Ministerio de Salud reconoce discrepancias en sus propios datos sobre tuberculosis en Ecuador | Cárceles concentran uno de cada cuatro contagios
Las cifras oficiales reportan 676 muertes por tuberculosis a escala nacional en 2025, de las cuales 61 corresponden a presos en tratamiento, lo que contrasta con el conteo de organismos de derechos humanos. Un boletín de transparencia del MSP reconoce discrepancias entre los datos ministeriales.

Imagen referencial de privados de la libertad con tuberculosis durante una visita a la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, el 3 diciembre del 2025.
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Redacción primicias
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El Ministerio de Salud Pública (MSP) se vio obligado a sincerar sus cifras y ajustó el número de casos de tuberculosis (TB) registrados a escala nacional en 2025, admitiendo que Ecuador superó los 10.000 contagios en medio de una crisis sanitaria sin precedente en las cárceles del país.
Ecuador sumó el año pasado 10.562 casos de tuberculosis, 1.422 contagios más de los informados inicialmente. A través del Boletín de Transparencia de Datos de Tuberculosis 2023-2025, el Ministerio revela la muerte de 676 personas en 2025 a escala nacional, de las cuales solo 61 corresponden oficialmente a presos fallecidos durante el tratamiento.
Los datos oficiales contrastan con los del Comité Por la Defensa de los Derechos Humanos, que sumó 600 presos fallecidos en 2025 por causas derivadas de tuberculosis, desnutrición crónica y sus complicaciones -sólo en la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil-. El Comité realizó el conteo a partir de reportes mensuales parciales del propio Servicio de Atención a Privados de la Libertad (SNAI).
Las cárceles se consolidaron el año pasado como epicentro de la enfermedad, concentrando un 24,4% del total de casos notificados en el país (uno de cada cuatro contagios), según los datos del MSP.
¿En qué consisten las discrepancias?
- El 13 de febrero de 2026, el subsecretario de Vigilancia, Protección y Control de la Salud, Andrés Carrazco, informó que en 2025 habían fallecido 609 personas por tuberculosis en las cárceles, confirmando además 2.649 contagios penitenciarios, de un total de 9.140 casos en el país.
- Sin embargo, en el documento publicado semanas después, como un ejercicio de transparencia, se ajustan los fallecidos a 676 personas, pero a diferencia del reporte de Carrazco estos se clasifican ahora como muertes comunitarias -fuera del sistema penitenciario-. Además, se sitúan los contagios en las cárceles en 2.576 en 2025, de los 10.562 reportados en todo el país.
- La discrepancia responde a un subregistro en el uso de dos sistemas de salud, según el MSP. En 2025, el sistema SinfoTB contabilizó 10.562 registros de TB, mientras que el sistema ViEpi notificó solo 9.140. El boletín reconoce que esta disparidad de información viene arrastrándose desde años anteriores, lo que "condiciona la oportunidad de la vigilancia epidemiológica".
Una enfermedad con altos niveles de subregistro
Frente a las altas tasas de subregistro de la enfermedad -que en ciertos contextos pueden alcanzar hasta el 20% y 80%-, el Ministerio señala que la falta de integridad de registros responde “a factores multicausales”, entre ellas “las diversas formas de presentación clínica de la enfermedad”.
La tuberculosis puede ser incluso asintomática. Y el boletín señala que el Ministerio fortaleció una estrategia de tamizaje en las prisiones desde mayo de 2025 (con pruebas moleculares, tras el aumento de muertes), que hasta fin de año alcanzó a cerca del 70% de la población carcelaria. La entidad se refiere al contexto penitenciario como un “entorno tuberculogénico” que limita la capacidad de protección de la salud.
En lo que va de 2026, el Ministerio solo ha publicado datos de tuberculosis hasta la primera semana de febrero, en medio de traslados de presos y de alertas por tres muertes en la cárcel del Encuentro de Santa Elena, entre ellas un caso de tuberculosis y dos atribuidas a "muerte natural", la más reciente por pancreatitis.
Desde el Comité de Familiares de Privados de Libertad por una Vida Digna reclaman la actualización de los datos de contagios y de muertes, la atención integral de los enfermos y apuntan a una supuesta “estrategia deliberada” de debilitamiento y exterminio paulatino de los presos. Sólo entre marzo y abril, el Comité contabiliza a 85 presos fallecidos por enfermedad en la cárcel Regional, en el norte de Guayaquil.
*El Oro y Guayas cerraron 2025 con las tasas de incidencia más altas del país, alcanzando 138,2 y 126,6 casos respectivos por cada 100.000 habitantes, como se puede revisar en el siguiente gráfico:
El riesgo de cepas resistentes que salten a las calles
El infectólogo Washington Alemán considera "un verdadero caos" llevar registros epidemiológicos precisos en las cárceles debido a limitaciones de acceso y al control de grupos delictivos en pabellones.
La tuberculosis, enfermedad infectocontagiosa bacteriana, afecta sobre todo a los pulmones, pero también provoca inflamación y daños en otros órganos.
Alemán explica que no todos los pacientes mueren por tuberculosis -la enfermedad puede derivar en insuficiencia renal, neumonía, paro respiratorio o infarto de miocardio-, sobre todo en pacientes con problemas de adicciones o que padecen comorbilidades como VIH o diabetes.
Tampoco descarta que antes de la llegada de los respectivos tamizajes, un gran número de presos enfermos pudiera haber fallecido sin ingresar al radar estadístico.

"Se requiere de una autopsia para confirmar si la bacteria fue la causa directa de la muerte o si el colapso se debió a una combinación de enfermedades; si es que el paciente muere por tuberculosis o con tuberculosis".
Washington Alemán, médico especialista en enfermedades infecciosas.
El grave hacinamiento, la mala ventilación y una alimentación deficiente facilitan una evolución mucho más agresiva de la enfermedad en los centros penitenciarios de Ecuador, convertidos en “incubadoras masivas” de TB, según el especialista.
Se trata de un escenario ideal para el desarrollo de peligrosas cepas de tuberculosis resistentes a los medicamentos, advierte Alemán. “Este foco infeccioso amenaza a la comunidad general, ya que la bacteria puede ser transportada por familiares, guías, policías y abogados desde los recintos”, dijo.
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