Del desconsuelo de Pacho al enojo de Beccacece: Lo que no se vio de la derrota de Ecuador ante Costa de Marfil
La derrota de Ecuador frente a Costa de Marfil en el Lincoln Financial Field, por el Mundial 2026, dejó varios momentos: algunos de emoción, otros de mucha tensión y, al final del partido, de impotencia. Esto es lo que no se vio del encuentro en Filadelfia.

Willian Pacho se arrodilla después del partido entre Ecuador y Costa de Marfil, en Filadelfia, el 14 de junio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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DESDE FILADELFIA. El Lincoln Financial Field luce repleto. Los hinchas se acomodan en sus asientos. Nadie se quiere perder la salida de los jugadores para los trabajos precompetitivos. Mucho menos el acto protocolario de la FIFA durante el Mundial 2026.
Se escucha el "Sí se puede". También el "Vamos, ecuatorianos, que esta tarde, tenemos que ganar", los dos cánticos más representativos cuando juega la Tricolor. La fiesta se prende. Ambientazo mundialista.
Al mismo tiempo, los 'flashes' apuntan hacia el túnel de salida. Pero no aparecen los jugadores. Quizás, para los neutrales, alguien más llamativo. Es Jay-Z, rapero y empresario estadounidense, quien además es esposo de Beyonce. Parte del show.
Minutos después, las cámaras vuelven hacia el túnel. Salen a calentar los arqueros de ambas selecciones. Hernán Galíndez se lleva una ovación. Y se asombra. Saluda. Sonríe.
Y 15 minutos más tarde es el turno de los jugadores. Los ecuatorianos se juntan antes de la salida, ante la mirada de cientos de aficionados que están a pocos metros, en un 'Hospitality' de una reconocida marca de bebidas.

Después de una corta conversación, salen al campo de juego. Enner Valencia arenga, Anthony Valencia aplaude y Willian Pacho grita. "Dale, carajo". "Vamos, vamos". El compromiso es total.
Y en las gradas, ovación impresionante. Un ruido ensordecedor de las casi 69.000 personas (al menos 50.000 ecuatorianos) que se dieron cita en el estadio.
Terminan los trabajos precompetitivos. Son las 18:40. Los 26 futbolistas tricolores se retiran del campo, todos con un termo en la mano. La temperatura alcanza los 29 grados Celcius y la humedad se siente. Y con fuerza.
Momento del acto protocolario de FIFA. Miles de voluntarios se despliegan por el terreno de juego. Algunos con balones. Otros con la bandera gigante de cada país para estirarla a cada lado. La organización y el cumplimiento de los tiempos es impecable.

A continuación, las nítidas pantallas del estadio muestran a cada uno de los jugadores saliendo del camerino y caminando por el túnel. Delirio absoluto. 18:50.
Entonces todos se forman en una línea. Se agarran de la mano con un niño y pisan la cancha. Algunos futbolistas tricolores miran con asombro el aliento de la gente. Galíndez regresa a ver a la tribuna y saluda con una sonrisa única. Mientras Jeremy Arévalo observa con impresión a los hinchas.
Por su parte, Sebastián Beccacece toma asiento en el banco de suplentes. Camiseta blanca, pantalón negro, zapatos azules. El DT de la Tri tiene decenas de cámaras apuntando hacia él. Pero no se distrae. Mira fijamente hacia la cancha y luce tranquilo.
Pasan los himnos. Los futbolistas ecuatorianos se sacan las chompas y se dirigen hacia el banco de suplentes. "Hey, vamos", dice Enner Valencia, quien dirige a sus compañeros para tomarse la foto oficial.

Algunos aprovechan para hidratarse, otros para ultimar detalles con el cuerpo técnico y otros, como Moisés Caicedo, piden ünguento mentolado en el pecho, para así respirar con mayor facilidad antes del compromiso.
Todo está listo. El árbitro en el centro del campo. Jugadores en sus posiciones. Y se escucha el pitazo inicial.
Desde el inicio, Beccacece, fiel a su estilo, se muestra inquieto en el corralito técnico. Camina de un lado hacia otro. Se pone de cuclillas. Toma agua. Y da sus primeras indicaciones hacia Piero Hincapié.
Con el paso de los minutos, Ecuador se asienta en la cancha. Luce más vertiginoso en ataque e impone condiciones. Pero las directrices del DT argentino siguen. Mucha mano levantada y gritos hacia John Yeboah y también para Alan Minda.

En las tribunas, una mezcla de ansiedad, tensión y nerviosismo. Las banderas no dejan de flamear y por momentos los gritos son conmovedores. Ecuador juega de local.
Termina el primer tiempo. 0-0. Los jugadores se retiran a los vestuarios. Todos agarran un termo y se hidratan. Algunos conversan entre ellos. Y en el caso de Alan Minda, lo hace con el preparador físico, al que le cuenta cómo se siente después de una exigencia máxima.
Llega la parte de complemento. Sale a calentar Nilson Angulo, quien, mientras hace trabajos competitivos, mira de reojo cada acción del encuentro.
En la cancha, Costa de Marfil adelanta sus líneas y ataca por la banda izquierda. Yan Diomande complica de manera permanente a Piero Hincapié y el semblante de los tricolores empieza a cambiar. Alan Franco pide más atención y se muestra enojado.

Un Franco que, minutos más tarde, fue el gran protagonista de un cierre fenomenal en el área chica y evitó el primer gol de los africanos. Pacho y Ordóñez se acercan. Lo besan y lo abrazan.
Pasan los minutos. A Ecuador le cuesta encontrar los caminos. Enner Valencia pide la pelota, mientras Beccacece sigue dando vueltas en el banco de suplentes. Y en las gradas crece la tensión.
Y cuando parece que todo termina en un empate 0-0, llega el gol de Amad Diallo a los 90'. Baldazo de agua fría. Beccacece se agarra la cabeza. No lo puede creer. Y muestra su enojo total por la desatención en defensa. Mientras cada futbolista tricolor permanece en su posición.

Después de un último intento desesperado por buscar el empate, el árbitro pita el final del partido. Triunfo para Costa de Marfil. Derrota muy dolorosa para Ecuador.
Los jugadores se queda cada uno en su puesto. Nadie puede creer lo que ocurrió. Gonzalo Plata se agarra la cabeza. Willian Pacho mira al cielo y se arrodilla. Levanta sus brazos. Y después recibe el consuelo de sus compañeros. Y también de Beccacece. Una imagen desgarradora en el centro del campo.
Así, Ecuador pasó de la ilusión a la amargura en un partido que se hizo cuesta arriba en varios pasajes. Pero queda mucho. Las opciones de clasificar a la siguiente instancia del Mundial están intactas. Ahora es momento de pensar en Curazao. La victoria es una obligación. Kansas es el siguiente destino.
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