Mundial, día 15: Hasta que llegó el momento de la épica para Ecuador con un triunfo que se recordará para siempre
La Selección pasó de estar aferrada a la tabla de mejores terceros a un triunfo de leyenda sobre Alemania, que mete a Ecuador en los 16avos.

Jugadores de Ecuador celebran al final del partido con Alemania en el estadio MetLife de Nueva Jersey, el 25 de junio de 2026.
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EFE
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El día decimoquinto del Mundial 2026 quedará en los anales del fútbol de Ecuador como el más vibrante, heroico y emotivo de los todos los tiempos. Ya lo llaman 'El Millagro de Nueva Jersey' o 'La Hazaña de East Rutheford'. El triunfo de Ecuador sobre Alemania por 2-1 es un terremoto futbolístico del que se hablará por siempre porque, simplemente, forma parte de algo superior, de lo épico.
Pero algún día tenía que pasar. Algún día Ecuador debía protagonizar su propia épica. Por ir a "aprender" en 2002, por hacernos de menos, se dejó pasar la oportunidad de luchar por algo más que ganar un partido y ver qué pasaba.
Por respetar demasiado y calcular en exceso, la Tri cerró el grupo del 2006 con suplentes y regaló el partido (ante Alemania, qué casualidad) y fue conservadora en octavos de final con Inglaterra, para perder por no atreverse a más.
Faltó una pizca que jerarquía para hacer algo más en Brasil 2014 y Qatar 2022. Un pestañeo en ambos casos lo arruinó todo y dejó la sensación de que la canción de Ecuador debía ser, al contrario de lo que cantaba Damiano, un "No se puede".
De nuevo: algún día tenía que pasar.
Lo épico está definido por el contexto, en este caso, por un rival que luce monstruoso e insuperable (Alemania, con una racha previa de 10 victorias consecutivas, jamás había perdido ante selecciones de Sudamérica que no sean Brasil y Argentina), una adversidad extrema (ganar sí o sí, tras dos fracasos ante Costa de Marfil y Curazao) y un coraje sobrehumano para recomponerse (Alemania ganaba en menos de dos minutos y todo se veía perdido).
Con el triunfo del equipo, también se reivindican las individualidades de Ecuador. Piero Hincapié, criticado por fallar ante el marfileño Yan Diomandé. Moisés Caicedo, señalado por sus gafas carísimas y su actitud serena, confundida con displicencia. Enner Valencia, por su mala puntería que es materia prima de memes. El entrenador Sebastián Beccacece, incomprendido y denostado desde que llegó y a quien se lo daba por despedido. Y la lista sigue.
Todo ha cambiado radicalmente gracias a esta impactante victoria (al final, la metáfora de Rocky no estuvo tan desacertada, ¿verdad?), enmarcada por los hinchas que apoyaron desde las gradas, las canciones que sonaron tras los goles (¡otra vez el "Sí se puede" recobró su sentido original!), Beccacece abrazándose con los suyos en las mallas y los jugadores orando en círculo. Las notas de 'Nuestro juramento', el bolero puertorriqueño que inmortalizó Julio Jaramillo, cerró este evento sin parangón.
Sí, es verdad que la Selección otra vez acabó una fase de grupos en tercer lugar (en otro sistema, estaría eliminada) y que, en esta actuación de tres actos en la fase de grupos, solamente al final se ha logrado anotar y ganar. Pero, damas y caballeros, ¡de eso se trata la épica!, de hacerlo en el cierre, in extremis, con una rodilla en el piso, con la tragedia respirando la nuca, porque solo ahí el héroe se convierte en tal.
Qué pase después, ya se verá. Hoy, los héroes de Nueva Jersey disfrutan de esta hazaña. Porque, si se decía que Ecuador no merecía seguir en el Mundial por no vencer a Curazao, ¡ahora se lo merece por vencer al equipo tetracampeón!
En otros partidos, no hubo ni de lejos nada parecido a lo homérico. Países Bajos, aspirante al título, se esforzó poco imponerse por 3-1 a un eliminado Túnez y ganar el grupo F, con Japón de escolta gracias a un vulgar empate con Suecia. Nada épico por acá.
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