Cuáles son las opciones que le quedan a Ecuador para recuperar la paz y superar la crisis violencia
Actores sociales plantean puntos clave para reducir la violencia en Ecuador, que marcó 2025 y recuperar, en este 2026, la paz que anhelan todos los ciudadanos.

Marcha realizada el 8 de enero de 2025 en Guayaquil, en homenaje a los cuatro niños desaparecidos tras un operativo militar en el sector de Las Malvinas, en Guayaquil.
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En Ecuador, 25 personas en promedio fueron asesinadas en 2025, convirtiendo a este año en el más violento en la historia del país, un panorama que seis actores de la sociedad civil analizan para elaborar una hoja de ruta que permita reconstruir la paz que anhelan los ecuatorianos.
El primer gran paso -considera el experto en seguridad, Renato Rivera- es reconocer que la violencia en Ecuador no es producto de la confrontación de bandas y que las víctimas no solamente pertenecen a los grupos criminales, sino que también hay un fenómeno relacionado con el aumento de masacres que dejan víctimas colaterales.
“Hay que reconocer que las masacres están afectando la convivencia ciudadana y esto tiene un fenómeno de incremento en la percepción de inseguridad ciudadana que afecta la capacidad de los negocios de generar mayores ventas”.
Renato Rivera, experto en seguridad
El experto comenta que una mayor fragmentación de los grupos criminales genera mayor violencia armada en el país, por lo que recomienda analizar si se continúa con la estrategia de atacar cabecillas, como lo hace el gobierno, o si se busca a los mandos medios, que tienen control en los barrios.
La violencia no es solo muertes violentas
La paz no solo es la ausencia de conflicto, dice la experta en seguridad Valeria Romero, quien la analiza desde el Índice de Paz Global, desarrollado por el Instituto de Economía y Paz, que considera 23 indicadores que evalúan no solo el número de homicidios sino temas como el desplazamiento interno, acceso a armas, percepción de criminalidad.
“En este índice, Ecuador experimentó un deterioro bastante fuerte, se desplomó en el ranking mundial, pasando del puesto 79 al 130, de 173 países que se evalúan, y esta caída nos pone en una categoría bastante alarmante porque compartimos espacio con países que actualmente están en guerra”.
Valeria Romero, experta en seguridad
Al mismo tiempo, dice la experta, se han desmantelado los pilares de la paz positiva. “No tenemos insumos en hospitales, está en aumento la deserción estudiantil, se están disparando los niveles de desempleo y tampoco tenemos confianza en las instituciones”, evalúa al resumir que “un estado que solo combate la violencia directa, sin construir paz positiva, está condenándose a una guerra continua”.

Un "gran acuerdo nacional"
Ante ello, Lidia Rueda, presidenta de la Asociación de Personas Desaparecidas en Ecuador, propone un “gran acuerdo nacional” en el que los diferentes integrantes actúen en función de los intereses de la ciudadanía en general y no de sus líneas políticas.
“Reconocer el problema y aplicar medidas. El Estado lo que hace es decretar estados de excepción, no hay una solidaridad de parte de quienes están al frente, necesitamos la solidaridad de los asambleístas, recuperar el espíritu que tenemos de ser personas pacíficas, los municipios deben ser los primeros en dar la voz de alerta”.
Lidia Rueda, presidenta de la Asociación de Personas Desaparecidas en Ecuador

En la misma línea, la gestora de Incidencia Política del Cepam (Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer), Consuelo Bowen Manzur, cree que lo más importante es que la sociedad civil se una para que defienda sus derechos.
“El Estado debe garantizar los derechos y el debido proceso, el Estado debe empoderarse, la empresa privada ni la sociedad civil no pueden asumir ese rol que le toca al Estado. No solo tiene que ver con la reducción de la delincuencia, sino que las personas podamos ejercer derechos de movilidad sin correr riesgos”.
Consuelo Bowen, gestora de Incidencia Política del Cepam
El desplazamiento forzado, por ejemplo, es un delito que se ha incrementado en Ecuador, advierte Paúl Murillo, director ejecutivo de la Comisión Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH), organización que ha encabezado la lucha por la justicia en el caso de los cuatro menores asesinados de las Malvinas.
En 2008, cuando se creó la Comisión de la Verdad en Ecuador, recuerda Murillo, se registraron 17 casos de detenidos y desaparecidos en el periodo de 1984-2008. Sin embargo, en este último año la CDH ha recibido 43 denuncias por este delito en el país.

A rescatar los barrios
En la ruta para reconstruir la paz, Murillo recomienda multiplicar iniciativas que desde los barrios fortalezcan las actividades culturales y artísticas para evitar el reclutamiento de menores de edad que actualmente han sido cooptados por las organizaciones delictivas.
“Promover los espacios públicos con la danza, con capoeira, actividades artísticas que deberían replicarse en toda la ciudad; el Estado, la subsecretaría de Cultura, deberían replicar estas actividades en todos los niveles”.
Paúl Murillo, director de la Comisión Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos
En Guayaquil hay pocas iniciativas que fomentan el arte en los barrios y la mayoría provienen de organizaciones de la sociedad civil como la fundación Nía Kali, dirigida por la lideresa comunitaria Inés Santos, en el corazón de la Isla Trinitaria, un sector de violencia en la urbe.

En el espacio de una casa comunal con pequeñas áreas para actividades lúdicas, y donde el tambor resuena en las calles del barrio, niños y adolescentes aprenden habilidades de resolución de conflictos, danza, dibujo, pintura, expresiones artísticas y hasta a leer.
“Me dijeron que cierre este espacio porque 2024 y 2025 iban a ser años terribles, pero dije que no, porque eso es ceder a lo que tanto he luchado. A las autoridades les pedimos que se creen programas para dar acompañamiento a las víctimas de la violencia antes y después de una agresión”.
Inés Santos, líder fundación Nía Kali
El acompañamiento no solo debe ser a la víctima, sino también al núcleo familiar, recalca la lideresa, cuya lucha logró la creación de la unidad de Reconstrucción del Tejido Social, un área municipal en la que los afectados por la violencia reciben apoyo integral.
Su fundación ha recibido el reconocimiento de las Naciones Unidas y, especialmente, de la misma comunidad, que valora el esfuerzo que la fundación realiza para construir la paz.
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