Contrapunto

Aniquilación, ¿otra provocación de Michel Houellebecq?

Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

19 Nov 2022 - 5:27

En 2015 el escritor francés Michel Houellebecq (1958) publicó ‘Sumisión’, una novela futurista que presagiaba una catástrofe por causa de la llegada al poder del islamismo en 2022; este año Houellebecq vuelve con una propuesta parecida: ahora ubica los hechos en 2027.

‘Aniquilación’, Anagrama 2022, fue publicada en junio y la mayoría de las críticas apunta más hacia el escritor y a su carácter provocador y mucho menos al contenido de sus 600 páginas.

Es que el literato francés es del agrado de pocos y hace todo lo posible para que siempre sea así.

En las críticas literarias conocidas hasta la actualidad se enumeran muchos errores y escasas virtudes narrativas, sin embargo, muy pocos han señalado el acierto del novelista al relatar con admirables recursos literarios lo que ocurrió el 7 de enero de 2015.

Removamos nuestra frágil memoria para recordar que ese día se produjo el más terrible atentado contra la libertad de expresión: la masacre de 11 periodistas y caricaturistas en la redacción de la revista de humor político Charlie Hebdo (también mataron a un policía).

El ataque ocurrió el mismo día en que Houellebecq debía presentar públicamente ‘Sumisión’, pero lo único que pudo hacer fue esconderse para salvaguardar su vida.

Antes de llegar a ese episodio dramático de la nueva novela es necesario anticipar otros hitos, en los que probablemente la crítica negativa tenga la razón.

El comienzo del relato es vertiginoso, todo es full tecnología, incluso se citan nombres muy conocidos en el ámbito de Internet y de los hackers informáticos: Julian Assange y Edward Snowden.

Con tecnología sofisticada se viraliza un video en el que la cabeza del ministro de economía, Bruno Jugue, rueda por el piso tras ser decapitada en una moderna guillotina. Francia está en campaña política y el personaje principal es Paul Raison, asesor del ministro.

Internet, tal como explica una asesora de imagen de Jugue “solo sirve para dos cosas: descargar pornografía e insultar al prójimo sin ningún riesgo”.

Otros episodios mediante la tecnología de 2027 fueron el atentado contra un gigantesco barco porta contenedores en A Coruña y el de un banco de espermas belga en Dinamarca, presuntamente perpetrado por “católicos integristas”.

El cincuentón Paul Raison es el típico funcionario de clase media aburguesado, que vive para su trabajo y bajo el mismo techo con su esposa, pero en cuartos separados; apenas se hablan.

En realidad, los problemas surgen cuando se reconcilia con su esposa. Al mismo tiempo, su padre, un exespía jubilado, sufre un infarto cerebral; su hermano menor, casado con una periodista insoportable, se suicida, y el Raison sufre una enfermedad que es la que nos conduce al drama de Charlie Hebdo.

La lectura de la novela pudo ser más fluida de no ser por el uso excesivo del lenguaje onírico.

Como se trata de una novela política, el autor dispara algunos pullazos, como que Mitterrand es “un embustero” o Chirac, un “demagogo oportunista”.

Afirma que los dirigentes políticos han ganado elecciones “gracias a su popularidad entre los imbéciles”.

La tragedia de Paul Raison comienza con molestias en sus muelas. Aguantó los dolores, pero cuando recurrió al dentista, el profesional lo derivó a un otorrino y luego a un oncólogo: el tumor era irreversible.

No pudo evitar ni la quimio ni la radioterapia. La única solución era una prótesis para reemplazar su mandíbula y la amputación de su lengua.

Uno de los médicos le sugiere la lectura de libros, algunos a modo de autoayuda, para que acepte su desesperante realidad.

Entre esos textos, que Raison no conocía, aparece El colgajo de Philipe Lançon, un periodista de Charlie Hebdo que recibió una ráfaga de kaláshnikov en plena cara y que le pulverizó la mandíbula: ocurrió el 7 de enero de 2015, en París.

Después de la ablación de la mandíbula, Raison tendría que someterse a una tediosa reconstrucción anatómica que, en el caso del periodista francés, tardó cerca de dos años.

El mismo autor de ‘Serotonina’ y ‘El mapa y el territorio’ explica en el epílogo que todo el relato científico sobre el cáncer tiene la certificación de médicos especializados; aquí se aprecia la responsabilidad intelectual del escritor francés.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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