Para volver a cobrar la tasa de basura en la planilla de luz, el Gobierno pone tres condiciones al Municipio de Quito
Siguen las quejas por los altos cobros en la planilla de agua potable. Una comisión municipal busca cumplir los requisitos exigidos por el Gobierno para cobrar la tasa de basura en la factura de luz.

Basura en el sector de La Mariscal, en el centro norte de Quito, 12 de enero de 2026.
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En marzo de 2026, los clientes mantienen reclamos por el cobro de las planillas de agua potable en los canales de atención de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps).
Los reclamos de los ciudadanos que iniciaron en febrero, por facturas que registraron incrementos de hasta un 2.300%, mantienen su porcentaje de incidencia.
Según Verónica Sánchez, gerenta de la Epmaps, en los primeros 15 días de marzo la entidad registró 9.545 atenciones ciudadanas, de las cuales 3.531 correspondieron a quejas o consultas sobre la tasa de basura, lo que representa el 37% del total de las interacciones.
A pesar de la inconformidad, la recaudación no se ha detenido. Sánchez detalló que la eficiencia de cobranza de las facturas de la Empresa de Agua Potable alcanza cada mes un 94%. Entre febrero y lo que va de marzo, el Municipio ya ha recaudado USD 5 millones por concepto de esta tasa.
Las tres condiciones del Gobierno
Mientras los ciudadanos siguen lidiando con los altos valores, el Municipio busca una salida para que la Empresa Eléctrica Quito (EEQ) vuelva a ser el agente recaudador.
La comisión de concejales delegada para este fin, integrada por Diego Garrido, María Fernanda Racines, Wilson Merino y Michael Aulestia (este último desistió) continúa los acercamientos con el Gobierno.
Según concejal Diego Garrido, la comisión tuvo una primera mesa de trabajo a mediados de marzo con la gerenta de la EEQ, Elizabeth Landeta, y la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano.
Garrido dijo que las entidades del Gobierno “mostraron apertura para retomar el cobro a través de la planilla de luz”, pero establecieron tres condiciones obligatorias en cumplimiento del artículo 60 de la Ley Orgánica del Servicio Público de Energía Eléctrica.
Tarifa técnica
- La tasa debe estar construida técnicamente en función de los predios y sin indexarse o vincularse al consumo de energía eléctrica.
Difusión
- La nueva tarifa debe ser difundida previamente con la ciudadanía.
Catastro municipal
- El Municipio debe entregar un listado propio y depurado de los clientes a los que se les realizará el cobro.
Garrido explicó que, para cumplir con el último punto, el Municipio analiza utilizar el catastro del impuesto predial, que cuenta con alrededor de 1,08 millones de registros, superando ampliamente a la base de usuarios de la Epmaps.
El alcalde Pabel Muñoz y las gerencias de las empresas de Aseo (Emaseo) y Gestión de Residuos (Emgirs) trabajan actualmente en el estudio técnico para presentar una propuesta definitiva, según el concejal Garrido. Aún no hay fecha para la próxima reunión.
La comisión deberá informar de sus avances al Concejo Metropolitano el próximo 26 de marzo, que se cumple un mes de su designación, aunque, por calendario, sería el martes 31.
El origen del problema
El problema se originó en octubre de 2025, cuando el Ministerio de Ambiente y Energía prohibió a 41 municipios, incluido Quito, cobrar la tasa de basura en las planillas de luz, argumentando que la ley impide vincular este rubro al consumo eléctrico. Tras esta decisión, la EEQ dio por terminado unilateralmente su convenio con Emaseo.
Para evitar la quiebra del servicio, que cuesta alrededor de USD 8 millones mensuales, el Concejo Metropolitano aprobó en diciembre de 2025 trasladar el cobro a las facturas del agua potable, a partir de febrero de 2026.
El problema radicó en la distribución de costos: el universo de contribuyentes se redujo drásticamente. Mientras la EEQ cuenta con 1,2 millones de medidores, la Epmaps tiene apenas 700.000. Al dividir el mismo costo operativo entre menos usuarios, la tarifa se disparó, afectando de manera desproporcionada a condominios y propiedades que comparten un solo medidor de agua.
Esto obligó a la administración municipal a aplicar "modulaciones" en la fórmula de cálculo y compensaciones automáticas, las mismas que se verán reflejadas en la factura de abril, que corresponde al consumo de marzo.
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