La Junta Monetaria trabaja en un sistema de cálculo de tasas de interés

Economía

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

7 Jul 2020 - 0:03

Personas tratan de sacar dinero de un cajero automático en Cuenca, el 14 de abril. - Foto: API

La Junta Monetaria trabaja en un sistema de cálculo de tasas de interés

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

7 Jul 2020 - 0:03

Desde hace 13 años en Ecuador rige una política de fijación de tasas de interés, que pone límites máximos para los diferentes tipos de créditos.

En medio de la crisis por la emergencia sanitaria de Covid-19 la falta de liquidez ha sido el mayor problema para la reactivación de las empresas del país. Esto se debe a la suspensión parcial de las actividades económicas y a la contracción del consumo de los hogares.

En ese contexto, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera está trabajando en nuevas normas para el diferimiento de deudas y en un nuevo método para la fijación de las tasas de interés.

Por el momento no se ha anunciado cómo sería el nuevo sistema de fijación de las tasas, aunque PRIMICIAS conoció que está previsto que las normativa se publique esta semana.

“La Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera, a través del Banco Central, está trabajando con todos los insumos producidos por los órganos de control y los organismos internacionales“, afirma Marcos López, delegado del Ejecutivo en la Junta Monetaria y Financiera, al ser consultado sobre el tema.

En la actual crisis económica, agravada por la pandemia de Covid-19, “las tasas de interés que tenemos no son viables”, dice Iván López, profesor de la facultad de Economía, de la Universidad de las Américas (UDLA).

Iván López agrega que “ninguna empresa que surja va a obtener un 10% o 15% de rentabilidad. Máximo podrá sobrevivir un año y luego quebrará”.

“Las personas no pueden gastar o no quieren hacerlo por la incertidumbre, prefieren ahorrar”, dice Freddy García, director de investigación de la Cámara de Comercio de Guayaquil.

Por eso, las empresas buscan sobrevivir a través de créditos, que son una ayuda inmediata, pero que a largo plazo representan más endeudamiento, afirma Iván López.

Debe hacerse una racionalización de la cantidad de segmentos de crédito y establecer la metodología.

Marcos López, Junta Monetaria.

El problema de fijar techos

Antes de que la crisis económica fuera profundizada por la emergencia sanitaria, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya había señalado a Ecuador que era necesario mejorar el mecanismo para establecer las tasas de interés.

Esto con el objeto de promover la producción, la inversión y el ahorro.

Desde hace 13 años, en Ecuador las tasas de interés están estrictamente reguladas por segmentos y el techo son las tasas de interés activas efectivas máximas.

Las tasa máxima más elevada es la del micrédito minorista, que asciende a 28,5%; mientras que la más baja es la del crédito de vivienda de interés público, que es de 4,99%.

El sistema de fijación de tasas de interés volvió a ser cuestionado en medio de la crisis de Covid-19.

El 22 de abril de 2020, asambleístas de la Comisión de Régimen Económico plantearon la posibilidad de disminuir las tasas para que las micro y pequeñas empresas puedan acceder a liquidez.

Ese día Marcos López explicó que la propuesta no era factible, porque podría significar la liquidación de las cooperativas del segmento 4 y 5, que tienen menos activos.

García reconoce que las tasas son elevadas, pero explica que su modificación no es sencilla porque responden a tres condiciones de mercado:

  • Falta de competencia en el sistema bancario.
  • Difícil acceso al financiamiento externo.
  • Alto riesgo de las empresas locales, por ser menos competitivas.

Iván López considera que el hecho de que haya techos para las tasas de interés hace que las entidades del sistema financiero tiendan a cobrar tasas cercanas a las máximas permitidas.

La solución, dice el analista, sería la llegada de competencia extranjera, lo que obligaría al mercado a ser más competitivo.

¿Por qué hay techos?

En 2007, el Congreso, a través de una reforma legal, otorgó al Banco Central la capacidad de fijar las tasas máximas para los créditos, esto en función del destino del crédito y del ingreso de los consumidores.

Al inicio, fueron fijados techos para cuatro segmentos, en 2015 el rango se amplió a 16 segmentos y en 2019 se agregaron dos segmentos para el sector agrícola y ganadero: uno para microcrédito y otro para crédito productivo.

La fijación de techos a las tasas de interés activas se dio en respuesta a la dolarización de la economía, explica Iván López.

“La inestabilidad y la hiperinflación que vivió el país entre 1999 y 2000 hizo que las tasas de interés de la banca crecieran”, dice Iván López, quien agrega que “cuando la economía se estabilizó en 2002, y la inflación era de un dígito, las tasas de interés debían haber disminuido“. Lo que no ocurrió.

Desde 2014, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera, creada con la promulgación del Código Orgánico Monetario y Financiero, se encarga de establecer las tasas de interés.

Según un informe de la Asociación de Bancos Privado (Asobanca), “el Código no establece ninguna metodología a la que deba someterse la Junta Monetaria para el cálculo de la tasa de interés, por lo que tal facultad es enteramente discrecional de la Junta”.

Desde 2019 se espera una reforma al Código Orgánico Monetario y Financiero.

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