Mundial, día 29: Francia gana a Marruecos, que en realidad estaba preparándose para 'su' Copa del Mundo de 2030
Todas las miradas apuntaban al partido Francia vs. Marruecos en Boston y a los posibles desmanes en París, pero los marroquíes estaban ocupados en otra cosa más importante.

Composición con hinchas de Marruecos tristes por la derrota ante Francia y un retrato del crack francés Kylian Mbappé.
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EFE
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En el vigesimonoveno día del Mundial, el primero de cuartos de final, todos hablaban aterrados de qué pasaría en las calles de París luego del partido entre Francia y Marruecos en Boston. Abundaron los artículos sobre las viejas tensiones coloniales (que ya no se perciben de la misma manera por parte de los hijos de los migrantes marroquíes) y los apocalípticos temores de que los magrebíes desaten el caos en Europa, como ocurrió en Qatar 2022.
Honestamente, hace rato que en París los grandes festejos públicos terminan convertidos en jornadas de violencia, sean las celebraciones del PSG o el aniversario de la toma de la Bastilla, así que el temor y las medidas de precaución estaban justificadas.
Para prevenir desmanes y enfrentamientos, solamente en París se desplegaron 20.000 agentes, varias líneas del Metro se cerraron, algunas vías se peatonizaron y una nube de drones voló para vigilar los inminentes festejos violentos de los ganadores y los desfogues de los perdedores.
No obstante, alejados de estas tensiones poscoloniales que cuestionan los conceptos de "nación" y "patria" tal como los conocemos, Marruecos estaba librando un partido más importante: ganar la sede la final del Mundial de 2030, que el Reino Alauí coorganiza con España y Portugal. Y, aunque la dirigencia marroquí deseaba que su selección se imponga en el duelo a Francia, en realidad le puso más empeño al lobby de lograr que la final del 2030 se juegue en Rabat. Los runrunes afirman que el pulso con Madrid está casi ganado.
De hecho, por eso no se percibió una tristeza profunda en Marruecos luego de la derrota por 2-0 ante Francia, el equipo más equilibrado y más potente del Mundial. Era previsible todo lo que terminó ocurriendo en Boston, aunque el penal atajado por el arquero Yassine Bounou al gran Kylian Mbappé en el primer tiempo le puso algo de sazón. Solo un poco.
Pero mismo Mbappé anotó un gol de fran factura en el segundo tiempo y luego Ousmane Dembélé marcó el segundo con otra muestra de talento sin par. ¡Qué definidores tiene Francia! No había ninguna posibilidad de que el equipo de los Leones del Atlas pudiera empatar este partido.
Así, Francia vuelve a meterse entre los cuatro mejores del mundo por tercer mundial consecutivo, gracias a su maquinaria estatal y federativa perfectamente engrasada, la mejor del planeta: exporta más jugadores a las grandes ligas europeas que casi cualquier otro país. Voilà!
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