El camuflaje perfecto: así el banano ecuatoriano fue usado para ocultar toneladas de cocaína rumbo a España
Documentos de la justicia española revelan la operación de redes criminales para contaminar envíos de banano de Ecuador. Una incautación de cocaína registrada en 2024 en el puerto de Algeciras llevó a las mafias a diversificar rutas y métodos, según el último informe de la JIFE.

En el puerto de Algeciras, España, la policía decomisó un cargamento récord de 13 toneladas de cocaína provenientes de Ecuador, en octubre de 2024.
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El puerto de Guayaquil se ha consolidado como el punto de partida clave para las mayores redes internacionales de tráfico de cocaína.
Documentos de investigaciones de la Audiencia Nacional de España que fueron revisados por PRIMICIAS desnudan una estructura criminal que, mediante la creación de un complejo entramado de empresas exportadoras, logró enviar decenas de toneladas de droga camufladas en contenedores de banano ecuatoriano hacia los puertos europeos.
La logística del banano y las empresas fachada
Según los datos hechos públicos por la justicia española, las organizaciones criminales operan bajo una fachada de aparente legalidad comercial, constituyendo empresas exportadoras en Ecuador e importadoras en España para facilitar el traslado marítimo de la droga.
La táctica consistía en importar de manera simultánea contenedores de fruta lícita con otros cargamentos contaminados con clorhidrato de cocaína de alta pureza.
El 20 de abril de 2020, por ejemplo, las autoridades españolas interceptaron en el puerto de Bilbao un contenedor, despachado desde Guayaquil por una compañía local, el cual ocultaba 1.193 kilogramos de cocaína distribuidos en 33 bolsas camufladas entre cajas de plátanos.
Al año siguiente, el 27 de septiembre de 2021, un cargamento de 1.152 kilogramos de droga arribó al puerto de Algeciras en otro contenedor, exportado por otra firma ecuatoriana e importado por la española Senespa Global Company Import-Export, S.L.
Las operaciones continuaron escalando hasta alcanzar niveles históricos en octubre de 2024, cuando otra empresa envió 13 toneladas de cocaína a Algeciras, el mayor cargamento jamás incautado en España, dirigido a la importadora Abadix Fruits.

Los actores detrás del telón aduanero
Para sostener este flujo de drogas, la cúpula criminal dependía de especialistas logísticos y de la corrupción de altos servidores.
En territorio español, el cerebro logístico era una persona identificada por la Audiencia Española como 'Jesús María', un experto aduanero que gestionaba la entrada de los contenedores y mantenía comunicación directa con navieras y agentes.
La coordinación con los narcos en Ecuador recaía en 'Jacinto', un ciudadano dominicano que administraba la empresa fachada Frutas Los Gemelos S.L. y mantenía el enlace directo con los proveedores.
Sin embargo, la pieza táctica de la organización era un jefe de la Policía española, identificado en los documentos como 'Pedro Antonio', pero que responde a Óscar Sánchez, el inspector jefe de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal), quien actualmente está preso.
Este personaje fue sobornado con 800.000 euros para vigilar las bases de datos policiales. Según los datos judiciales, el hombre realizó 551 consultas en los sistemas de seguridad para alertar a la red sobre posibles inspecciones a los contenedores asociados a sus empresas fachada, garantizando así la entrada segura de la droga a Europa.
El desmantelamiento de esta macroestructura fue posible gracias al descifrado de las comunicaciones de los servidores EncroChat y SKY ECC por parte de las autoridades de Francia y Holanda.
Las transcripciones revelaron cómo 'Ismael', el jefe de la organización en España, documentaba meticulosamente los pagos millonarios a sus colaboradores, incluyendo el dinero entregado al inspector de policía.
La caída del histórico cargamento de 13 toneladas en 2024 desató el pánico y la desconfianza en la cúpula, al punto que uno de los líderes prófugos, alias 'Obdulio', exigió pruebas a 'Ismael', sospechando que la operación se había frustrado debido a una filtración o delación proveniente directamente de Ecuador.
El imperio financiero transnacional
Reportes de la prensa española indican que los millones generados por la venta de la droga, cuyo valor de mercado superó los 2.000 millones de euros (unos USD 2.344 millones), fueron introducidos al circuito legal mediante un sofisticado sistema de lavado de activos de alcance global.
Los líderes de la red, varios de ellos refugiados en Dubái, construyeron un imperio inmobiliario que incluyó la compra de mansiones de lujo en medio oriente por más de 20 millones de euros utilizando testaferros.
Además, el dinero ilícito financió la adquisición de bienes raíces en Colombia, sumando cerca de 2,8 millones de euros invertidos en departamentos en Cartagena a través de empresas constructoras fachada como Prodegi S.A.S.
Para ocultar la titularidad de estas fortunas la organización recurrió a sociedades offshore en paraísos fiscales como Panamá y Delaware, complementadas con instituciones financieras no autorizadas de Santo Tomé y Príncipe, como ET Bank y VXL Bank, desde donde se gestionaron flujos de más de 22 millones de dólares.
Las mafias diversifican métodos
El hallazgo en el puerto de Algeciras de 13 toneladas de cocaína ocultas en un cargamento de bananas procedente del Ecuador fue la mayor incautación de la historia de esa droga realizada en España. El último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) refiere que ese fue un golpe a las mafias, que se vieron forzadas a buscar otros métodos para el envío de narcóticos.
"Si bien los contenedores marítimos siguen siendo el principal método para enviar remesas de varias toneladas, algunas técnicas han destacado especialmente, como el método del drop-off en el mar", reza en el informe de la JIFE, fechado el 26 de febrero de 2026, que detalla cómo las organizaciones de narcotráfico en Ecuador han adoptado nuevas modalidades de operación.
Entre ellas, figura el encapsulamiento de sustancias dentro de mercancías lícitas, el uso de estructuras de doble fondo de mayor complejidad y la realización de entregas en alta mar mediante sistemas de geolocalización o en coordinación directa con embarcaciones receptoras (drop-offs).
"Estos métodos presentan un desafío creciente para los sistemas de control e inspección portuarios y evidencian la necesidad de adaptar permanentemente las capacidades operacionales del país frente a la constante evolución del fenómeno del tráfico de drogas", dice la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, que trabaja con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).
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