Los errores financieros que debes evitar para no comprometer tu jubilación en Ecuador
La jubilación dejó de ser un punto de llegada automático para convertirse en una etapa que exige planificación activa. En Ecuador, el aumento sostenido del número de jubilados y las presiones financieras sobre el sistema de pensiones obligan a repensar cómo se construye la estabilidad económica en el retiro.

Hombre mayor en un escritorio con libreta, tableta y alcancía administrando sus finanzas personales
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A diciembre de 2025, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) registró 785.473 jubilados y pensionistas, un 5,5% más que en 2024. Las proyecciones oficiales estiman que en 2026 esta cifra crecerá cerca de 7% hasta alcanzar aproximadamente 840.456 personas, elevando las necesidades de financiamiento del sistema por encima de los USD 7.000 millones. En este contexto, los errores financieros cometidos antes y durante la jubilación adquieren un impacto mayor. Aquí hablamos de algunos de ellos.
Depender de una sola fuente de ingresos
Uno de los errores más frecuentes es asumir que la pensión estatal será suficiente para sostener el nivel de vida. Desde una mirada de gestión financiera, depender exclusivamente de una pensión equivale a concentrar todo el riesgo en una sola fuente de ingresos.
En una entrevista con GESTIÓN, Víctor Ruiz, asesor, ingeniero en Finanzas de Empresas Públicas de la Universidad Central del Ecuador y abogado, explica que los sistemas de pensiones fueron diseñados para una estructura demográfica distinta, con más aportes jóvenes y menor esperanza de vida. Hoy ese equilibrio se ha roto, lo que obliga a considerar la pensión como una base mínima y no como el único sostén del retiro.
La falta de diversificación (ahorros complementarios, inversiones o rentas) expone a los jubilados a cambios normativos, restricciones fiscales o problemas de liquidez del sistema.
La experiencia de Marco Enríquez, jubilado y doctor en Jurisprudencia, refleja esa realidad: “No son los mismos ingresos que percibía estando activo y toca reducir los gastos”, señala. Durante su vida laboral, sus ingresos incluían viáticos, horas extras y subsidios que desaparecieron al jubilarse. Aunque continúa ejerciendo como abogado, reconoce que esos ingresos no son permanentes: “No es un ingreso fijo, sino cuando tengo casos”. Hoy depende principalmente de su pensión, y admite que el ajuste en el nivel de gasto fue inevitable.
Llegar al retiro con deudas
Otro error crítico es mantener deudas al momento de jubilarse; mientras se está en edad productiva, una deuda puede gestionarse con ingresos adicionales o cambios laborales. En la jubilación, esa flexibilidad desaparece.
Ruiz advierte que arrastrar créditos de consumo o hipotecas no canceladas reduce de forma directa el flujo disponible para alimentación, salud y bienestar. Cada dólar destinado al pago de intereses es un dólar menos para cubrir necesidades básicas en una etapa de ingresos fijos. Por ello, una de las recomendaciones centrales es llegar al retiro con una política de deudas cero, especialmente en los últimos cinco años antes de jubilarse.
Subestimar los gastos de salud
La salud es el factor más disruptivo en las finanzas de los jubilados. Los gastos médicos tienden a crecer más rápido que la inflación general y además suelen ser recurrentes. Desde el enfoque financiero, Ruiz señala que no se trata solo de enfermedades imprevistas, sino de tratamientos crónicos, medicamentos permanentes y la necesidad de recurrir a servicios privados ante la saturación del sistema público.
Por ello, recomienda destinar entre 15% y 20% del presupuesto mensual de jubilación exclusivamente a salud, incluyendo seguros, copagos y un fondo de contingencia. No considerar este rubro de forma realista suele desordenar por completo el presupuesto del retiro.
Enríquez confirma que este ha sido uno de los mayores desafíos: “La pensión no justifica las necesidades, porque como persona de la tercera edad se tiene gastos en medicación”, explica. Parte de sus ingresos se destinan a cubrir tratamientos médicos, y no cuenta con seguro privado. “Económicamente no se está en capacidad y además hay un límite de edad para acceder a estos seguros”, señala. Actualmente, depende del sistema público de salud y ha tenido que cubrir gastos médicos con lo poco que percibe de su pensión.
Falta de liquidez para imprevistos
Otro error común es invertir todos los ahorros en instrumentos de largo plazo sin mantener un colchón de liquidez. En la jubilación, la necesidad de efectivo inmediato puede surgir en cualquier momento y no siempre coincide con condiciones favorables de mercado.
La recomendación es mantener entre 12 y 24 meses de gastos básicos en instrumentos líquidos y de bajo riesgo. Este fondo permite enfrentar imprevistos sin tener que vender inversiones en momentos desfavorables o endeudarse.
En el caso de Enríquez, los problemas de salud y el estrés acumulado durante su etapa laboral influyeron en su situación financiera actual. “Después de cierta edad ya no hay trabajo, y eso es lo difícil”, resume, subrayando la importancia de contar con reservas antes de que el ingreso se vuelva fijo.
No ajustar la estrategia antes del retiro
Los últimos años antes de jubilarse son clave. Sin embargo, muchas personas mantienen la misma estrategia financiera que tenían en plena etapa productiva.
Ruiz sugiere que, a cinco años del retiro, se debe iniciar una fase de consolidación: reducir riesgo en inversiones, revisar coberturas de salud y simular el presupuesto real de jubilación mientras aún se percibe un salario. Este ejercicio permite identificar brechas y corregirlas a tiempo.
El propio Enríquez coincide en la importancia de anticiparse. Su consejo para quienes aún están en edad laboral es claro: mejorar su situación profesional, comenzar a ahorrar con anticipación y pensar en el contexto económico y sanitario actual antes de llegar al retiro.
Jubilación: un proyecto financiero, no un trámite
El error de fondo es concebir la jubilación como un trámite administrativo y no como un proyecto financiero de largo plazo. En un contexto de envejecimiento poblacional y presión fiscal, la estabilidad en el retiro depende cada vez más de las decisiones tomadas con anticipación.
La matemática del retiro es exigente, pero ofrece una ventaja: permite anticiparse. Evitar estos errores no garantiza abundancia, pero sí reduce la probabilidad de vulnerabilidad financiera en una etapa donde el margen de maniobra es limitado.
(*) Periodista Gestión Digital.
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