¿Qué implica para el mundo que Trump controle las reservas de petróleo de Venezuela, las mayores del mundo?
Estados Unidos apunta a influir sobre las mayores reservas de petróleo del mundo, las de Venezuela, pero ¿cuál realmente podría ser su impacto? Lea un informe.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una conferencia de prensa el 3 de enero de 2026.
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AFP
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Tras la captura del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos quiere ejercer una influencia directa sobre el futuro de las mayores reservas de petróleo del mundo: las de Venezuela.
La pregunta es hasta dónde puede llegar esa influencia, considerando que Venezuela necesita inversiones millonarias, tiempo para recuperar su producción y que compite con otros actores con influencia en el mercado petrolero.
¿Qué anunció Trump?
El 7 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que “las autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, no sujeto a sanciones, a los Estados Unidos de América”.
Posteriormente, el secretario de Energía, Chris Wright, señaló que Washington prevé mantener un control significativo sobre la industria petrolera venezolana, incluida la comercialización de su producción.
Vamos a comercializar el crudo proveniente de Venezuela. Una vez que se resuelva el tema del petróleo acumulado y almacenado, de forma indefinida venderemos la producción que salga de Venezuela en el mercado.
Secretario de Energía, Chris Wright.
No hay petrolera que no quiera estar en Venezuela
Venezuela cuenta con más de 300.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, lo que representa cerca del 20% del total mundial. Sus reservas superan a las de gigantes productores como Arabia Saudita, Irán y Kuwait, y cuadruplican las de Estados Unidos, estimadas en unos 68.800 millones de barriles.
Esta posición ha convertido históricamente a Venezuela en un actor relevante dentro del mercado petrolero internacional y de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), dice el catedrático de política petrolera de la Universidad de las Américas, José Luis Fuentes.
Hará falta una década para levantar la producción venezolana
Una parte significativa del crudo venezolano se encuentra en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde predominan los petróleos pesados y extrapesados, cuya extracción y refinación requieren elevados niveles de inversión y tecnología especializada.
A esto se suman factores como la crisis política, las nacionalizaciones, las sanciones económicas, la salida de empresas extranjeras, las restricciones financieras y el deterioro de la infraestructura, que han limitado la capacidad del país para convertir sus reservas en producción exportable.
Trump ha señalado su interés en que las petroleras estadounidenses regresen a Venezuela. No obstante, expertos advierten que elevar la producción de 900.000 barriles diarios a niveles de hace dos décadas, cuando producía 3,5 millones de barriles al día requerirá inversiones de miles de millones de dólares y varios años de trabajo.
El analista en política energética José Luis Fuentes señala que, además del financiamiento, serán necesarias condiciones operativas y regulatorias estables para que las empresas internacionales retomen proyectos de gran escala.
Trump no lograría una influencia inmediata
Estados Unidos produce alrededor de 13 millones de barriles de petróleo al día, pero su consumo supera los 20 millones, lo que lo mantiene como importador neto. En ese contexto, el petróleo venezolano representa una fuente importante de suministro.
Además del aspecto energético, una mayor influencia sobre la industria petrolera venezolana podría tener efectos geopolìticos. El catedrático José Luis Fuentes dice que Trump estaría recurriendo a la vieja doctrina del petróleo como arma.
Sin embargo, esa política tiene sus límites. Y es que aunque el volumen de reservas venezolanas es significativo, su influencia en los precios internacionales del petróleo no sería inmediata. El mercado actual cuenta con múltiples productores que ya son relevantes o que ganarán importancia a futuro con la producción de petróleos no convencionales, entre ellos Canadá, Brasil, Argentina y países del Mar del Norte, lo que reduce el peso de un solo actor.
El comportamiento de los precios depende de una combinación de factores, como la oferta y demanda global, las decisiones de la OPEP, el crecimiento económico y los riesgos geopolíticos, añade Fuentes.
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