Un año del papa León XIV: El pontífice que rompió con Washington para plantar cara a Donald Trump
Tras un inicio tibio, el papa León XIV ha encontrado una voz que cobra cada vez más fuerza en defensa de la paz ante un agitado orden mundial y la confrontación con Trump era inevitable.

Montaje del papa León XIV y el presidente estadounidense Donald Trump.
- Foto
EFE/EPA
Autor:
Redacción Primicias / Agencias
Actualizada:
Compartir:
La elección hace un año de León XIV entregó por primera vez las llaves de la influyente Iglesia católica a un papa estadounidense que, tras un inicio tibio, ha ido encontrando una voz que cobra cada vez más fuerza en defensa de la paz ante un agitado orden mundial, hasta llegar a rebatir "sin miedo" al 'emperador' de la Casa Blanca.
En la tarde del 8 de mayo de 2025, el humo blanco del Vaticano anunció la elección de un nuevo pontífice al mundo y a los más de 1.400 millones de católicos: el cardenal Robert Francis Prevost sucedería al difunto papa Francisco bajo el nombre de León XIV.
Y, ya desde su primera aparición pública ante una emocionada plaza de San Pedro, aquel papa estadounidense reveló su intención de proclamar "una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante".
Por eso, su ascenso estuvo enseguida envuelto en un interrogante: Cómo sería su relación con el presidente de su país, Donald Trump, conocido por su afición a la confrontación, a la polémica, a las amenazas altisonantes y a la política por intimidación.
Una diplomacia sutil

El pontífice heredó un planeta marcado entonces por tres años de la invasión rusa de Ucrania y por los bombardeos israelíes que han dejado más de 70.000 muertos en Gaza, pero en estos meses ha visto emerger nuevas tensiones en Irán, el golfo Pérsico, Venezuela o Cuba.
Ante esta situación, León XIV, un agustino experto en matemáticas y derecho y con media vida como misionero en Perú, no se ha cansado de llamar a la concordia con un tono propio, comedido, diplomático.
Su magisterio 'político' apunta que la autoridad solo es legítima si busca el bien común, que la democracia sin una moral deviene en tiranía y que la geopolítica no debe depender de lógicas de poder.
Las suyas son filípicas sin nombre contra unos gobernantes "blasfemos" que presumen de músculo. Pero, pese a lo velado del mensaje, sus palabras han ido dibujando la silueta de un político muy parecido al impredecible mandatario estadounidense, a quien Prevost ya criticó hace años por su doctrina migratoria.
León frente a Trump

Al principio. Washington restó importancia a la información que llegaba de Roma pero la amenaza de Trump de aniquilar a "toda una civilización" en su guerra contra Irán fue la gota que colmó el vaso.
León XIV, con su ya habitual tono medido, tachó aquellas palabras de "inaceptables"; Trump respondió llamándole "débil" y publicando una foto en la que se mostraba a sí mismo como un presunto Cristo.

El rifirrafe lo zanjó el propio papa con una declaración insólita y fuerte: "No tengo miedo a la Administración Trump".
Massimo Faggioli, docente de la Universidad Villanova, alma mater de Prevost, explicó que el choque era "necesario" para dejar claro que el papa "no acepta órdenes" de dicha potencia terrenal.
Y a su parecer ha funcionado porque "los católicos 'trumpistas' han abierto los ojos" sobre el modo en que su líder ve a la iglesia.
El próximo jueves 7 de mayo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, católico, volará a Roma para tratar de recomponer la relación con la Santa Sede, interesada a su vez en aliviar las tensiones con el país que más dona a las menguadas arcas vaticanas.
Por la soberanía venezolana

Por otro lado, el papa siguió con preocupación la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y exigió que se evitara la violencia y se garantizara "la soberanía" del país sudamericano.
Poco después trascendería que el Vaticano, milenaria encrucijada de mediación mundial, había actuado para buscar una salida a Maduro.
En este primer año de pontificado León XIV ha recibido a líderes internacionales como el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski o a la opositora venezolana y Nobel de la Paz, María Corina Machado.
Y ha perseverado en reclamar la pacificación de un Medio Oriente sacudido por un Israel que llegó a vetar la celebración del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro al cardenal Pierbattista Pizzaballa, en medio de la guerra contra Irán.
También ha viajado a siete países, trazando así algunas prioridades de su era: a Turquía y Líbano cumpliendo el anhelo de Francisco; a Mónaco como guiño a la vieja Europa y a Argelia, Angola, Camerún y Guinea Ecuatorial para llevar su voz al continente más fértil para la fe. En junio próximo acabará con 15 años de ausencia papal en España.
Pero otra nada desdeñable señal de la visión de León XIV es que no visitará Estados Unidos en 2026, cuando se conmemorarán los 250 años de su independencia: El 4 de Julio, fiesta nacional, lo pasará en la isla de Lampedusa, puerta migratoria en el Mediterráneo, junto con inmigrantes como aquellos perseguidos de manera implacable por la administración Trump su país natal.
Compartir: