Nueva Prosperina se convierte en la zona más violenta de Guayaquil

En Exclusiva

Autor:

Carolina Mella

Actualizada:

12 Sep 2022 - 5:27

Policías patrullan el sector de Socio Vivienda 2, del distrito Nueva Prosperina, Guayaquil, 9 de septiembre de 2022. - Foto: Cortesía Policía Nacional

Nueva Prosperina se convierte en la zona más violenta de Guayaquil

Autor:

Carolina Mella

Actualizada:

12 Sep 2022 - 5:27

El distrito Nueva Prosperina, que incluye al barrio Socio Vivienda 2, tiene la mayor cantidad de crímenes violentos de Guayaquil. Solo en este año se registran 182 homicidios.

Es imposible entrar a Socio Vivienda 2, noroeste de Guayaquil, sin ser advertidos de los riesgos. “Quien entra es secuestrado o mínimo le roban”, dice una joven moradora de este barrio perteneciente al distrito Nueva Prosperina.

La mujer observa nerviosa el ambiente alrededor, pues según dice “aquí siempre están vigilando”.

A los pocos minutos, dos vehículos con vidrios oscuros y sin placas pasan lentamente. Un sujeto baja el vidrio de la ventana y mira con gesto atemorizante. Los habitantes se dan cuenta, entran a las casas y cierran el candado de las puertas de metal.

Su temor es justificado, la violencia en este barrio no discrimina horarios ni siquiera niños. La escuela del sector permanece cerrada desde el 2 de septiembre, después de varias balaceras cerca de los planteles. 

De hecho Nueva Prosperina, donde se asienta el barrio, se ha convertido en el distrito más violento de Guayaquil.

Según datos de la Policía, entre enero y agosto de 2022, en esta zona han ocurrido 182 crímenes violentos. Es un incremento de casi 400% respecto al año pasado.

 

Hacinamiento y pobreza 

El distrito Nueva Prosperina, al noroeste de Guayaquil, comprende las zonas de Flor de Bastión, Fortín, Monte Sinaí, Nueva Prosperina, Nuevo Guayaquil y Paraíso de la Flor.

Todos estos subcircuitos, como los clasifica la Policía, tienen características sociales similares: limitado acceso a servicios básicos, hacinamiento, pobreza extrema, embarazo juvenil y la mayoría de los habitantes busca sus recursos en la informalidad.

Según la Policía, el aumento de los delitos está vinculado con la explosión de bandas que se financian de los robos, la extorsión y el microtráfico.

De las investigaciones se detectó que todos los dueños de pequeños negocios en Socio Vivienda son extorsionados.

Pagan desde USD 100 mensuales para mantener abierto los locales, de lo contrario aparecen los artefactos explosivos, secuestros y asesinatos. 

Las cifras alertan a las autoridades sobre los nuevos focos de violencia en la ciudad. Antes, la inseguridad se enfocaba en el distrito Sur, que por su ubicación a orillas de los estuarios del Golfo de Guayaquil sirve como corredor de la droga.

Y el sur sigue siendo violento, pero en menor medida que Nueva Prosperina. Entre enero y agosto de 2022, ocurrieron 142 muertes violentas, 53 más que en el mismo periodo de 2021.

Intervenciones en Nueva Prosperina

El pasado 1 de septiembre, la Policía intervino nuevamente el distrito Nueva Prosperina con más personal de la institución y militar.

Pero en Socio Vivienda, se decidió retirar los reductores de velocidad, y sacar los portones de metal que los habitantes habían colocado. 

“Estos dispositivos fueron colocados de manera ilegal e impiden la efectividad del trabajo", dijo Diego Hidalgo, comandante de Policía del distrito Nueva Prosperina, sobre la medida.

Hidalgo añadió que cuando existe una persecución, los vehículos policiales no pueden ir rápidamente por los reductores de velocidad en las calles.

El objetivo hasta ahora es recuperar el espacio público, pero no está clara la estrategia a largo plazo. 

Hay 260 policías y 480 militares en este Distrito y la mayoría se concentra en Socio Vivienda, quienes estarán allí hasta el próximo 14 de septiembre cuando concluya el estado de excepción.

“¿Cuando ellos (policías y militares) se vayan qué va a pasar con nosotros?”, se preguntan molestos varios habitantes a quienes les quitaron los portones de metales.

Según los moradores, estas estructuras tenían un fin: evitar que los delincuentes entren con facilidad a las casas o disparen en las puertas de sus hogares

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