“Las olas de calor pueden ser mortales” | Bebés, adultos mayores y pacientes crónicos requieren cuidado especial
Guayaquil registra temperaturas de más de tres grados sobre lo normal, con sensación térmica cercana a los 40°C. Deshidratación, golpes de calor y fallas orgánicas están entre los riesgos.

Un fuerte sol se alza sobre la avenida Teodoro Alvarado Oleas, en Samanes, al norte de Guayaquil, la mañana del martes 14 de abril de 2026, en medio de una ola de calor en la ciudad.
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PRIMICIAS
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Redacción primicias
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Guayaquil atraviesa jornadas sofocantes. En medio de la ola de calor “sin precedentes” que afecta al Litoral ecuatoriano, la ciudad registra temperaturas que superan los 35 grados Celsius -con sensaciones térmicas cercanas a 40°C-, más de tres grados por encima del promedio habitual en la ciudad para el mes abril, según reportes del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).
En este escenario, el médico intensivista y docente universitario Alberto Campodónico advirtió que el calor extremo, al alta humedad y la radiación ultravioleta en niveles 11, catalogados como extremadamente altos, representan una amenaza directa para la vida de la población más vulnerable.
Entre las personas en riesgo están bebés de menos de un año, niños menores de cinco años, mujeres embarazadas, adultos mayores de 65 y personas que trabajan a la intemperie -anotó el médico-, así como de pacientes crónicos o medicados: hipertensos, diabéticos, personas inmunodeprimidas o con problemas renales.
“Las olas de calor pueden ser mortales”, resumió el especialista, al explicar que uno de los cuadros más graves es el golpe de calor, una emergencia médica por sobrecalentamiento del cuerpo en la que la temperatura corporal puede elevarse hasta 40°C, por altas temperaturas o ejercicio intenso.
Estos golpes de calor provocan pérdida de los mecanismos naturales de enfriamiento corporal, falla de órganos, coma e incluso la muerte. Son casos que requieren de hospitalización y que suelen requerir introducir el cuerpo en hielo, dice el especialista.
Bebés y niños pequeños, entre los grupos más expuestos
Campodónico subrayó que los menores de un año enfrentan un riesgo mayor porque su sistema para regular la temperatura corporal aún es inmaduro. Esta vulnerabilidad se extiende también a niños menores de cinco años.
A diferencia de un adulto, la temperatura de un bebé puede aumentar de tres a cinco veces más rápido, y como "cuentan con poca superficie corporal para regular el calor", esto acelera la deshidratación y aumenta el peligro de golpes de calor, quemaduras solares y lesiones dérmicas.
Por ello, se recomienda preferiblemente no exponer a los bebés al sol entre las 10:00 y las 16:00, la franja de mayor radiación, y, en caso de ser indispensable, hacerlo con ropa de algodón, hidratación permanente y protector solar desde los seis meses de edad.
El especialista también alertó sobre el aumento de sarpullidos, dermatitis y lesiones por obstrucción de glándulas sudoríparas -pequeños bultos rojos que causan picazón o ardor en la piel-, frecuentes en episodios de calor intenso. Es contraproducente tratar el sarpullido con talco -como se suele hacer en la Costa-, y se requiere de antiinflamatorios, hidratación y lociones medicadas para la picazón, dijo.

Adultos mayores y pacientes vulnerables
Para los mayores de 65 años, el peligro es doble. Con el paso de los años, la función renal disminuye, lo que reduce la capacidad del cuerpo para compensar la pérdida de líquidos y aumenta los casos de deshidratación.
Campodónico explicó que cuando el cuerpo pierde agua, el corazón debe trabajar más para bombear sangre, aumentando la presión, el riesgo de infarto y comprometiendo incluso la oxigenación cerebral.
Pero los adultos mayores también suelen sufrir de problemas de hipertensión, diabetes o insuficiencia renal. Y en estos pacientes la deshidratación puede desencadenar insuficiencia renal aguda, elevación brusca de la presión arterial, eventos cerebrovasculares o infartos cardiacos.
“Las personas con enfermedades como hipertensión o diabetes tienen que estar controladas con medicación antes de salir a la calle, en especial durante una ola de calor”.
Alberto Campodónico, médico intensivista.
Además, personas con vitíligo, psoriasis, dermatitis o urticaria pueden sufrir brotes más agresivos debido a calor, humedad y exposición solar directa. En el caso del vitíligo, las zonas blancas carecen de melanina y, por tanto, de protección natural frente a la radiación UV, lo que puede extender las lesiones.
¿Cuáles son las recomendaciones para población vulnerable?
- Evitar la exposición entre las 10:00 y las 16:00. Usar gafas y gorra como protección
- Aplicar protector solar (con Factor de Protección Solar alto, de 50 o más) al menos 30 minutos antes de salir. Vestir ropa de algodón, preferiblemente de manga larga, para reducir la exposición.
- Llevar hidratación: suero oral o bebidas con electrolitos, de preferencia. Hidratarse de inmediato ante cualquier signo de debilidad. Mantener controladas las enfermedades crónicas antes de salir.
- Si la piel o el cuerpo se sienten muy calientes, suspender la actividad física. En adultos mayores con enfermedad crónica se recomienda limitar caminatas al aire libre a menos de 10 o 15 minutos
- Tomar una ducha con agua fría para ayudar a regular la temperatura corporal. Los baños con agua helada se recomiendan también durante la noche.
- Se llama a la población en general a mantenerse hidratada y a evitar exposición prolongada. Evitar la actividad física intensa al aire libre y no dejar a personas ni mascotas dentro de vehículos.
Temperaturas por encima de lo normal de día y de noche
Datos meteorológicos indican que en Guayaquil las temperaturas diurnas han superado la barrera de los 35 °C en el Aeropuerto Internacional, la estación de referencia en el centro-norte de la ciudad, por encima del promedio histórico de 31,9 °C en abril. En zonas del norte de la ciudad se han registrado picos todavía mayores, de hasta 36,3 °C, cerca de los récords máximos registrados en la ciudad en abril.
La situación se mantiene crítica durante la noche. La temperatura nocturna en Guayaquil se ha situado esta semana hasta en 26 grados, casi dos grados por encima del promedio mensual -24,4°C en el Aeropuerto de Guayaquil-, dificultando el descanso y elevando el estrés térmico de la población. A esto se suman cortes prolongados de energía en un contexto de la alta demanda de aires acondicionados.
Se espera que con el reinicio de lluvias, como las presentadas el lunes 13 de abril en la ciudad, las temperaturas nocturnas empiecen a disminuir, en medio de una transición a la temporada seca.
No obstante, la alerta por altas temperaturas y radiación ultravioleta del Inamhi se mantiene vigente al menos hasta el jueves 16 de abril en la región Costa. Esmeraldas, Manabí, Santo Domingo, Guayas, Los Ríos y El Oro mantendrán temperaturas de entre 33 y 35 grados, de acuerdo al pronóstico.
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