Mundial, día 4: Ecuador pasó de las fanfarrias de Rocky Balboa a lamentar una derrota por K.O.
Alemania consiguió un marcador de escándalo ante Curazao, equipo integrado por holandeses que tienen alguna relación con esa isla del Caribe.

Composición con imágenes de Gonzalo Plata, Sebastián Beccacece y John Yeboah.
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EFE
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Todo fue hermoso, pero bastó un alfiler y ¡pum!, los ecuatorianos han despertado con la brusquedad de quien se cae de la cama en pleno sueño. De nada valieron los 19 partidos sin perder, los halagos y las expectativas.
Al final, la sensación de llegar al Mundial con un inédito favoritismo, digno de las fanfarrias de Rocky Balboa, y de que Ecuador podía meterse en la élite con autoridad, fue eso solamente, un bonito sentimiento que duró un rato y que acabó, ya que estamos con Rocky, con un nocáut en el minuto 90.
Pero, ¿en realidad todo este proceso se desvanecerá por un solo gol, por un tranco imposible de un marfileño? En caliente, el Mundial se ha complicado y parece escaparse como el agua de las manos, pero aún hay partidos para mejorar la imagen. Hay que esperar el final para una evaluación completa y sacar las conclusiones.
En frío, pensando más allá del Mundial, el fútbol de Ecuador ha avanzado mucho para dar por perdido todo lo logrado por una derrota. Hay una escuela consolidada que forma jugadores, hay un mercado internacional que valora a los ecuatorianos como nunca antes y hay mucha juventud para seguir puliendo a este equipo. Valorar eso con más serenidad es una obligación para después del Mundial.
Lo cierto es que el partido clave del grupo E fue el de Ecuador con Costa de Marfil, que se vivió como una verdadera fiesta de la ecuatorianidad en Filadelfia. Nunca antes hubo tantos ecuatorianos en un estadio mundialista, y eso que el tenebroso ICE anda rondando como ratón al queso.
El otro partido del grupo E se saldó tal como estaba pronosticado, con una implacable goleada de Alemania sobre Curazao o, mejor dicho, sobre entusiastas holandeses que tienen alguna relación con esa isla del Caribe y la representan en el Mundial.
A más de un apostador debe haberle dado ataque de hipo cuando Livano Comenencia, que defendió a Países Bajos a nivel juvenil, anotó el transitorio empate 1-1 para Curazao. Pero, rápidamente, Alemania puso todo en orden y se convirtió en el equipo que más dianas ha marcado en la historia de los Mundiales. Son 239 en total, uno más que Brasil.
La jornada tambié tuvo un gran partido que acabó en empate 2-2 entre Japón (pura intensidad, orden táctico y transiciones a la velocidad de la luz) y Países Bajos (fútbol de posesión, transiciones fluidas y mucha presencia física). Fue un espectáculo digno para el fino paladar de los que aman este deporte.
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