Lula, el octogenario de izquierda que busca la presidencia de Brasil por cuarta vez: "Mientras viva, la derecha no volverá a gobernar"
Luiz Inácio Lula da Silva, el actual presidente de Brasil, anunció que buscará un cuarto mandato en las elecciones generales de octubre, en las que se enfrentará al hijo de Jair Bolsonaro.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, cuando anunció su candidatura a la reelección, Sao Paulo, 2 de agosto de 2026.
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AFP
Autor:
Redacción Primicias / Agencias
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A los 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva, el primer obrero en alcanzar la presidencia en Brasil, oficializa su candidatura a la reelección en los comicios generales de octubre, y asegura: "Estoy muy entero".
De regreso al poder en 2023 tras sus dos primeros mandatos, Lula fue proclamado candidato durante una convención de su Partido de los Trabajadores (PT) en Sao Paulo, corazón económico de la primera potencia latinoamericana, ante unos 3.000 seguidores.
Ante la multitud aseguró con una voz ronca que en octubre buscará un cuarto mandato, porque "mientras yo viva la extrema derecha no volverá a gobernar" Brasil.
Lula, muy cercano a figuras de izquierda de la región como Rafael Correa, se refiere al senador Flávio Bolsonaro, su mayor contrincante e hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro. Este último está preso por un intento de golpe de Estado en 2022.
"Quiero luchar contra la vejez, (...) no quiero andar arrastrando las piernas", dijo Lula durante su discurso en un recinto cerrado paulista frente a sus partidarios.
La séptima elección presidencial
Nacido el 27 de octubre de 1945, en la aldea de Vargém Grande (ahora municipio de Caetés), en el nordeste de Brasil, Lula vivió la extrema pobreza durante los primeros años de su vida.
Esta sera la séptima elección presidencial tras participar en 1989, 1994, 1998, 2002, 2006 y 2022. Perdió las tres primeras, ganó las tres últimas.
En 2018, el PT también lo postuló, pero la Justicia tumbó su candidatura, ya que por aquel entonces estaba en prisión tras ser condenado en procesos de corrupción luego anulados y archivados, lo que le permitió volver del destierro político.

Marxista en sus orígenes, Lula encara esta campaña reivindicando los datos económicos de su última gestión: crecimiento medio por encima del 2%, desempleo en mínimos históricos, expansión del gasto social, subida del salario mínimo e inflación bajo control.
En la otra cara de la moneda, una deuda pública que ha superado la barrera del 80 % del producto interior bruto (PIB) y un déficit fiscal que roza el 10% del PIB.
La sombra de la corrupción también amenaza sus posibilidades de reelección, ahora con su hijo en la diana.
Esta semana, un juez de la Corte Suprema autorizó la apertura de dos investigaciones por tráfico de influencias contra su hijo mayor, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha.
Unas elecciones diferentes
Lula busca su cuarto mandato en un contexto suramericano distinto al de hace cuatro años y, sobre todo, al de comienzos del siglo XXI, cuando buena parte de la región estaba gobernada por la izquierda.
Cuenta con pocos aliados, salvo el uruguayo Yamandú Orsi. El mapa está mayoritariamente dominado por fuerzas conservadoras. La derecha y la derecha gobiernan en Argentina (Javier Milei), Paraguay (Santiago Peña), Chile (José Antonio Kast), Bolivia (Rodrigo Paz), Perú (Keiko Fujimori) y Ecuador (Daniel Noboa).
A partir del 7 de agosto lo hará también en Colombia, con Abelardo de la Espriella, y Venezuela, desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses, está condicionada por las decisiones de la Administración de Donald Trump.

Por si fuera poco, Estados Unidos ha renovado su interés en América Latina y lo ha cristalizado en el llamado 'Escudo de las Américas', iniciativa anunciada para luchar contra el crimen organizado y de la que Ecuador es parte.
El Brasil de Lula no integra este nuevo grupo, y el propio presidente se han enfrentado a Trump, a quien le dedicó unas palabras en su discurso, en referencia a la simpatía del estadounidense con Bolsonaro:
"Que venga a ayudarlo quien quiera. Si quiere venir Trump, que venga. Si quiere venir Milei, que venga. Yo no quiero ayuda de afuera; la única ayuda que quiero es la del pueblo brasileño".
Lula da Silva
De hecho, el gobierno de Trump ya había aplicado en 2025 otro tarifazo a Brasil -luego suspendido en buena medida- en represalia por el juicio contra el expresidente Bolsonaro.
Ante la nueva presión arancelaria, Lula ha afirmado que Flávio Bolsonaro es un "traidor a la patria" que habría alentado a Estados Unidos a golpear la economía brasileña, algo que él niega.
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