“No iba a permitir que un niño muriera ahogado”: La historia de Pedro Manuel Salado, el español que salvó a siete niños en Ecuador y ahora se impulsa su beatificación
El misionero español Pedro Manuel Salado murió en Esmeraldas tras rescatar a siete niños de una corriente de resaca. Su entrega por la vida de otros impulsa hoy su camino hacia la beatificación.

Fotografía de archivo del hermano español Pedro Manuel Salado, y una de sus esculturas en Ecuador.
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El domingo 5 de febrero de 2012 quedó marcado en la historia de la comunidad Hogar de Nazaret, una institución religiosa fundada en España y extendida a Ecuador para apoyar a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. En el país, el español Pedro Manuel Salado Alba fue uno de sus primeros misioneros y responsable de la obra en Esmeraldas, donde murió tras salvar a siete niños de morir ahogados.
Ese día, el hermano Pedro Manuel acudió a la playa de Castelnuovo, en Tonsupa, para compartir con un grupo de menores. Previamente habían asistido a misa y tenían previsto disfrutar del mar. Estaban acompañados por otros grupos religiosos y, para precautelar la seguridad de los niños, el laico español permaneció en la orilla.
Según el padre Manuel Jiménez, responsable de la Casa de Formación Misionera Hogar de Nazaret en Quito y amigo de Salado, mientras los niños jugaban en el agua se formó una corriente de resaca que los arrastró mar adentro.
Al ver a los menores en peligro, Salado se lanzó al mar para rescatarlos y, uno por uno, los fue sacando del agua.
"El hermano Pedro no lo dudó. Él quería mucho a los niños y no iba a permitir que ninguno muriera ahogado. Él no iba a poder vivir con eso".
Padre Manuel Jiménez, sacerdote de la comunidad Hogar de Nazaret
Sufrió un infarto y tenía el brazo paralizado
De acuerdo con el padre Jiménez, el hermano Pedro realizó un enorme esfuerzo físico para evitar que el mar siguiera arrastrando a los niños. Ese empeño por rescatarlos le provocó, al menos, un infarto, según el informe de autopsia.
Además, durante el rescate se le paralizó uno de sus brazos. A pesar de esas condiciones, continuó y logró salvar a dos niños de ocho años, los últimos en ser rescatados.

El padre Jiménez señala que, según los testimonios recogidos, estos dos menores fueron sacados del mar con ayuda de una tabla de surf, facilitada por una persona que se encontraba en el lugar.
Salado subió a los niños a la tabla y fueron llevados hasta la orilla. Sin embargo, cuando regresaron por él, fue hallado sin vida. Sin fuerzas para continuar, murió ahogado.
Una vida en Ecuador y el camino hacia la beatificación
El español Pedro Manuel Salado Alba llegó a Ecuador en 1999, pocos años después de que la comunidad Hogar de Nazaret iniciara su labor en el país.
En Esmeraldas, estuvo a cargo del colegio de la comunidad y del hogar de acogida. Tras una década al frente de la institución educativa, se dedicó a trabajar con niños y jóvenes de Tonsupa, quienes lo llamaban con cariño “Papi Pedro”.
Quienes lo conocieron lo describen como un hombre de vida sencilla, generosa y humilde.
"El hermano Pedro amaba a Ecuador. No concebía volver a España. Amaba a sus niños, y se sentía acogido y querido".
Padre Manuel Jiménez, sacerdote de la comunidad Hogar de Nazaret
Su muerte fue un golpe muy duro para sus allegados. Con el tiempo, surgió entre ellos la necesidad de honrar su vida y su ejemplo.

Según el padre Jiménez, los obispos de Esmeraldas y Córdoba (España) impulsaron la búsqueda de su beatificación. En este caso, el proceso se realiza por la vía de la “ofrenda de vida”, introducida por el papa Francisco, que reconoce a quienes entregan su vida de forma libre por los demás hasta la muerte.
"La muerte del hermano Pedro es un testimonio de que los misioneros damos la vida por los niños. Como sacerdote, cada día busco seguir sus pasos, tirarme al agua por aquel que siente que se está ahogando".
Padre Manuel Jiménez, sacerdote de la comunidad Hogar de Nazaret
El 27 de abril, el papa León XIV autorizó el decreto que reconoce la “ofrenda de vida” del laico español en Tonsupa, primer paso hacia su beatificación y posterior proceso de canonización.
Este avance, según el padre Jiménez, es motivo de alegría para Ecuador. Aunque Salado nació en España, su legado sigue vivo en Esmeraldas, donde se han erigido una escultura en la casa hogar de Tonsupa y una placa en la playa de Castelnuovo donde entregó su vida.
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