"Médicamente, es inexplicable cómo estoy de pie": Presidente de taxistas de Cotopaxi vive con una bala en el cráneo tras sobrevivir a un atentado
Tres meses después de ser atacado a balazos en Latacunga, el dirigente Braulio Galarza volvió a caminar, pero enfrenta secuelas físicas y psicológicas mientras los responsables del ataque continúan sin ser identificados.

Ataque armado contra presidente de Unión de Taxis de Cotopaxi, 15 de abril de 2026.
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Tres meses después de sufrir un intento de sicariato en Latacunga, el presidente de la Unión de Taxis de Cotopaxi, Braulio Galarza, volvió a caminar pero vive con una bala alojada en su cráneo.
El proyectil no pudo ser extraído por los médicos debido al alto riesgo que implicaba una intervención quirúrgica. Pese a haber recibido el alta tras permanecer tres meses en la unidad de cuidados intensivos, el dirigente padece pánico y fobia a circular por las calles, lo que le impide retornar al volante.
El atentado ocurrió la mañana del 15 de abril de 2026 en el barrio El Calvario, en Latacunga, cuando Galarza caminaba alrededor de las 06:30 para recoger a sus hijas y llevarlas a la escuela.
En ese momento, dos hombres a bordo de una motocicleta lo interceptaron. Aunque el arma del agresor falló en un primer intento y la víctima corrió a pedir auxilio, el atacante lo persiguió por un callejón y le disparó en tres ocasiones, impactándole en el estómago, una pierna y la cabeza.
Reflexionando sobre su recuperación tras abandonar el hospital, el propio Galarza expresó la gravedad de su estado: “Médicamente, es inexplicable cómo estoy de pie, cómo no perdí un ojo, cómo no perdí la movilidad del cuerpo, pero gracias a Dios, estoy aquí”.
Sin embargo, el temor continuo marca su día a día fuera del centro médico: “La fobia, el pánico de estar por una calle solo y ver una moto y tratar de correr por mi vida”.
En su momento, el comandante del Distrito Latacunga, Willian Reyes, descartó el robo como móvil principal del hecho y señaló que los delincuentes buscaban atentar directamente contra la vida del dirigente.
Debido a la severidad de sus heridas, Galarza fue ingresado de emergencia en un hospital local y posteriormente derivado a Quito para recibir atención especializada.
El crimen causó una ola de indignación en el gremio, cuyos integrantes realizaron protestas en los exteriores de la Gobernación de Cotopaxi para exigir justicia y seguridad.
Tres meses después de la agresión, los responsables del atentado continúan sin ser identificados por las autoridades.
El medio Ecuavisa informó que mientras la familia de Galarza organiza rifas para costear los medicamentos y terapias de rehabilitación, el caso evidencia una escalada de violencia que aqueja a los 2.300 taxistas de la provincia de Cotopaxi.
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