La crisis migratoria en Ceuta, España, deja 72 muertos y miles de retornados a Marruecos
La mayoría de las aproximadamente 60.000 personas que irrumpieron en Ceuta la semana pasada ya regresaron a Marruecos y la ciudad vuelve a lo normalidad, bajo intensa vigilancia policial y militar.

Cientos de inmigrantes marroquíes descansan en las calles de Ceuta, España, este lunes 3 de agosto de 2026.
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EFE
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Al menos 72 personas murieron intentando entrar la semana pasada a Ceuta desde Marruecos, tras una oleada migratoria sin precedentes en este enclave español del norte de África ahora vigilado por la policía y el Ejército.
La mayoría de las aproximadamente 60.000 personas que irrumpieron en Ceuta la semana pasada, provocando una crisis humanitaria, ya regresaron a Marruecos.
"El último dato que tenemos es 72", dijo a los periodistas el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, al ser preguntado por el número de fallecidos. El balance anterior era de 67 muertos.
Pero más tarde, el domingo, el Ministerio del Interior de Marruecos entregó su primer balance cifrando en 11 los fallecidos en su territorio, 10 por ahogamiento y uno al caer desde una zona rocosa.
La policía y las tropas españolas patrullaron las calles de Ceuta el domingo 2 de agosto, mientras el enclave volvía a la normalidad tras la repentina afluencia de migrantes.
Solo pequeños grupos de migrantes seguían deambulando por la ciudad después de que la mayoría de quienes cruzaron la pequeña valla fronteriza regresaran voluntariamente a Marruecos en 48 horas.
La entrada masiva de migrantes de la semana pasada fue provocada por mensajes que circularon por las redes sociales en Marruecos indicando que quienes entraran por mar a territorio español no podían ser deportados de inmediato a su país.
Estos mensajes, que España y Marruecos atribuyeron a bandas criminales de tráfico de personas, alentaron a miles de personas que quieren entrar a Europa a lanzarse al mar intentando llegar a territorio español por vía acuática.
Los mensajes estaban basados en una interpretación de una decisión del Tribunal Supremo español, que el mes pasado determinó que las expulsiones inmediatas en las fronteras no aplicaban a los migrantes que llegan a España de forma irregular por el mar.
La entrada masiva de migrantes en el enclave, separado de Europa por el mar Mediterráneo, provocó una crisis internacional para España, cuyos socios europeos criticaron a Madrid por sus políticas favorables a la regularización de migrantes.
El papa León XIV, preocupado

El papa León XIV mencionó brevemente el domingo la crisis de Ceuta durante el ángelus.
"Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta. Pidiendo a Dios por medio de la intercesión de nuestro Señor de África que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia", dijo en español.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) reportó "casi 130 víctimas" y decenas de desaparecidos, y pidió el sábado la apertura de una investigación independiente sobre las causas de este flujo de migrantes entre la ciudad marroquí de Castillejos y la española de Ceuta.
La organización condenó el "silencio inquietante de las autoridades y las instituciones" del país y estimó que esta falta de respuesta contribuyó al flujo masivo.
Una fuente cercana a la organización declaró que "la forma en que ocurrieron los hechos" sugería que estas llegadas a la frontera no habrían podido producirse sin el "acuerdo de las autoridades" marroquíes.
Algunos analistas han sugerido que Marruecos podría haber permitido el cruce de migrantes para ejercer presión diplomática sobre España, que recientemente ha mejorado sus relaciones con la vecina Argelia, archienemiga de Rabat.
La Unión Europea anunció una reunión por videoconferencia para el martes, después de que 22 miembros del bloque publicaran una carta abierta para acordar una respuesta rápida, coordinada y prevenir nuevas entradas descontroladas de migrantes en situación irregular.
Italia suspendió el acuerdo de Schengen con España, que permite la libre circulación sin visado entre fronteras, a partir del sábado y durante un mes.
En la práctica solo implica controles a ciudadanos no europeos que lleguen desde España y no a los españoles que viajen a Italia.
En una carta a los líderes de la UE, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, criticó la reacción "egoísta" de algunos países del bloque.
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