Policía apelará sentencia contra agentes sentenciados en Quito, madre de joven abatido cuestiona la legítima defensa
Dos sargentos de la Policía Nacional fueron sentenciados por extralimitación en la ejecución de un acto de servicio, tras un asalto en Quito. La madre del joven abatido cuestiona la versión de legítima defensa.

Imagen referencial de dos policías durante un patrullaje en Quito, el 30 de mayo de 2026.
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Policía Zona 1
Autor:
redacción Primicias
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En un comunicado oficial, la noche del 1 de junio de 2026, la Policía de Ecuador anunció que apelará la sentencia dictada contra dos sargentos de la institución, por el presunto delito de extralimitación en la ejecución de un acto de servicio, en un caso que se remonta a un asalto en Quito ocurrido en 2016.
"El Tribunal de Garantías Penales de Iñaquito, hoy emitió una sentencia que se impugnará para que sea revisada a través de los mecanismos legales contemplados en nuestro ordenamiento jurídico", indicó la Policía Nacional en su comunicado.
Señaló además que el departamento legal de la Policía seguirá con la defensa de los dos sargentos, mientras dure la apelación.
Según el Código Integral Penal (COIP), el delito de extralimitación de funciones, del que son acusados los sargentos Diego Trujillo y Leonardo Montalvo, se castiga con hasta con 10 años de cárcel.
"Expresamos sincera solidaridad con nuestros compañeros y sus familias, quienes han afrontado este proceso durante varios años", añadió la institución policial.
El caso de los sargentos ocurrió en 2016 cuando tras un patrullaje de rutina en el sector de El Bosque, norte de Quito, notaron que presuntos delincuentes intentaron robaron dos motocicletas a unos guardias de seguridad.
Tras iniciar una persecución para capturarlos y en medio de un cruce de balas con los presuntos asaltantes, uno de ellos fue abatido por Trujillo. El segundo presunto delincuente detenido aceptó el robo y fue recluido en la cárcel del Inca, en Quito.
Pero, luego de tres años del suceso, Trujillo fue notificado por la Fiscalía de un nuevo proceso emprendido en su contra, por el delito de presunta extralimitación de funciones. Mientras se realizaban las diligencias, la justicia ordenó que ambos sargentos utilicen grilletes electrónicos.
"Yo disparé para neutralizar", dijo el sargento al canal Teleamazonas la semana pasada, previo a su audiencia de juicio.
"Mi hijo recibió un disparo en la nuca"
De acuerdo con la madre de Pablo Andrés Aguilar, de 19 años y fallecido durante este caso, el joven recibió "un disparo en la nuca" cuando fue interceptado por los policías Diego Trujillo y Leonardo Montalvo.
Según la mujer, su hijo y un amigo habían salido de una discoteca la noche del 23 de septiembre de 2016 y, al regresar durante la madrugada del día siguiente, presuntamente fueron confundidos con otras personas que también se movilizaban en motocicleta por El Bosque.
La madre niega que su hijo haya participado en un hecho delictivo y cuestiona la actuación de los uniformados. Según sostiene, incluso si hubiese existido una sospecha contra los jóvenes, los policías pudieron neutralizar la situación sin disparar de forma letal.
"Cuando me enteré de lo sucedido me dijeron que se trató de un accidente de tránsito. Sin embargo, mi hijo tenía un orificio en la nuca y un agente de la Dinased me dijo que era un disparo".
Madre de sospechoso abatido en Quito en 2016
Estas inconsistencias llevaron a la familia de Pablo Andrés Aguilar a iniciar acciones legales contra los uniformados involucrados. Más de 10 años después de los hechos, los policías Diego Trujillo y Leonardo Montalvo fueron sentenciados a 17 años de prisión.
En entrevista con TC Televisión, el sargento Diego Trujillo sostuvo que actuaron en legítima defensa, activaron las balizas del patrullero y ordenaron a los sospechosos detenerse.
Según el uniformado, los individuos dispararon en dos ocasiones y, ante la amenaza contra su vida, utilizó su arma de dotación.
La madre del joven abatido sostiene que esta versión no coincide con los resultados de la autopsia, que —según afirma— determinaron que su hijo no tenía rastros de pólvora en las manos ni presencia de alcohol o drogas en el organismo.
La mujer aseguró que seguirá pendiente del proceso judicial porque busca esclarecer lo ocurrido. Según relató, su hijo vivió 15 años en España y tenía previsto estudiar inglés antes de volver a migrar.
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