¿Más basura en el Estero Salado? Limpiar los ramales en Guayaquil cuesta más cada año | Los pagos aumentaron desde 2023
Cada mes se recogen al menos unas 1.200 toneladas de desechos, 40 diarias. La contratista Visolit, que renovó en 2020 el contrato por siete años, recibirá USD 8,8 millones en 2026.

Imagen de un ramal del Estero Salado en el suburbio de Guayaquil muestra la turbiedad del agua y algunos desechos. 29 de abril del 2026.
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Autor:
Redacción Primicias
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Fundas plásticas, cáscaras de guineo o naranja, pedazos de papel o trozos de madera se observan debajo de la superficie de un espejo de agua en un ramal del Estero Salado, en las calles 4 de Noviembre y la 20, en el Suburbio oeste de Guayaquil.
- En tan solo un mes, más de 1.100 toneladas de basura fueron retiradas del Estero Salado en Guayaquil
Es mediodía del 25 de abril de 2026. Desde la casa de Vilma Obando, de 50 años, se observa a diario la basura en las orillas del afluente, y también debajo del puente en el que se hallan pequeñas carpas informales convertidas en hogar de adictos y mendigos.
“Cuando era niña recuerdo que podía bañarme en el Estero, era bonito, porque estaba limpio, muchos lo hacíamos, no había contaminación, nadie se enfermaba, no como ahora que hay basura, hace unos años había más basura todavía, porque nadie recogía”.
Vilma Obando, de 50 años
En un pequeño portal fuera de su vivienda, escucha la conversación su padre Luis Obando, de 89 años. Asiente con la cabeza confirmando lo que su hija cuenta. Don Luis lamenta que nunca más el Estero volvió a ser cristalino como en su infancia.
La mañana de ese día, cuenta Don Luis, una panga con varios trabajadores pasaron por este ramal del estero recogiendo los desechos de la superficie, pero tres horas después los desperdicios volvieron a sobresalir, dañando el paisaje que observa desde su terraza.

Contrato con Visolit
La limpieza se realiza casi a diario en este ramal del Estero Salado, un brazo de mar que atraviesa Guayaquil y que en las últimas décadas se fue estrechando a medida que sus orillas se fueron rellenando para dar paso a rústicas viviendas que ocuparon este cuerpo de mar.
“La contaminación del Estero Salado continúa siendo una de las principales preocupaciones ambientales en Guayaquil. El Municipio de Guayaquil contribuye de manera permanente con acciones de mitigación, enfocadas en la recolección de desechos sólidos en las riberas y en el espejo de agua”.
Municipio de Guayaquil
Cada mes se recogen al menos unas 1.200 toneladas de desechos, 40 diarias, señalan datos del municipio. Las tareas las realiza desde 2003 la empresa contratista Visolit S.A. Su contrato fue renovado en 2020 por un plazo de siete años, que concluye en 2027.
Por esta limpieza, el municipio le pagará a Visolit este 2026 unos USD 8,8 millones, el monto más alto en los 23 años del contrato. En 2025 los ingresos de Visolit se ubicaron en USD 8 millones, en 2024 en USD 8,3 millones, en 2023, USD 8,4 millones.
En 2023, en la administración del alcalde Aquiles Alvarez, los ingresos de Visolit crecieron en el 42% en relación a 2022, según los registros financieros de la firma, que reportó en 2022 ingresos por USD 5,9 millones, cifra que se había mantenido desde 2018.
Influencia de la marea
¿Se recoge más basura en el Estero Salado? Jorge Peñaherrera, del colectivo Amigos del Estero, cree que es muy probable que haya aumentado la contaminación debido al aumento poblacional y a la falta de campañas de educación, recolección y reciclaje.
“Podría decir que sí ha aumentado la basura, por la cantidad de gente que vive en las zonas. Sí es necesario que se recoja más, hay que ver factores como la marea, que trae basura de otros lados, que no son propiamente de la ciudad”.
Jorge Peñaherrera, colectivo Amigos del Estero
La marea juega en ambas direcciones, tanto la basura de la ciudad como la que recorre la cuenca hidrológica. “No hay programas de educación ambiental, ya son años que no hay programas, no hay cultura de limpieza. Visolit no tiene programas, ellos simplemente recogen la basura, no estoy seguro si la están reciclando”, se pregunta.

La también ambientalista Mónica Solano reconoce que, actualmente, organizaciones como la que ella integra han estado ‘pasivas’ con el estero. “La marea sube y baja, va trayendo y se va quedando basura, pero también es importante que la ciudadanía se empodere, que ya no bote basura en el estero”, pide la ambientalista.
Solano dice sentir que el estero se está recuperando. Con el pasar de los años, ha observado “más vida, más peces, más cangrejos”. Con frecuencia recorre algunos de los 10 tramos que componen las 540 hectáreas del afluente, especialmente en los ramales del norte de la ciudad.
Esos ramales van desde la calle Aguirre hasta la Isla Trinitaria, e incluye zonas estratégicas como el estero Mogollón, estero Palanqueado, estero Puerto Liza, estero Las Ranas y la ciudadela Mapasingue. Visolit los recorre con 108 empleados y 18 embarcaciones tipo lancha.
En los últimos años se ha visto una ‘ligera mejora’ en la calidad del agua, “aunque esto no significa que el estero ya esté sano”, dice el biólogo Xavier Chalén, director del Programa Marino y Costero de la organización ambientalista Conservación Internacional.
“Por el contrario, todavía hay muchos elementos contaminantes y muchos desechos sólidos; persisten descargas industriales y domésticas que está asociadas a sitios donde el estero se estrecha. En días con fuerte calor se evidencia el gas metano. Es evidente que existe contaminación”.
Xavier Chalén, Conservación Internacional.
Pese a esto, Chalén evalúa que algunos ramales del estero están en mejores condiciones que en años anteriores y los desechos “ya no se ven flotando en las cantidades enormes”.
De ahí que considera que el aumento de los pagos a Visolit no obedecería a más descargas de basura, sino -dice ‘elucubrando en positivo’-, a costos adicionales por el aumento del precio del combustible que usan las pangas o los servicios de seguridad para llegar a sectores conflictivos en márgenes del Salado. Al municipio se le consultó sobre los pagos a Visolit desde 2020, pero no respondió.

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