Keiko Fujimori inaugurará la segunda era del fujimorismo en Perú cuando tome posesión como presidenta este 28 de julio
Keiko Fujimori llega al poder, un momento que llevaba buscando desde hace más de 20 años, reivindicando la imagen de su padre Alberto, quien murió tras las rejas encarcelado por violaciones a los derechos humanos.

Keiko Fujimori, presidenta electa de Perú, durante durante un evento en el Palacio de Gobierno, en Lima, el 16 de julio de 2026.
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AFP
Autor:
Redacción Primicias / EFE
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Keiko Fujimori inaugurará la segunda era del fujimorismo en Perú cuando este martes sea investida presidenta para el siguiente quinquenio de 2026 a 2031, un momento que llevaba buscando durante toda su trayectoria política, desde hacía más de 20 años.
La presidenta entrante, quien ganó la elección en su cuarto intento después de haber perdido en la segunda vuelta en las tres anteriores ocasiones, lidera el regreso del fujimorismo al Gobierno de Perú, casi 26 años después de que su padre Alberto Fujimori dimitiese por fax desde Japón en medio de un gran escándalo de corrupción que involucraba también a su mano derecha, Vladimiro Montesinos.
En ese cuarto de siglo, la primogénita del exmandatario tomó las riendas del fujimorismo con el propósito de liberar a su padre -quien fue condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad y corrupción- y de recuperar el poder para reivindicarlo e intentar limpiar su nombre.
La líder del partido fujimorista Fuerza Popular, quien venía de tres duras derrotas y de pasar cerca de año y medio en prisión preventiva entre 2018 y 2020 por presunto lavado de dinero en sus campañas electorales, ganó las elecciones de este año por menos de 50.000 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez.
Llegó al poder reivindicando Alberto Fujimori

La derechista de 51 años ganó sin renunciar a sus principios y con una reivindicación total del legado de Alberto Fujimori, especialmente para abordar la inseguridad ciudadana ante el incremento de la actividad del crimen organizado en forma de extorsiones a la población, negocios populares y servicios públicos.
Keiko ha prometido combatir a las bandas criminales de la misma manera que su padre derrotó al terrorismo de los grupos subversivos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), una estrategia que logró su propósito, pero llevó al expresidente a ser condenado por violaciones a derechos humanos.
Ello hace que el antifujimorismo, y especialmente las víctimas de la violencia estatal, desconfíen de sus llamados a la reconciliación y se mantenga vigilante a sus primeras decisiones.
Primera peruana en ser elegida presidenta

Fujimori, la primera mujer en ser elegida presidenta en Perú, asumirá el cargo después de una década de gran inestabilidad política que ha llevado al país a tener ocho jefes del Estado en 10 años, por una serie de destituciones presidenciales promovidas desde el Parlamento, la mayoría con votos del fujimorismo cuando los mandatarios no se alineaban con sus demandas.
Por eso, sus detractores la acusan de estar detrás de la espiral de volatilidad política en la que cayó el país, mientras que ella se escuda en que nunca ha estado en el Gobierno.
Todo hace indicar que Keiko contará con el respaldo suficiente en el Parlamento para no ser destituida en sus cinco años de mandato, mientras que en materia económica cuenta con el respaldo de los empresarios, sobre todo tras garantizar la continuidad en el Banco Central de Julio Velarde, el rostro de la estabilidad monetaria de Perú, quien lleva 20 años en el cargo.
Perú se suma al giro a la derecha de Latinoamérica

La victoria de Fujimori también profundiza el giro a la derecha de América Latina, lo que se verá reflejado en los jefes de Estado que asistirán a su investidura, entre ellos los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; Chile, José Antonio Kast, y Panamá, José Raúl Mulino, todos ellos de derecha y ultraderecha.
También asistirán a su toma de posesión el rey de España, Felipe VI, y el presidente de Uruguay, el izquierdista Yamandú Orsi, así como algunos líderes y expresidentes con los que Fujimori guarda buena relación como el presidente del Partido Popular (PP) de España, Alberto Núñez Feijóo; y los expresidentes Jamil Mahuad (Ecuador), Eduardo Frei (Chile), Jeanine Áñez (Bolivia) y Mireya Moscoso (Panamá), entre otros.
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