'Nosotras', un documental que se adentra en la cárcel de mujeres de Guayaquil
Pronto se estrenará el documental 'Nosotras', de Priscilla Aguirre. Muestra la vida desde el interior de la cárcel de mujeres de Guayaquil.

Fotograma cedido por Cucarachas Films, en una escena del documental 'Nosotras'. 15 de septiembre de 2026
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EFE
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El cine documental de Ecuador llega a difíciles rincones. 'Nosotras', de Priscilla Aguirre, se adentra en la cárcel de mujeres de Guayaquil y relata la vida tras los muros, las historias que reflejan la realidad del sistema penitenciario y de justicia del país andino.
Entre los años 2018 y 2020, unas 30 mujeres de una cárcel de Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, participaron en un taller de cine. El registro de este proceso se transformó en el documental 'Nosotras', donde las mujeres hablan sobre sus vidas, los casos que las llevaron a la cárcel, la convivencia dentro del centro y cómo el encierro afectó la maternidad.
"La película va avanzando mientras se realiza el taller. Lo que me parece más interesante es que se convierte en un reflejo del sistema de justicia, porque cuentan que el sistema les ha fallado. Y también muestra la condición en la que estaba la cárcel en ese entonces, el deterioro de la rehabilitación social", explicó Aguirre, profesora de la Universidad de las Artes.
"A través de este taller de cine se va desnudando la cárcel", añadió la directora.
El reto de filmar en una cárcel de Ecuador
El primer contacto de Aguirre con esa prisión fue diez años antes del taller, cuando fue a cubrir una actividad navideña mientras trabajaba en un medio de comunicación; una experiencia que la "marcó muchísimo".

Cuando se convirtió en profesora propuso junto a otra compañera realizar un taller de cine para las mujeres de esa cárcel, ubicada en un complejo que integran otras cuatro prisiones, entre ellas la Penitenciaría del Litoral, la más poblada y violenta del país.
Unas 100 mujeres, de las 900 que vivían allí, se postularon para participar; sin embargo, solo pudieron escoger a treinta.
Aguirre acudió dos veces por semana con pasantes de la universidad a la prisión, donde se grabaron 76 horas de material, principalmente de manos de las reclusas, quienes recorrían los pasillos y áreas que nunca habían sido retratadas como lo hicieron ellas.
"La película está hecha en un 97 % por mujeres. Participan colegas hombres en la postproducción, pero toda la realización es de las privadas de libertad, que hacen cámara, sonido directo y ayudan a producir la película junto a estudiantes de la universidad", explicó la profesora.
Impacto del encarcelamiento
Resaltó que, aunque siempre tuvo claro que quería hacer un documental, no fue a la cárcel con un guion, sino que desarrolló actividades para que ellas graben y aprendan, y cuando terminó el proyecto empezó a hilar los testimonios con los trabajos que habían hecho.
"Muchas de las mujeres que conocimos estaban allí por sus parejas, por sus hermanos o por los hombres de sus vidas... El tema de la maternidad también pesaba muchísimo, decían que no podían ver o hablar con sus hijos"
Priscilla Aguirre, directora del documental
La directora añadió que, pese a que ellas estaban presas, sentían que tenían que hacerse cargo de los hijos, ante la ausencia de los padres.
Algunas también hablaron del impacto diferenciado del encarcelamiento, pues era difícil acceder a productos de higiene femenina; de cómo vivían y de la comida que recibían.
Ahora, muchas de ellas están libres y esperan ver el documental, que se estrenará el 8 de octubre en cines de Guayaquil y Quito; y días antes competirá en el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz, en Francia.
Aguirre espera que el audiovisual abra un debate urgente sobre las condiciones en las que viven las mujeres dentro de las prisiones, donde también hay niños hasta los tres años, y sobre cómo mejorar el sistema de rehabilitación para frenar la reincidencia.
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