La inteligencia artificial ya permite conversar con los libros y abre una disputa por los derechos de autor
Las nuevas herramientas permiten hacer preguntas y recibir respuestas durante la lectura, pero generan preocupación entre los autores por el uso de obras protegidas sin autorización ni remuneración.

Imagen de referencia de una persona usando Notebook LM, 27 de julio de 2026.
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Conversar con un libro mientras se lee ya no es algo de ciencia ficción. Una nueva generación de herramientas de inteligencia artificial (IA) permite a los lectores hacer preguntas sobre una obra y recibir respuestas inmediatas.
Sin embargo, esta tecnología también abre interrogantes sobre derechos de autor, remuneración de escritores y editoriales, y los límites legales del uso de obras protegidas para entrenar o alimentar sistemas de IA.
Algunas organizaciones de autores advierten que estas herramientas podrían sentar precedentes problemáticos si se implementan sin autorización ni compensación para los creadores.
Con las nuevas plataformas, los usuarios de libros electrónicos o audiolibros acceden a un robot conversacional (chatbot) con el que pueden intercambiar mensajes mientras avanzan en la lectura.
"Se interactúa con el libro como si estuviera vivo; es una experiencia completamente distinta", afirma Ahmed Kamel, director general de Sinai.ai, una plataforma actualmente en fase de pruebas.

Los lectores pueden explorar la psicología de un personaje, el contexto histórico de la trama o un concepto filosófico sin necesidad de abandonar la obra para buscar información adicional.
La francesa My Smart Book lanzó una propuesta similar a la de Sinai.ai basada únicamente en el contenido del libro.
Amazon, la multinacional estadounidense que comenzó como una librería online, se sumó a esta tendencia. Su empresa de audiolibros, Audible, lanzó en el último trimestre de 2025 una función llamada "Ask a Question" ("Haz una pregunta").
Los usuarios pueden hacer preguntas, recibir respuestas y retomar la escucha justo donde la interrumpieron.
Un portavoz de Audible dijo a la AFP que la herramienta está diseñada para responder preguntas sobre el audiolibro que el usuario escucha en ese momento.
La plataforma de libros electrónicos de Amazon, Kindle, tiene una función similar llamada "Ask this Book" ("Pregúntale a este libro").
Y ElevenLabs, una de las firmas con mayor proyección en el ámbito de la tecnología de voz con IA, creó "ElevenReader Voice Chat", que, según dice, "convierte cualquier libro en una conversación bidireccional".

¿Quién cobra?
La cuestión de quién tiene derecho a desarrollar estos servicios y quién recibe ingresos por ellos sigue siendo uno de los puntos más debatidos.
Sinai.ai asegura que solo trabaja con libros de dominio público o con obras para las que cuenta con autorización del autor, sus herederos o la editorial. Otra empresa, iChatbook, lo hace de forma diferente.
"Nuestro libro conversacional no es una biblioteca de libros; es una biblioteca de conceptos, ideas y datos", explica su fundador, Brian Yang.
En lugar de reproducir el texto original, esta IA resume y explica sus ideas clave. Y como nunca cita el libro directamente, esquiva muchos dolores de cabeza relacionados con los derechos de autor.
Sin embargo, no todas las plataformas actúan con el mismo cuidado. Algunas, como Myreader, permiten a los usuarios cargar cualquier libro, esté o no protegido por derechos de autor, y luego conectarlo a una interfaz de IA.
NotebookLM, la popular herramienta de Google —rebautizada hace poco como Gemini Notebook—, tampoco filtra por derechos de autor. Lo mismo ocurre con BookWorm AI, una herramienta basada en ChatGPT que se presenta como un "compañero de lectura".
Sinai.ai asegura haber creado lo que denomina "derechos de IA", un sistema que remunera a autores y editoriales cuando un chatbot utiliza su obra.
La empresa afirma además que negocia con varias de las principales editoriales estadounidenses, como Hachette, Penguin Random House, Simon & Schuster, HarperCollins y Macmillan.
Ninguna de esas cinco grandes editoriales respondió a las consultas de la AFP sobre sus planes en materia de IA.
"Hemos firmado acuerdos con numerosas editoriales en Estados Unidos y con grandes nombres en Oriente Medio", dijo Kamel.
No a todos entusiasma esta tecnología. En diciembre, el gremio de autores estadounidense Authors Guild criticó duramente la herramienta "Ask this Book" de Amazon por considerar que sienta "un precedente peligroso".
"No tiene autorización legal para usar contenidos, no aporta ingresos adicionales y no ofrece a editoriales ni a autores la posibilidad de excluirse del sistema, y menos aún la de adherirse de forma voluntaria", enfatizó.
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