Keiko Fujimori tiene tres grandes desafíos en Perú: la inseguridad, la inestabilidad política y la fractura de un país polarizado

Aún no empieza a gobernar, pero sobre Keiko Fujimori cae siempre la sombra del legado de su padre. La presidenta electa de Perú se muestra conciliadora, manda señales de continuidad en la política monetaria y de estabilidad a los mercados, pero deberá demostrar que no habrá un camino de vuelta a la era de control total y pérdida de derechos como la que siguió el polémico Alberto Fujimori.