Diana Gardeneira: “Para las mujeres, caminar en Guayaquil es un acto de valentía”

Cultura

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

31 Jul - 8:37

Diana Gardeneira estudió diseño publicitario en Costa Rica, luego artes visuales en Ecuador. Su obra ganadora del Salón de Julio se titula "Cojuda, acepta mi halago". - Foto: Museo Municipal

Diana Gardeneira: “Para las mujeres, caminar en Guayaquil es un acto de valentía”

Autor:

Karla Pesantes

Actualizada:

31 Jul - 8:37

En 60 años del Salón de Julio de Guayaquil, solo seis mujeres han ganado el primer lugar en este festival organizado por el Museo Municipal y la Alcaldía. La triunfadora de la última edición, Diana Gardeneira, asegura que esto muestra cómo aún las mujeres son invisibles en la cultura y en la sociedad.

Diana Gardeneira vive entre colores, pinturas y muchos retazos de tela. Prefiere que se refieran a ella con su seudónimo de artista. Con la obra “Cojuda, acepta mi halago”, obtuvo el primer lugar del Salón de Julio.

La artista guayaquileña y nacionalizada costarricense define a su obra como una pintura expandida.

En ella muestra una armadura multicolor y de varias texturas, que simboliza lo deben vestir las mujeres al salir a las calles de Guayaquil y Ecuador.

“Vivimos en una sociedad machista, donde las mujeres no se visten para ellas sino para evitar el acoso, aunque a la larga no nos sirve de nada“, asegura Diana, de 37 años.

Diana Gardeneira recibe a PRIMICIAS en su hogar, ubicado al norte de Guayaquil. Cuenta que en su propio barrio ha presenciado acoso verbal hacia las mujeres.

Diana Gardeneira recibe a PRIMICIAS en su hogar, ubicado al norte de Guayaquil. Cuenta que en su propio barrio ha presenciado acoso verbal hacia las mujeres.  

La conversación de Diana abarca más que pinturas acrílicas o instalaciones pictóricas, es un diálogo de género y sobre cómo la sociedad ha normalizado la violencia física y psicológica.

La obra ganadora en el Salón de Julio es el resultado de un proceso que Diana inició en 2016, durante sus estudios para obtener su licenciatura en la Universidad de las Artes. Ese año empezó una serie de trabajos artísticos denominada Tácticas Inútiles de Empobrecimiento Femenino.

Estaba en ese momento de investigar y experimentar con nuevas ideas y materiales”, dice la joven, quien vive junto a su esposo Ricky y Manuela, una perrita color azabache rescatada de la calle.

Fue también en 2016, según cuenta que se transformó en 100% feminista y emprendió una investigación que la llevó a conocer y a entrevistar a cientos de mujeres víctimas de violencia de genero.

“Cuando preguntaba qué tipo de piropos o frases les podían decir, ellas me contestaban que ninguno, solo piden que las dejen caminar tranquilas“, añade Diana.

Su siguiente exposición será el ocho de agosto, como parte del colectivo La Gallina Malcriada.

Este grupo, creado hace un año, busca dar espacio a mujeres, población trans y otros grupos minoritarios dedicados al arte en Guayaquil.

“Necesitamos ver más arte representativo, porque en las bienales y en los jurados estamos acostumbrados a ver solo rostros masculinos”, concluye.

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