Más de 24 detenidos en Quito en la primera jornada de toque de queda
La medida decretada por el presidente Daniel Noboa busca frenar la ola de violencia en Ecuador. Durante las primeras horas del operativo, que abarca nueve provincias y cuatro cantones, las fuerzas del orden registraron detenciones, persecuciones y recuperación de vehículos robados, en medio del retorno de viajeros por el feriado.

Una mujer, detenida durante el toque de queda en Quito, ingresa a un bus policial, el 3 de mayo de 2026.
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Una mujer, detenida durante el toque de queda en Quito, ingresa a un bus policial, el 3 de mayo de 2026.
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En los minutos previos a las 23:00 del domingo 3 de mayo de 2026, la premura de la ciudadanía por llegar a sus casas ya se sentía en las calles de Quito. La avenida Galo Plaza Lasso, en el norte de Quito, lucía una carga vehicular anómala para un cierre de semana.
Eran los rezagados del feriado por el Día del Trabajo que intentaban ganarle la carrera a la restricción. Exactamente a las 23:00, el toque de queda dispuesto por el presidente Noboa entró en vigor.
Policías y militares tomaron posiciones estratégicas, marcando el inicio de una jornada nocturna que busca contener la violencia criminal que azota al país y que ya cobra miles de vidas.
Los primeros minutos
En Quito, el operativo se activó de forma simultánea con la instalación de puntos de control táctico en zonas clave de la capital, como el redondel del Condado, la Plaza Artigas, el redondel del Ciclista, el puente de Guajaló y la Villaflora.
Desde estos frentes, los convoyes integrados por agentes policiales y militares se internaron hacia los circuitos más conflictivos y asediados por bandas criminales, incluyendo La Bota, el Comité del Pueblo y Carapungo.
Fue precisamente en el punto de revisión de la Plaza Artigas, en el centro norte quiteño, donde hubo la primera novedad. Apenas inaugurada la medida de seguridad, un joven a bordo de un automóvil intentó esquivar las patrullas policiales y militares. La maniobra evasiva desencadenó una corta persecución que culminó rápidamente con su detención. Al ser interrogado, el conductor justificó su huida asegurando que desconocía por completo la entrada en vigor del toque de queda.
En estos minutos iniciales, y tomando en consideración que el país culminaba un largo feriado decretado por el Ejecutivo, las autoridades optaron por una postura preventiva frente a quienes colmaban las vías.
A los conductores y transeúntes interceptados se les explicó el alcance de la normativa y se les ordenó dirigirse de inmediato a sus lugares de residencia bajo advertencia de sanción. Sin embargo, la flexibilidad duró poco.
A través de la radio, Patricio Armendáriz, comandante de la Policía en el Distrito Metropolitano de Quito, instruyó a las tropas que cualquier ciudadano que infringiera la disposición debía ser aprehendido en el acto, trasladado para obtener un certificado médico y presentado en la Fiscalía para enfrentar una audiencia de flagrancia.
Quienes quebranten el toque de queda incurren en un delito de incumplimiento de órdenes legítimas de autoridad competente, lo que -según el Código Orgánico Integral Penal (COIP)- se sanciona con penas de uno a tres años de cárcel.

El primer balance
Conforme la madrugada avanzaba, los resultados del toque de queda en Quito subieron. En su evaluación preliminar, el mando policial oficializó la aprehensión de 24 personas por violentar el horario de restricción.
Armendáriz señaló que, pese a la intensa campaña de prevención difundida previamente, los ciudadanos detenidos salieron a las calles sin tener ninguna excepcionalidad justificada, por lo que su destino quedó en manos de los jueces.
Además de los infractores del toque de queda, el operativo evidenció otros delitos en curso. En uno de los procedimientos, los uniformados interceptaron a individuos que se desplazaban en una motocicleta reportada como robada y que, agravando su situación, ocultaban un arma de fuego.
Paralelamente, en la jurisdicción de Tumbaco, el filtro policial detuvo la marcha de un vehículo que registraba un reporte de robo de días anteriores, procediendo a la inmediata captura de los dos ciudadanos que lo conducían.
También, las autoridades reportaron el bloqueo del paso interprovincial cuando tres autobuses de pasajeros provenientes de la región amazónica fueron retenidos en los accesos de la ciudad, impidiéndoles el ingreso a Quito para evitar una vulneración masiva de la medida.
El despliegue táctico
El toque de queda responde a un panorama nacional crítico, marcado por un primer trimestre que arrojó más de 2.086 muertes violentas, posicionándose como el segundo peor arranque de año en la historia de Ecuador.
Para frenar esta realidad, el confinamiento nocturno rige ininterrumpidamente hasta las 05:00 en las provincias de Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos, sumando también a cuatro cantones focalizados de Cotopaxi, Bolívar y Cañar.

En Quito, según la Policía y las Fuerzas Armadas, el Estado ha desplegado todo su contingente. Las calles de la ciudad son vigiladas desde el aire por helicópteros y drones, mientras que en tierra operan más de 4.200 policías a bordo de patrulleros y motocicletas, acompañados por agentes de control metropolitano.
Del lado militar, el comandante Robert Gaona, representante de la Brigada de Comunicaciones Rumiñahui, detalló que el Ejército ha movilizado a 900 efectivos en Pichincha para nutrir los puntos de revisión vehicular y peatonal.
"Vamos a realizar operaciones en contra de estos grupos de delincuencia", advirtió Armendáriz, revelando que el objetivo de las próximas semanas es golpear directamente a 40 estructuras de economía ilegal perfiladas por inteligencia militar y policial.
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