Así enfrenta Plasticaucho, dueña de zapatos Venus, la guerra comercial con Colombia y los riesgos de apagones
El gerente de Plasticaucho dice que este año la empresa contará con dos pequeñas plantas de autogeneración eléctrica. Además, cuenta cómo enfrentan los desafíos por la guerra comercial con Colombia.

Bodega de producto final de Plasticaucho, productora de los zapatos Venus, en Ambato.
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PRIMICIAS
Autor:
Santiago Ayala Sarmiento
Actualizada:
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La incertidumbre por los apagones y la guerra comercial con Colombia son dos de los principales problemas que han tenido que enfrentar las industrias de Ecuador.
Una de estas es Plasticaucho, la empresa ambateña nacida en un pequeño taller en 1931, en donde además de zapatos se ofrecían productos hechos de caucho, como tacones y bolsas de agua caliente. Fundada oficialmente en 1948, se ha expandido a la luz de su producto estrella: los zapatos Venus.
Con una producción diaria de 180.000 pares mensuales para el mercado local, y otros 35.000 semanales en promedio para exportación, la planta ubicada en el sector industrial de Ambato, es un complejo que se asemeja a un predio universitario: cientos de personas que se mueven por todas partes.
De hecho, la empresa emplea a 1.600 trabajadores en la fábrica y 350 en otras actividades directas que apoyan la producción. "A eso se suman 300 empleados en nuestras operaciones en Colombia y 70 en Perú. En esos dos países estamos desde 1999", señala Xavier Cuesta, gerente General de Plasticaucho".

Según los balances presentados en la Superintendencia de Compañías, Plasticaucho generó ingresos por ventas por USD 102,4 millones en 2025, con una utilidad neta de USD 5,5 millones. Dichos ingresos significaron un 7,2% más que en 2024, cuando sumaron USD 95,5 millones.
La guerra comercial con Colombia
Desde febrero de 2026, las industrias de Ecuador y Colombia han tenido que enfrentar una guerra comercial, por la imposición de aranceles mutuos. En el caso de Ecuador, el Gobierno fijó un arancel de 100% desde mayo de 2026, aunque, se anunció que desde junio bajará a 75%.
Desde la planta en Ambato, la empresa exporta el 20% de su producción a Colombia, lo que representó alrededor de USD 20 millones en 2025. En el país vecino, según Cuesta, las botas Venus son las más vendidas. "El esfuerzo que realizamos los ecuatorianos es reconocido y premiado en Colombia".
Pese a ello, el impacto de la guerra comercial ha hecho mella. "Hay un impacto, no podemos desconocerlo. Indudablemente hay afectaciones, pero entendemos al negocio como de largo plazo. Y este es un tema coyuntural", dice Cuesta.
Y destaca que en Colombia la empresa tiene procesos de producción y distribución propias por mas de 40 años. "Lo que hemos hecho es tomar decisiones para asegurar los negocios, asumiendo los costos, pero bajo ningún criterio hemos dejado de abastecer" .

Listos para los apagones
En lo que va de 2026, el país ha enfrentado un escenario de incertidumbre por posibles períodos de cortes de luz. Entre marzo y abril se registraron picos récord de demanda de energía por la ola de calor en la Costa, esto, sumado a que se registraron fallas en los sistemas de transmisión y distribución.
Todo esto, en un momento en el que el país dejó de contar con la energía que le vendía Colombia, en medio de la guerra comercial.
Xavier Cuesta, gerente General Feneral de Plasticaucho, ya no teme a la posibilidad de cortes de luz en Ecuador. La lección aprendida en 2024 los llevó a prever estas situaciones de emergencia energética.
En ese año, el país vivió una grave crisis de generación eléctrica, con lo que los ecuatorianos tuvieron que soportar cortes de luz de hasta 14 horas.
"Hicimos una una inversión en una hidroeléctrica pequeñita. Además, está por llegarnos un segundo generador para estar preparados para cualquier eventualidad. Con eso, estamos preparados para soportar una problemática similar a la de 2024".
Añade que la empresa tuvo que hacer inversiones importantes y algunos ajustes operativos. Con las dos plantas podrá autogenerar 3,5 megavatios de potencia (MW), lo cual ya es suficiente para cubrir las operaciones.

Ampliación de portafolio
Su apuesta ahora es competir en dos segmentos nuevos: fútbol y running. La meta para el calzado deportivo es producir y vender al menos unos 50.000 pares en el primer año.
A esto se suma la inserción de un nuevo isotipo que acompañará a los productos junto con la tradicional herradura. "Es un proceso de la ampliación de la imagen estética comercial de la marca", puntualiza.
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