Es una ruta de angustia y de hasta venta de seres humanos: así engañan los coyoteros a migrantes que buscan llegar a Estados Unidos por la frontera
Pese a la caída a mínimos históricos de los cruces irregulares, hay migrantes que siguen intentando llegar a los Estados Unidos. Organizaciones de rescate advierten sobre engaños que llevan a recorridos más largos, aislados e inhóspitos, y falsas ofertas de empleo. Hay familias que siguen buscando respuestas después de perder contacto con sus seres queridos.

Fotocomposición con imágenes del trabajo de la Fundación Capellanes del Desierto (fotos a la izquierda), que con voluntarios ayuda a migrantes que necesitan socorro en la frontera entre México y Estados Unidos, sobre todo en el desierto de Sonora.
- Foto
Cortesía y AFP
Autor:
Actualizada:
Compartir:
NUEVA YORK. Una familia ecuatoriana, de un pueblo de Azogues, todavía conserva una fotografía reciente cuando pidió ayuda. El joven había desaparecido durante el trayecto hacia Estados Unidos y nadie sabía dónde estaba. Los voluntarios de la Fundación Capellanes del Desierto recibieron una ubicación enviada por sus familiares y salieron a buscarlo. No lo encontraron. Hallaron primero una de sus prendas de vestir. Horas después descubrieron su cuerpo enterrado entre piedras, a varios kilómetros de distancia. Tenía múltiples impactos de bala. Para quienes participaron en la búsqueda, fue uno de esos casos que permanecen grabados para siempre.
Aunque los cruces irregulares por la frontera sur de Estados Unidos han caído a mínimos históricos, los riesgos para quienes intentan llegar al país no han desaparecido. El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones ha documentado 6.683 migrantes fallecidos o desaparecidos en la ruta entre México y Estados Unidos desde 2024.
La mayoría de los casos registrados están asociados a condiciones ambientales extremas. La segunda causa más frecuente es la violencia. Los datos reflejan una realidad que organizaciones como la Fundación Capellanes del Desierto observan desde hace años: El peligro no arranca cuando comienza la caminata por el desierto. Muchas veces empieza antes y acompaña a los migrantes durante todo el recorrido
Por otro lado, La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos reportó poco más de 7.000 detenciones de migrantes que cruzaron irregularmente la frontera suroeste en marzo de 2025, una caída superior al 90% respecto al mismo período del año anterior. Sin embargo, detrás de esa reducción permanece una realidad menos visible. Miles de personas continúan intentando llegar al país, aunque por rutas más aisladas y complejas.
Oscar Andrade, director de la Fundación Capellanes del Desierto, lleva casi seis años participando en operaciones de búsqueda y rescate de migrantes desaparecidos. Su organización trabaja con voluntarios, drones, motocicletas y vehículos todoterreno para localizar personas extraviadas en zonas desérticas. Algunas veces encuentran sobrevivientes. Otras veces llegan demasiado tarde.
"Las personas siguen entrando, pero ahora lo hacen por lugares más inhóspitos", explica Andrade. Según relata, las llamadas que reciben suelen provenir de familiares desesperados que han perdido contacto con un hijo, un esposo o un hermano después de varios días de caminata.

Los ecuatorianos no están ausentes de esas historias. Andrade recuerda el caso del joven hallado sin vida, pero no es el único. Hace pocas semanas, un migrante oriundo de Salcedo logró cruzar la frontera estadounidense. Según información compartida por autoridades consulares ecuatorianas, fue detenido poco después de ingresar al país y sufrió un infarto. Actualmente espera ser deportado. El episodio ilustra otra cara del fenómeno migratorio.
“Incluso quienes no mueren en el intento, ya sea asesinados o por el clima, no necesariamente alcanzan el objetivo que imaginaban”.
Oscar Andrade, director de la Fundación Capellanes del Desierto
Andrade describe la nueva logística. Una de las rutas más frecuentes consiste en viajar por vía aérea hasta Guatemala y continuar después por tierra hacia el norte. El trayecto puede extenderse durante semanas y obliga a atravesar territorios desconocidos, condiciones climáticas extremas y zonas donde operan redes de tráfico de personas.

Muchos de esos recorridos terminan desembocando en Sonora. Andrade menciona ese corredor como uno de los más utilizados en la actualidad. “A medida que aumentan los controles y la vigilancia en la frontera, los migrantes son empujados hacia trayectos más largos y aislados”. La consecuencia suele aparecer días después, cuando una familia deja de recibir mensajes y comienza a buscar una última ubicación en el teléfono de un hijo, un hermano o un esposo.

Las promesas del camino
Uno de los principales problemas, dice Andrade, es la cantidad de información engañosa que circula entre potenciales migrantes. En redes sociales abundan videos que muestran llegadas exitosas y viajes aparentemente sencillos. También proliferan supuestas agencias que prometen empleo, alojamiento y facilidades para viajar a Estados Unidos, Canadá o Europa. “Lo que rara vez aparece son los muertos, o los casos de quienes desaparecen, son detenidos o regresan deportados y endeudados”.
La decisión suele parecer razonable sobre el papel. Andrade habla de deudas que pueden rondar los USD 5.000 o USD 6.000, presentadas como cuotas manejables una vez que el migrante llegue a Estados Unidos.
La promesa se completa con otra idea: Que el trabajo estará esperando al otro lado. Que bastarán unas semanas o unos meses para saldar la deuda. Que el esfuerzo inicial se compensará rápidamente con salarios que superan ampliamente los ingresos que obtienen en sus países de origen.
"La realidad es distinta y muchas veces tampoco existe el empleo que les prometieron antes de partir", afirma.
Andrade asegura que, además, quienes captan a los migrantes, son personas que escuchan, generan confianza y se muestran como una solución a los problemas económicos de una familia. “Lo que muchos no saben, es que al llegar a la frontera dejan de estar bajo el control de quien los convenció de viajar y son vendidos a ‘otros grupos encargados’ de continuar el trayecto”.
Y ahí termina la ilusión del viaje. Algunas familias pasan meses sin conocer el paradero de sus seres queridos. En otros casos, asegura, los migrantes son obligados a realizar trabajos forzosos para saldar deudas o continuar el recorrido. Entre las mujeres, añade, incluso circula una recomendación antes de partir: “llevar preservativos como medida de protección ante posibles abusos durante el trayecto”.
Después de cientos de rescates y recuperaciones de cuerpos, Oscar Andrade asegura que hay algo que no ha cambiado con los años. La mayoría de las llamadas llegan cuando ya ocurrió algo: cuando una familia deja de recibir mensajes. Cuando una ubicación deja de actualizarse. Cuando alguien que prometió avisar y decir -'Hola, estoy bien'- simplemente desaparece.
Compartir: