Vivienda subsidiada: Los principales contratistas del Estado han sido las empresas chinas CAMC y SUMEC
Entre 2018 y 2025, las gigantes chinas consiguieron acumular 30 proyectos de vivienda de interés social, que sumaron casi USD 100 millones.

Imágenes referenciales de proyectos de vivienda de interés social contratados por Noboa, Lasso y Moreno.
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PRIMICIAS
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Los proyectos de vivienda de interés social han sido una de las principales ofertas de los gobiernos de turno. Por lo que, entre 2018 y 2025, Lenín Moreno, Guillermo Lasso y Daniel Noboa firmaron contratos por USD 442 millones para la construcción de casas 100% subsidiadas por el Estado.
Se trata de 362 proyectos, que concentran 21.359 viviendas tipo 1A (en terreno propio) y 1B (en terreno estatal). Y para su ejecución el Ejecutivo recurrió a 271 contratistas, la gran mayoría locales. Sin embargo, tres de las cuatro empresas que se quedaron con los montos más altos fueron chinas.
El motivo es sencillo: el Banco de Desarrollo de China otorgó a Ecuador USD 108,3 millones para financiamiento de vivienda de interés social. Y una de las condiciones de esos convenios fue precisamente que se contrate a empresas chinas para su ejecución. Y ese es exactamente el monto que fue adjudicado a China CAMC, SUMEC y China Sandong.
Esas tres empresas obtuvieron los contratos en bloque con el gobierno de Lenín Moreno. China CAMC firmó 19 compromisos el 13 de diciembre de 2019; China Shandong consiguió otros cuatro cinco días después, el 24 de diciembre; y SUMEC firmó cuatro más dos días después, el 26 de diciembre.
Finalmente, SUMEC recibió otros seis contratos el 29 de mayo de 2020 y el último el 17 de marzo de 2021. Todos fueron para conjuntos residenciales de tipo 1B y sumaron un total de 4.608 viviendas. Sin embargo, el gobierno de Moreno solamente firmó la recepción de cuatro de esas obras, las de China Sandong.
Y, pese a que los contratos se firmaron desde 2019, hasta el cierre de 2025, el 42% de esas viviendas no constaban como entregadas a los beneficiarios, según los registros del ahora Ministerio de Infraestructura (MIT), que absorbió al Ministerio de Vivienda.
Además, el proyecto en Flavio Alfaro, Manabí, de 120 casas, ni siquiera se llegó a terminar. El contrato fue terminado de mutuo acuerdo y, de acuerdo al MIT, todas las viviendas quedaron en "construcción".
Entre otros contratistas menores acumulan 30 proyectos que fueron suspendidos o terminados, sea de mutuo acuerdo o unilateralmente. La que más casos suma es la empresa pública Imbavial, que está terminando cinco contratos por acuerdo mutuo.
Los problemas y las denuncias
En varios proyectos estatales, sean en terrenos urbanizados por el Estado o de los beneficiarios, las denuncias por los problemas que tienen los moradores se repiten: falta de servicios básicos, inseguridad, nulas o malas vías de acceso, títulos de propiedad que no llegan...
Y es que el sueño de tener una casa propia supera todas las deficiencias, incluso la falta de agua potable, alcantarillado y hasta las reparaciones que los mismos beneficiaros han tenido que hacer. Unos de esos ejemplos son las casas del proyecto de construcción de 153 viviendas en terreno propio fase 2 en Monte Sinaí, ejecutado por Arroyo Aguirre Constructores y Servicios, por USD 2,6 millones.
El plan se adjudicó durante el gobierno de Lenin Moreno, en marzo de 2018. Esteban Aguirre, de 39 años, fue uno de los seleccionados. Su casa de caña, en la cooperativa Ebenezer, de Monte Sinaí hoy luce de cemento y acabados. Ahí habita con su esposa desde junio del 2018.
“Tardaron dos meses y medio en construirla, ellos nos indicaron el modelo de la casita, vinieron con los planos, como nosotros necesitábamos, entonces aceptamos. Aquí vivimos dos adultos con cinco hijos, pero los servicios básicos es lo que más necesitamos”, contó Esteban a PRIMICIAS.
En su cooperativa no hay conexiones de agua potable ni alcantarillado, aunque el contrato lo incluía. Todos los hogares se abastecen del líquido mediante tanqueros que les proveen el servicio a un costo de USD 0,50 el tanque. Y pese a ello el MIT registra el proyecto como completado al "100%", con acta de entrega recepción provisional del 4 de febrero de 2020.

“Antes valía USD 0,75, pero lo bajaron. Aquí consumimos dos tanques diarios, el agua de la ropa sucia se usa en los baños, no se desperdicia por no gastar. Desde que empezó Monte Sinaí no hay agua, desde que estaba chiquita. En algunas etapas del fondo hay agua y aquí que estamos cerca de la principal no hay agua”, se queja Gabriela Cedeño.
El modelo de su casa es el mismo que tienen las 153 viviendas, uno al que han tenido que hacerle ajustes debido a problemas que se presentaron desde el primer invierno.
“Tuvimos que hacer una remodelación de la casa, por el calor, el techo era demasiado bajo, tuvimos que levantar el techo en la parte de atrás, también tuvimos que hacer adaptación, porque hubo un mal cálculo de estructura, porque cuando llueve torrencialmente el agua entra a la vivienda”, comentó Esteban Aguirre.
Se refiere a un ventanal lineal que se levanta en la parte media superior de la vivienda, por donde ingresa la lluvia hasta el interior. Esteban y otros moradores han colocado lonas negras para cubrir el ventanal de unos seis o siete metros y evitar inundaciones.
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