Con el aumento de alertas por incendios forestales en Ecuador, conozca el impacto y los riesgos de este humo en la salud
Mientras Ecuador registra 828 alertas por incendios forestales, España combate graves incendios en Madrid y Ávila. El humo puede provocar serias afectaciones en la salud. ¿Cuáles son?

El incendio de Guápulo visto desde el norte de Quito, 4 de septiembre de 2024.
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Con la llegada del verano, existe la probabilidad del aumento de incendios forestales en la Sierra debido a la vegetación seca, el clima y, en muchos casos, a acciones humanas.
Uno de los mayores incendios forestales recientes en Ecuador se registró en septiembre de 2024. En ese mes Quito vivió un fuerte incendio registrado en el sector de Guápulo.

En lo que va de 2026, ya se han presentado 828 alertas por incendios forestales que han afectado al menos a 2.608 hectáreas de vegetación en el país, principalmente en provincias como Tungurahua, Azuay e Imbabura, según el Ministerio de Ambiente.
"El fenómeno de El Niño se mantiene en observación y con tendencia de fortalecimiento, generando condiciones que incrementan el riesgo de incendios forestales en las distintas zonas del país", indicó la viceministra de Ambiente y Marino Costero, Alicia Jaramillo, el pasado 6 de julio en rueda de prensa.
A las condiciones de menor humedad, periodos secos prolongados y vientos intensos que generaría El Niño, según expuso la viceministra de Ambiente, se suman riesgos relacionados con quemas agrícolas no controladas o fogatas mal apagadas.
Los incendios forestales durante el verano no se limitan a Latinoamérica. España, por ejemplo, combate fuegos fuera de control en Madrid y Ávila, que han obligado a evacuar a más de 78.000 personas.
¿Qué contienen los humos de los incendios?
Los incendios de vegetación liberan gases y partículas al aire que son peligrosos para el organismo, recuerda en su página web la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses). Las partículas finas, en particular, son especialmente nocivas porque pueden penetrar profundamente en los pulmones.
El "monóxido de carbono es también uno de los principales contaminantes generados" por estos episodios, subraya la agencia, que enumera entre las demás sustancias químicas presentes en los humos "el dióxido de carbono (CO2), compuestos orgánicos volátiles como la acroleína, el formaldehído y el benceno", así como "compuestos semivolátiles".
A estos contaminantes pueden añadirse otros cuando arden vehículos o edificios.

¿Quiénes son las personas con mayor riesgo?
Las personas que se encuentran cerca del incendio pueden presentar síntomas respiratorios de irritación. Pero los efectos se extienden mucho más allá y afectan a toda la población situada a sotavento del incendio y, por tanto, expuesta a los humos "durante varias horas o varios días", según las condiciones meteorológicas, recuerda a AFP el neumólogo francés Bruno Crestani.
Corren un riesgo especial "las personas vulnerables, de edad avanzada o con enfermedades respiratorias, los lactantes y los asmáticos porque esta exposición puede descompensar una situación que previamente estaba controlada", explica.
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Además, "los efectos no son únicamente respiratorios", recalca, ya que "estas partículas pueden pasar al torrente sanguíneo" e incluso "activar determinados procesos, como descompensar una diabetes, provocar un ictus o un infarto de miocardio", además de afectar a las mujeres embarazadas.

Todo ello porque estas partículas, al ser muy ligeras, pueden desplazarse a distancias muy largas.
En septiembre de 2025, la Organización Meteorológica Mundial destacó que los incendios forestales liberan una "mezcla tóxica" de contaminantes que puede deteriorar la calidad del aire a miles de kilómetros de distancia. Según esta agencia de la ONU, los incendios registrados en Canadá en 2024 provocaron contaminación atmosférica hasta Europa.
Otro ejemplo, citado por Oxfam Francia en un informe publicado a principios de julio, es que "los megaincendios de Las Landas (una región al suroeste de Francia) de 2022 deterioraron la calidad del aire hasta Yvelines (cerca de París), a más de 500 km del lugar de los incendios", según la oenegé.
¿Qué hacer para protegerse?
El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció el envío de 1,5 millones de mascarillas FFP2 a Gironda, donde se registra un incendio de una magnitud sin precedentes este 25 de julio de 2026.
La Anses recomienda el uso de estas mascarillas de protección para todas las personas vulnerables expuestas a los humos. También aconseja que contacten con un médico de atención primaria o incluso con los servicios de urgencias si "aparecen síntomas o dificultades respiratorias".
"No ofrecen una protección del 100%, pero sí una protección significativa".
Profesor Bruno Crestani

En las zonas que no han sido evacuadas, la Anses recuerda que se recomienda:
- Limitar los desplazamientos y el tiempo pasado al aire libre.
- Mantener puertas y ventanas cerradas y ventilar solo cuando las condiciones lo permitan.
- Cubrir las entradas de aire con paños húmedos.
- Evitar la actividad física al aire libre en la zona.
- Apagar los sistemas de ventilación mecánica controlada (VMC) durante los episodios de humo.
¿Qué efectos tienen sobre la mortalidad?
En otoño de 2025, la revista The Lancet cifró en su informe anual sobre los riesgos del cambio climático para la salud en 154.000 el número de "muertes relacionadas con la contaminación por partículas finas procedentes del humo de los incendios forestales" en todo el mundo.
Para Francia, Oxfam estima en 2.800 las muertes prematuras anuales relacionadas con la contaminación del aire causada por los incendios forestales.
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