Siete comunidades de El Puyo ya tienen su planta para la producción de aceites esenciales
Un grupo de siete comunidades en El Puyo, Pastaza, ya tienen su planta para la producción de aceites esenciales. En este lugar se pueden procesar hasta 280 kilos diarios de material vegetal.

Planta de aceites esenciales, montada en El Puyo, Pastaza, para la producción de siete comunidades.
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Cortesía.
Autor:
Santiago Ayala Sarmiento
Actualizada:
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Las universidades en Ecuador se han constituido en una opción no solo para expandir conocimiento, sino también para crear e impulsar emprendimientos.
Esto, en un país cuya tasa de Actividad Emprendedora es el 33,37%, mayor al promedio latinoamericano de 20,45%, según el Global Entrepreneurship Monitor de 2024 (los resultados de 2025 se presentarán el 12 de mayo).
Uno de estos centros de enseñanza es la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), que desarrolla proyectos para implementarlos en diversos espacios. Su más reciente inversión, de USD 40.000, se canalizó en el proyecto Biomaz, para montar una planta productora de aceites esenciales en Puyo, Pastaza.
Más que un espacio físico, propone una forma distinta de entender el desarrollo, que reconoce el valor de la biodiversidad, impulsa la investigación aplicada y genera oportunidades concretas para las comunidades
Omar Malagón, director del proyecto Biomaz.
La Planta de Extracción de Aceites Esenciales transforma especies vegetales aromáticas en productos de alto valor agregado como aceites esenciales, hidrolatos, plantas deshidratadas y polvos aromáticos, utilizados en industrias como la cosmética, la aromaterapia y las formulaciones naturales.
En la infraestructura ubicada en el Centro UTPL Puyo se pueden procesar hasta 280 kilogramos diarios de material vegetal y producir hasta cuatro kilos diarios de aceite esencial, con lo que se generan productos con potencial para mercados nacionales e internacionales.
Beneficio para las comunidades
El impacto de esta iniciativa se proyecta directamente en siete comunidades amazónicas de Pastaza: Obepare, San Virgilio, Colonia Cóndor Mirador, Witawaya, Jatari, Kajekai y San Antonio, que han sido parte activa en la construcción de la planta.
"Este tipo de proyectos abren oportunidades reales para mejorar nuestras condiciones de vida sin perder nuestra identidad".
Mariela Mashinkiash, vicepresidenta de la Federación de la Nacionalidad Shuar de Pastaza.
La planta integra una línea completa de procesamiento que optimiza el aprovechamiento de la materia prima vegetal. Su núcleo operativo está conformado por dos destiladores eléctricos con capacidad de 60 a 70 kilogramos (kg) por lote.
Cuenta con un deshidratador con capacidad de 90 kg por lote, un molino que procesa hasta 100 kg por hora y una centrífuga que mejora la calidad del aceite esencial al eliminar residuos de agua.
Además, dispone de áreas de selección, limpieza, control de peso y almacenamiento, claves para garantizar la calidad del producto final. Este enfoque permite no solo obtener productos terminados, sino también desarrollar insumos intermedios para procesos de innovación y formulación.
Actualmente las comunidades fortalecen sus capacidades, con visión comercial. La idea es que, cuando los productos finales ya estén validados, puedan llegar a mercados locales e internacionales.
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