Cisma en la Iglesia católica: ¿Quiénes son los obispos lefebvrianos excomulgados por el papa León XIV?
La ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal de San Pío X provocó un nuevo cisma en la Iglesia católica al consagrar a cuatro nuevos obispos, algo que ocurrió por última vez hace casi 40 años.

Los obispos lefebvrianos Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, de izquierda a derecha, durante su ordenación en Econe, Suiza, el 1 de julio de 2026.
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EFE
Autor:
Redacción Primicias / Agencias
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El Vaticano confirmó este jueves 2 de julio la excomunión de seis obispos consagrados el miércoles por la ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX) en Suiza y advirtió de que cualquier fiel laico que "adhiera formalmente" al grupo sufrirá el mismo castigo.
El decreto del Vaticano llega un día después de que el grupo, fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre y con unos 600.000 fieles en todo el mundo, consagrara a cuatro nuevos obispos, desafiando la petición expresa del papa León XIV de que no lo hicieran.
La misa de consagración
La FSSPX, que la última vez que hizo un acto similar fue en 1988, rechaza los cambios modernizadores de la Iglesia católica desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), y defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático.
Sus fieles siguen una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica y celebran misas de rito tridentino, en latín y con el sacerdote de espaldas a los fieles.
"Los ministros consagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma", y los fieles laicos que formen parte de la Fraternidad serán considerados "cismáticos y excomulgados", precisó en un decreto el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el organismo que vela por la doctrina católica en el mundo.
La excomunión concierne a los cuatro obispos ‘lefebvrianos’ recién consagrados: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, así como a los obispos Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay, quienes ejercieron de consagrantes "sin mandato pontificio", según el decreto firmado por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
El decreto calificó la ceremonia, celebrada en Suiza el miércoles 1 de julio, de "acto de naturaleza cismática".
"¡Reconsideren su decisión!"

El papa León XIV había llamado a la Fraternidad a renunciar a su proyecto: "Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!", escribió.
En 1988, el papa Juan Pablo II hizo un llamamiento similar en vano a la FSSPX, que aquel año consagró a cuatro obispos.
La ordenación auspiciada por Marcel Lefebvre provocó la excomunión inmediata de los obispos, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.
¿Quiénes son los lefebvrianos?

Se les llama ‘lefebvrianos’ a los miembros de la FSSPX, una congregación ultratradicionalista que mantiene un pulso con la Santa Sede desde el Concilio Vaticano II.
Esta congregación fue fundada oficialmente en 1970 en Friburgo (Suiza) por el arzobispo francés Marcel Lefebvre y nació como reacción a las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, que consideraban una ruptura con la tradición doctrinal y litúrgica de la Iglesia.
Entre las reformas que rechazaban estaban la celebración de la misa en lenguas vernáculas, la apertura al diálogo ecuménico o la mayor participación de los fieles.
Abogaban, además, por la vuelta al latín y a la liturgia y ritual previos al Concilio Vaticano II, el conocido como rito tridentino, por ser el adoptado en el Concilio de Trento (1545-1563).
"Anticristos"

El arzobispo Lefebvre llegó a afirmar, en una carta dirigida a las autoridades vaticanas en 1987, que "la silla de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocupados por anticristos".
El objetivo de la FSSPX era formar sacerdotes según la liturgia y la teología anteriores a las reformas conciliares y para ello creó en 1969 el seminario de Écône (Suiza).
Actualmente, la congregación cuenta con unos 1.500 miembros, según los datos de la propia congregación, que estima sus fieles en 600.000 personas.
El primer cisma
En 1974 Lefebvre publicó un documento en el que se oponía a la orientación “modernista” en la Iglesia Católica, y al año siguiente ordenó a tres sacerdotes en Écône sin el permiso del papa Pablo VI.
Ante la rebelión, el pontífice suspendió en 1976 a Lefebvre “a divinis”, lo que le impedía ejercer legítimamente su ministerio episcopal y sacerdotal.
En 1982, Juan Pablo II encomendó al entonces cardenal Joseph Ratzinger -que después sería el papa Benedicto XVI y entonces era prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe- que intentara buscar una salida al conflicto con los tradicionalistas.
Aunque Lefebvre ordenó 23 nuevos sacerdotes en 1983, el contencioso parecía cercano a resolverse en 1988 mediante un acuerdo por el que el líder de la congregación díscola aceptaba el Concilio Vaticano II y reconocía a la Santa Sede el papel de la tradición en la Iglesia católica a cambio de algunas medidas para regular la situación canónica de la Fraternidad.
Sin embargo, el arzobispo francés finalmente se echó atrás, y en junio de 1988 ordenó sin autorización papal a cuatro obispos, que fueron excomulgados automáticamente, al igual que el propio Lefebvre y el obispo brasileño Antonio de Castro Mayer, quien asistió a la ceremonia, con lo que se produjo el cisma.
En marzo de 1991 Marcel Lefebvre murió sin reconciliarse con Roma y en 1994, uno de los obispos ordenados en 1988, Bernard Fellay, fue elegido como superior de la fraternidad.
Seis mil religiosos ‘lefebvrianos’ visitaron el Vaticano con motivo del Jubileo de la Iglesia del año 2000 y Juan Pablo II recibió a Fellay unos meses después. Sin embargo, pese a los intentos de acercamiento, el pontífice murió en 2005 sin que el conflicto se solucionara.
Su sucesor, Benedicto XVI (2005-2013), rehabilitó oficialmente la celebración de la misa en latín en 2007 y alentó el diálogo del Vaticano con la congregación tradicionalista.
En enero de 2009 el papa revocó las excomuniones a los cuatro obispos ‘lefebvrianos’ y les exigió "los pasos necesarios" para alcanzar la plena unidad con la Iglesia, reconociendo el Concilio Vaticano II.
Aún así, no llegó a alcanzarse un acuerdo doctrinal pese a que el papa Francisco (2013-2025) también dio pasos para la reconciliación, como reconocer la validez de las confesiones realizadas ante sacerdotes de la Fraternidad, o que estos pudieran celebrar matrimonios.
Sin embargo, el pontífice argentino introdujo severas restricciones a la celebración de la misa tridentina con su texto "Traditionis custodes", lo que no gustó a los tradicionalistas, que han continuado en una situación canónica irregular.
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