La industria automotriz respondió a la crisis, el reto está en lo que vendrá

Economía

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

11 May - 0:10

Imagen de la fábrica de GM OBB del Ecuador, el 12 de diciembre de 2017. - Foto: Vicepresidencia/Flickr

La industria automotriz respondió a la crisis, el reto está en lo que vendrá

Autor:

Gabriela Coba

Actualizada:

11 May - 12:52

La contracción y los cambios en el consumo por la pandemia de Covid-19 golpea la producción de vehículos en Ecuador, que experimentaba deterioro desde hace dos años.

Con la producción de automóviles paralizada, las instalaciones industriales del sector de automotriz y sus centros de desarrollo han sido el sitio perfecto para desarrollar insumos y maquinaria necesarios para responder a la emergencia.

Este es el caso de una de las tres plantas ensambladoras del país: Ciauto.

Durante la emergencia esta fábrica ha trabajado, junto a Ambacar, para elaborar un prototipo de ventilador mecánico automatizado, insumo que escasea en el mercado mundial por la pandemia.

También General Motors- OBB del Ecuador se encuentra reparando ventiladores en deshuso.

“La industria ha tenido la capacidad de reaccionar a la emergencia sanitaria porque tiene el ‘know how’ para hacerlo”, dice David Molina, director ejecutivo de la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae).

Otros negocios del sector, como las empresas metal mecánicas están trabajando en la elaboración de módulos de desinfección, de camas hospitalarias y piezas de insumos médicos.

En cuanto a la venta de vehículos, recurrieron a soluciones digitales. Ese es el caso de la Corporación Maresa Holding que el fin de semana del 9 y 10 de mayo realizó una feria virtual de venta de vehículos, a través de la aplicación Zoom.

Mientras que en el mundo, marcas automotrices como Volkswagen, Nissan, SAIC y BMW, recurrieron a la compra en línea de automóviles utilizando herramientas que incluyen realidad virtual y transmisiones en vivo para estimular ventas.

Un sector sensible

El brote de Covid-19 ha sido especialmente devastador para la industria automotriz. La producción y las ventas de vehículos se han paralizado en la mayoría de los países del mundo, lo que ha provocado que la industria se detenga por completo.

Si en China, que es el mercado de vehículos más grande el mundo, las ventas caerán 10% en el primer semestre del año, según la Asociación China de Automóviles de Pasajeros (CPCA), el escenario para Ecuador no puede ser alentador.

Estimamos que las ventas este año caerán un 50%, aunque aún todo es incierto”, explica Molina.

En 2019 la venta de vehículos en el país fue de 131.642 unidades, de los cuales el 79% fue importado y el 21% de producción local. Esto quiere decir que en 2020 en el país aproximadamente se comprarán 75.000 vehículos.

Y en este escenario, la industria local prevé que su activación será crítica porque “la capacidad de reacción será menor a la que tienen los importadores que ya están trayendo y comercializando vehículos a través del comercio electrónico”, sostiene Molina.

La caída en las proyecciones de ventas de vehículos personales responde a la disminución de los ingresos y a la contracción del consumo, así como a la tendencia de teletrabajo en puestos administrativos y directivos.

La paralización de actividades por más de 50 días no solo ha significado pérdidas, sino también costos adicionales.

“Parar la planta es un costo, porque se tiene que volver a calibrar las maquinarias”, explica Molina.

En este contexto, la industria automotriz insiste en la reactivación del sector, por lo que ya tienen listo un protocolo para evitar contagios.

Algunas de las medidas que se han considerado son:

  • Capacitación de todo el personal sobre los lineamientos establecidos en el protocolo.
  • A la entrada y salida de los centros de trabajo se habilitarán mecanismos de desinfección, toma y registro de temperatura.
  • Implementar señalética para promover el distanciamiento social.
  • Implementar paneles de acrílico en las áreas de trabajo.

Por eso Cinae considera que el Gobierno debe poner en marcha una estrategia de recuperación para la industria. Solicitan un plan de competitividad, que han pedido desde hace tiempo.

El objetivo de esta solicitud es activar las tres plantas ensambladoras del país, que se han subutilizado por la baja demanda de producto local, por ser más costoso pues paga aranceles sobre las partes y piezas (CKDs) importadas.

A medida que las empresas reanuden sus operaciones, puede crecer el mercado automotriz, pero llevará tiempo volver a los niveles normales. Aún así, el brote de Covid-19 seguramente demandará transformación de la industria nacional y mundial.

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