La Inteligencia Artificial “no es neutral” y abre la puerta a la manipulación y prejuicios de sus creadores, dice el papa León XIV en su primera encíclica, 'Magnifica Humanitas'
En el primer gran documento de su pontificado, León XIV, matemático y canonista, también pide proteger la dignidad y el valor del trabajo humano, que corre el peligro de ser descalificado por la IA.

El papa León XIV presenta su primera encíclica, 'Magnífica Humanista', en el Vaticano, el 25 de mayo de 2026.
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EFE/EPA
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La Inteligencia Artificial (IA) “no es neutral" y hay que evitar que se concentre en pocas manos que la puedan utilizar para manipular la información, violar la privacidad o reforzar estereotipos o posiciones ideológicas de quienes la han diseñado, advierte el papa León XIV en su primera encíclica, ‘Magnifica Humanitas’, publicada este lunes 25 de mayo.
El papa advierte en su documento de "usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad", y también de un engaño más sutil cuando los sistemas, "presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado".
En el primer gran documento de su pontificado, publicado este lunes, León XIV, matemático y canonista, sigue los pasos de la Rerum Novarum de León XIII para actualizar la Doctrina Social de la Iglesia ante uno de los principales retos de la época contemporánea: la IA.
Ante esta nueva revolución, el papa reclama "un orden social justo en la era digital", "marcos jurídicos adecuados", "reglas justas" y "mecanismos de protección eficaces".
Entre sus primeras reflexiones en las 110 paginas del documento sostiene que "las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión".
El texto no es un tratado técnico sobre la IA ni tampoco una condena a las nuevas tecnologías, de las que aprecia su valor, sino una relectura de la Doctrina Social de la Iglesia aplicada a esta nueva revolución digital ante el riesgo de que se extienda el transhumanismo.
Estos son los temas que aborda el papa en su encíclica:
1. La tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos: Las tecnologías no se deben concentrar en manos de unos pocos, alimentando la brecha entre los incluidos y los excluidos de la revolución digital.
2. Se necesita un código ético compartido sobre la IA: Es necesario abordar la IA con sobriedad y vigilancia, manteniendo la claridad sobre las responsabilidades de todas sus etapas y apostando por políticas y marcos jurídicos adecuados, una supervisión independiente y la educación de los usuarios. Sobre todo, se necesita un código ético sometido a criterios de justicia social compartida, porque no sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos.
3. Desarmar la IA y sustraerla de la lógica competitiva: Hay que desarmar la IA para sustraerla de la lógica de la competencia militar, económica y cognitiva; para romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar; para sustraerla de los monopolios e impedir que domine al ser humano.
4. El trabajo debe centrarse en la persona, no en el beneficio: En la 'cuarta revolución industrial' que representa la transición digital, el pontífice destaca la importancia de proteger la dignidad y el valor del trabajo porque las nuevas formas de trabajar no son necesariamente mejores, ya que la tecnología puede descalificar a los trabajadores.
5. Superar la teoría de la guerra justa: La revolución digital está modificando la gramática de los conflictos y, sin un enfoque ético, las decisiones sobre la vida y la muerte de las personas serán cada vez más impersonales, considerándose el recurso a la fuerza como una opción inmediata y viable. En la base de todo hay una cultura del poder que normaliza la guerra y la rehabilita como instrumento de política internacional, favoreciendo el rearme. Ningún algoritmo hace que la guerra sea moralmente aceptable.
6. Es inmoral e inaceptable eliminar o someter a una nación: La promoción del bien común no puede separarse nunca del respeto al derecho de los pueblos a existir, a custodiar su propia identidad y a contribuir con su originalidad a la familia de las naciones.
7. La crisis del multilateralismo: La fuerza del derecho se sustituye por el derecho del más fuerte; las lógicas del poder prevalecen sobre la construcción de la paz, relegada a un segundo plano, y las instituciones creadas para custodiar el destino común de los pueblos se encuentran ahora debilitadas, sin que se reconozca su autoridad moral. A este respecto, el papa auspicia para la ONU y para el sistema político internacional reformas profundas que superen la actual crisis de valores en favor del verdadero bien común
8. Proteger la dignidad humana: Pide defender el derecho a la vida, desde la concepción hasta su final natural y define el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia como 'decisiones gravemente ilícitas', así como pide reconocer el derechos de las minorías, con especial atención a las mujeres.
9. La civilización del amor: El cristiano está llamado a responder a esta cultura del poder construyendo la civilización del amor y al concluir la carta, León XIV invita a los fieles a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio para que, incluso en la era de la IA, todos puedan dar testimonio de la belleza de una magnífica humanidad habitada por Dios.
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