Irene Valarezo, su rol como activista y el reto de "recuperar el empoderamiento" de las mujeres con discapacidad
Con su historia de superación, Irene Valarezo se ha convertido en referente e inspiración. La ecuatoriana ha dedicado dos décadas de su vida a romper barreras y a recuperar el espacio que las mujeres con discapacidad merecen en nuestra sociedad.

Irene Valarezo, durante una entrevista con PRIMICIAS, el 24 de agosto de 2026.
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Gonzalo Calvache / PRIMICIAS
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Irene Valarezo recuerda su infancia, creciendo en Santo Domingo. Como una niña con parálisis cerebral, en su colegio no le dejaban jugar en los recreos, así que pasaba sentada a un lado o se quedaba en el aula.
"El mayor miedo de mis profesores y de mis papás era que me cayera, entonces no tuve espacios de recreación", revela la deportista ecuatoriana. "Y esto sigue pasando en las escuelas".
Fue en estos momentos de dificultad cuando nació su pasión de ser activista, de superar barreras y de dar voz a más personas con discapacidad. Esta misión la ha llevado, durante más de 19 años, ha estudiar y conocer distintas realidades, dentro y fuera del país.
"Hay una barrera a la que todos nos enfrentamos, que puede ser de carácter arquitectónico, pero sobre todo de carácter actitudinal. Todavía sigo viendo que se escriben las palabras 'discapacitado' o 'minusválido', que son términos que no son correctos. Hemos luchado para que se reconozca el nombre jurídicamente como 'personas con discapacidad'".
"Recuperar el empoderamiento"
Irene Valarezo es politóloga e internacionalista, y también es deportista y medallista de Frame Running, una disciplina del paratletismo que se corre con soporte de un triciclo. La historia de la santodomingueña ha servido de ejemplo para cientos de mujeres ecuatorianas con discapacidad.
Sin embargo, Irene aclara que, cuando se para al frente de grupos y da charlas o talleres, su rol no es el de 'motivar' o 'inspirar'. "En realidad, yo no empodero, porque el empoderamiento históricamente nos ha sido arrebatado cuando no reconocen nuestros derechos como mujeres con discapacidad. Lo que hacemos es recuperar el empoderamiento en conjunto".
Son espacios únicos y necesarios, donde se escuchan historias de sufrimiento, se comparten anécdotas de superación y se conversan temas que, usualmente, son tabú.
"Se ponen sobre la mesa cuestiones de las que no se hablan, como temas de derechos de salud sexual y reproductiva o temas de violencia que nos suceden a las mujeres con discapacidad y que, lastimosamente con las tipificaciones en las leyes, no son suficientes para nombrar".
Una experiencia que marcó a Irene ocurrió al final de un taller, con una chica que tenía parálisis cerebral y era una persona no hablante. Por medio de una aplicación de comunicación alternativa y aumentativa en su celular, ella les contó que tenía ganas de salir al mundo, de 'farrear', así que todas decidieron acompañarla y fueron juntas a un bar.
"Ella tenía entre 22 y 25 años y nunca había salido, porque sigue existiendo una barrera por la que las personas con discapacidad no estamos en espacios públicos. Esas historias a mí me pegan mucho, porque al final son jovencitas, que tienen muchas ganas de salir al público y enfrentan muchos obstáculos".
"Cuando te pintas los labios de rojo, eso es fortaleza"
Es diciembre de 2025 y la imagen de Irene Valarezo se encuentra en una pancarta del metro de Madrid. La ecuatoriana, que recorrió incesantemente las calles de la capital española para encontrarla, se toma una foto orgullosa.
En la pancarta, ella se encuentra con un vestido verde y los labios pintados de rojo. Al lado de su imagen se lee: "Solemos asumir que las mujeres con discapacidad no se arreglan, no son sexis, no atraen miradas. Pero están profundamente empoderadas. Se visten para sí mismas, no para los demás. Todo eso también es activismo".
La imagen, que también estuvo en ciudades como Oslo y Nueva York, forma parte de un proyecto global llamado 'We Decide' (nosotros decidimos), del Fondo de Naciones Unidas para personas con discapacidad, sobre los derechos de salud sexual y reproductiva.
"Para mí, una forma de 'performance' es maquillarme, pintarme y hacerme todo. Y claro, eso para mí es empoderamiento, porque cuando te pintas los labios de rojo, y cuando eres mujer, significa que tienes fortaleza".

Ver esa pancarta y rememorar todas las charlas que ha tenido con mujeres con discacapidad le regresan a Irene a esa niña en el colegio, a aquella chica que en su momento no podía salir ni a disfrutar los recreos, pero que hoy viaja alrededor del mundo para difundir un mensaje de empoderamiento.
"Ha sido un largo recorrido (...) Creo que el llamarse activista es una responsabilidad muy grande, porque necesitas prepararte sí o sí para hablar sobre situaciones que muchas veces son minúsculas o difíciles de comprender".
"Mi rol como activista, como persona con discapacidad y como mujer con parálisis cerebral, es darle a conocer a la sociedad justamente qué es lo que falta y qué necesitamos para hacer un cambio en nuestra mentalidad".
Así es Irene Valarezo, una ecuatoriana que combina la fortaleza —que la ha llevado a seguir adelante y cumplir con sus sueños— con la empatía —la cual le motiva a seguir aprendiendo y a alzar su voz en representación de las mujeres con discapacidad—.
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