una huella en parroquias urbanas y rurales de Quito, donde es recordado por su cercanía y vocación de servicio.

Imagen de archivo del padre Maximiliano José Estupiñán en una ceremonia eucarística.
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Arquidiócesis de Quito
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El padre Maximiliano José Estupiñán Gaisbauer sirvió durante más de dos décadas a la comunidad católica del Distrito Metropolitano de Quito. En ese tiempo se ganó el apelativo de “padre Max”, nombre con el que decenas de feligreses lo recuerdan con cariño.
Según la Arquidiócesis de Quito, nació en 1961 y fue ordenado sacerdote el 20 de mayo del 2000. Aunque era ecuatoriano, su madre era alemana, rasgo que también se reflejaba en su apariencia. Tenía 64 años y se desempeñaba como párroco de la parroquia Santa Cruz de Casitagua, en el barrio La Planada, en el norte de la ciudad.
Fue designado en ese cargo en enero de 2026 y, según relatan moradores, se involucró activamente en la vida parroquial, mostrando plena disposición para trabajar por la comunidad.
Su ministerio también incluyó la docencia. Enseñó en el Seminario Menor San Luis, donde impartía latín y lógica. Además, fue capellán durante varios años del colegio Hontanar, institución que señaló en un comunicado que su partida deja una “huella imborrable”.
Entre sus responsabilidades pastorales en la Arquidiócesis de Quito constan:
- 2005 y 2008: Administrador parroquial de Jesús del Gran Poder de Palma Real.
- 2007: Vicario parroquial de Jesús de las Bienaventuranzas de Tababela.
- 2010: Párroco de Jesús de las Bienaventuranzas de Tababela.
- 2015 y 2022: Párroco de San Miguel de Nono.
- 2017: Administrador parroquial de Jesús del Gran Poder de Palma Real.
- 2021: Párroco de Nuestra Señora de Lourdes de Juan Montalvo.
- 2022: Capellán del Centro del Adulto Mayor de Guayllabamba.
- 2026: Administrador parroquial de Santa Cruz de Casitagua.
Su trayectoria destaca por los años dedicados a parroquias rurales de Quito, donde siempre expresó su deseo de servir, ya que no le pesaba “ensuciarse de barro si era necesario para poder llevar el Evangelio”, según la Arquidiócesis.
En los últimos años, por motivos de salud, solicitó su traslado a la capital, llegando al barrio La Planada. Aun así, mantuvo vínculos con la comunidad de Guayllabamba, donde tenía un inmueble que visitaba los fines de semana. En ese lugar fue asesinado el 23 de marzo de 2026, en circunstancias que aún están bajo investigación.
Quienes lo conocieron han expresado su pesar en redes sociales. Para José Luiz Guazco, el padre Max era de “esos maestros que no solo enseñan materias... enseñan a vivir”.
En la cuenta de Facebook del colegio Hontanar también se multiplicaron los mensajes en su memoria.
“Que Dios tenga en su Gloria al padre Max, ejemplo de dedicación y servicio al prójimo. Su huella quedará imborrable en aquellos que lo conocimos y compartimos su amistad”.
Richard Herrera
La Arquidiócesis de Quito también resaltó su vida sacerdotal y lo destacó por una entrega sencilla, constante y profundamente humana.
“En cada lugar donde ejerció su servicio pastoral dejó el testimonio de un pastor cercano, que supo caminar junto a su gente en las alegrías y en las dificultades de la vida”.
Arquidiócesis de Quito
El sepelio del padre Maximiliano José Estupiñán se realizará el 25 de marzo en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de La Armenia, en el suroriente de Quito, tras una misa de cuerpo presente prevista para las 15:00.
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