La concesión del campo Sacha y el seguro petrolero, las tareas que recibe el nuevo gerente de Petroecuador
Daniela Conde, que llevaba apenas cinco meses al frente de Petroecuador, renunció. Ahora, el nuevo gerente asume dos tareas del Gobierno: concesionar el campo Sacha y contratar un seguro petrolero.

Imagen referencial del campo petrolero Sacha, operado por la empresa estatal Petroecuador, archivo.
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Flickr Petroecuador.
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Petroecuador, la mayor empresa pública de Ecuador, atraviesa un escenario complejo en medio de la caída de sus principales indicadores y una inestabilidad administrativa que persiste.
El 26 de marzo de 2026, Daniela Conde, que ejercía el cargo de gerente subrogante desde noviembre de 2025, renunció al cargo. Ahora, la reemplaza Sebastián Maag Pardo, que asumió también como gerente subrogante.
Maag es el noveno gerente de la petrolera desde que comenzó el primer Gobierno de Daniel Noboa, en noviembre de 2023. Ninguno ha durado más de seis meses:
El futuro de Sacha, la joya de la corona
Uno de los temas que deberá resolver el nuevo gerente de Petroecuador es el futuro del campo Sacha.
Sacha, conocido como "la joya de la corona", es el campo más productivo de Ecuador. Está a cargo de Petroecuador. Se trata de un campo maduro, que lleva 53 años en explotación, con un petróleo que tiene una de las calidades más altas del país.
En 2025, el Gobierno de Daniel Noboa intentó ya concesionarlo de forma directa y sin concurso al consorcio Sinopetrol, conformado por las empresas Amodaimi Oil (filial de la china Sinopec, con el 60% de participación) y Petrolia Ecuador (filial de la canadiense New Stratus Energy, con el 40% de participación en el consorcio).
Fue un polémico proceso que terminó suspendiéndose en marzo de 2025.
Pese a eso, el Gobierno seguirá insistiendo en quitarle a Petroecuador la operación de Sacha y entregarlo a un tercero. De hecho, en el acuerdo comercial con Estados Unidos, del 13 de marzo de 2026, Ecuador se compromete a "realizar licitaciones públicas abiertas para proyectos energéticos, incluyendo la concesión petrolera de Sacha, la futura generación de energía y la extracción y procesamiento de minerales críticos".
De hecho, en 2025, mediante un acuerdo, el campo petrolero fue delegado al Ministerio de Energía, para concesionarlo, ya que la empresa pública no podía hacerlo directamente.
Pero ahora hay "candados legales" que impiden la concesión de campos maduros en producción, como Sacha, a inversionistas privados, dijo el pasado 5 de marzo de 2026, la ministra de Energía, Inés Manzano.
Los contratos de participación son aquellos en los que la empresa privada opera el campo, invierte a su riesgo y es propietaria de una parte de la producción. A cambio, la petrolera privada reconoce una parte de los barriles extraídos a favor del Estado.
"Si veo que hay bloques donde ha bajado la producción, lo que se necesita es castigar a Petroecuador y decir (ese campo) dame para acá y que haga el privado, pero la norma no me lo permite".
Para poder concesionar este tipo de campos a un privado, la ministra Manzano dijo que ese es uno de los temas que ha propuesto como reforma económica urgente a la Ley de Hidrocarburos o dentro de una nueva Ley de Hidrocarburos.
Pero, según el Gobierno, ese no es el único problema. La Ministra justificó la delegación de este campo a un tercero al señalar que la propia estructura de Petroecuador dificulta su desarrollo. Como reformarla tomaría tiempo, la propuesta es delegar el campo bajo la modalidad de gobierno a gobierno, es decir, transferir su operación a una empresa estatal de otro país.
Sin embargo, trabajadores petroleros agrupados en la Asociación Nacional de Trabajadores de las Empresas de la Energía y el Petróleo de Ecuador (Antep) han señalado que Petroecuador sí tiene la capacidad para operar el campo, que de hecho ha aumentado su producción los últimos años y lo que hace falta es inversión.
Marcela Reinoso, exgerenta de Petroecuador, considera que concesionar Sacha mediante contratos de participación a terceros no es lo más óptimo para el país, porque se perderían importantes volúmenes de crudo para la refinación local y se afectaría la seguridad energética que todo país debe tener.
Y es que la mitad del petróleo producido en el campo Sacha se destina a las refinerías de Esmeraldas y La Libertad.
Reinoso resalta que el acuerdo con Estados Unidos deja en evidencia que desde afuera se percibe que a Petroecuador le urge corregir la discrecionalidad con que se llevan adelante los procesos de licitación de este tipo.
La tarea de incrementar la producción
Para Ecuador, el fuerte incremento de precios del petróleo que se ha registrado durante marzo de 2026, por la guerra en Medio Oriente, podría significar tener más ingresos en la caja fiscal.
Y es que en el Presupuesto General del Estado, el Ministerio de Finanzas proyectó que el precio promedio del barril de petróleo de Ecuador sería USD 53,10 en 2026, pero por la guerra se ha estado vendiendo por encima de USD 80.
Sin embargo, la producción de Petroecuador, que representa el 80% del total del país, está cayendo desde 2024. De ahí que el país no puede aprovechar al máximo este nuevo boom de precios.
En 2025, Petroecuador cerró con una producción de 349.167 barriles diarios, la cifra más baja en 16 años. Las razones se explican en una combinación de factores. Entre ellos, la rotura del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) en Esmeraldas en marzo de 2025. Y en lo que va de 2026 la tendencia de caída se mantiene
Para febrero de 2026, la producción de Petroecuador fue de 364.525 barriles diarios de petróleo, esto es 2,5% menos que en febrero de 2025.
Reinoso explica que una de las razones por las que la producción no mejora es por los problemas de generación eléctrica en los campos petroleros.
Los constantes cortes de luz en los campos provocan importantes caídas de la producción. Además, el costo de producción de cada barril se vuelve más alto, añade.
El sistema de generación eléctrica necesita más mantenimiento y mejoras. "Hace falta un sistema de protección eléctrica porque, cuando caen rayos, es cuando más se suelen dar cortes de luz en los campos petroleros", explica Reinoso.
Para incrementar las exportaciones de Petroecuador también es urgente construir la variante definitiva del SOTE.
Esto porque la erosión regresiva del río Coca —un fenómeno que está carcomiendo el lecho del afluente y destruyendo sus márgenes— avanza y pone en riesgo al SOTE y, con esto, la venta del petróleo de la estatal.
La Refinería Esmeraldas y sus constantes incidentes
Los mayores ingresos petroleros también se diluyen porque el país tiene que destinar más dinero a comprar combustibles en el exterior, que están más caros.
Pero también porque la refinación en Ecuador es cada vez más baja.
Y una de las principales causas es que la Refinería Esmeraldas, la más grande del país, no ha recibido los mantenimientos requeridos en los tiempos adecuados.
De ahí que no opera al 100% de su capacidad instalada, que es 110.000 barriles por día.
La Refinería, además, ha sufrido varios incidentes que la han obligado a parar su operación. El último percance fue un incendio registrado el 1 de marzo de 2026.
Tras el incendio, la refinería ha retomado parcialmente las operaciones desde el 16 de marzo de 2026. Según la Agencia de Regulación y Control de Hidrocarburos (Arch), el 27 de marzo la Refinería Esmeraldas operaba al 41% de su capacidad instalada.
El nuevo gerente tendrá el desafío de mejorar la inversión en el área de refinación, que se ha desplomado desde 2015.
En ese año, la inversión en refinación fue de USD 399 millones, pero para 2025 cayó a USD 22 millones.
Además, tendrá que revisar si es factible que el área de refinación cuente con más personal, ya que la empresa ha reducido la nómina en esa área.
A diciembre de 2024, refinación tenía 1.034 trabajadores, pero bajó a 898 en febrero de 2026.
Un seguro petrolero
Otro desafío será la contratación de un seguro petrolero. Se trata de un instrumento que permite fijar o asegurar un precio mínimo de venta del petróleo u otras materias primas, reduciendo el impacto de las caídas del mercado internacional.
Así, si el precio internacional cae por debajo del nivel fijado, el seguro paga la diferencia y evita una pérdida mayor de ingresos. Sin embargo, si el precio sube por encima del valor asegurado, el país ya no recibe esa diferencia y perdería la oportunidad de tener más ingresos.
La normativa ecuatoriana permite que las empresas estatales contraten coberturas para asegurar precios futuros del petróleo, también llamados 'hedging'.
En enero de 2026, el Gobierno reconoció por decreto el pago del seguro como un costo legítimo de gestión de riesgos, otorgando seguridad jurídica a las instituciones. Así, busca proteger a los funcionarios ante la Contraloría, que podría considerar estas operaciones un perjuicio si el seguro es costoso y el riesgo no se materializa.
Y el paso final fue permitir, en marzo de 2026, que el Banco Central de Ecuador actúe como agente intermediario en la contratación.
Con ese trabajo previo, la ministra de Finanzas, Sariha Moya, dijo en radio Centro Digital el 24 de marzo de 2026, que Petroecuador ya está en proceso de contratar un seguro petrolero y añadió que esto se concretará en el corto plazo.
Aunque el momento más adecuado para contratar este tipo de seguros es cuando el precio del petróleo está más alto, Reinoso dice que en la coyuntura actual, de alta incertidumbre por la guerra en Medio Oriente, lo más probable es que contratar este instrumento sea mucho más caro.
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