Leyenda Urbana
Arauz y Yaku rehúyen un debate; Correa aparece en la campaña y enfurece al país
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

11 Ene 2021 - 19:01

A 26 días de ir a las urnas, el debate organizado por el Grupo El Comercio y Televicentro, ha tenido la virtud de facilitar a la audiencia de las diversas plataformas por las que se transmitió, la posibilidad de valorar a los candidatos y decidir por quienes no votarán en la contienda del 7 de febrero próximo. 

Aunque no había generado gran entusiasmo, sí despertó expectativas entre los interesados en la política; aquellos a quienes los expertos definen como el ‘círculo rojo’. Al fin y cabo, era la primera vez que se juntaban quienes disputan la primera magistratura de Ecuador. Y había que examinarlos en conjunto.

Para los aspirantes, el foro, porque al no haber réplicas ni contrarréplicas, no fue un debate en toda regla, constituía la ocasión perfecta para lucirse ante los ciudadanos que han empezado a afinar el oído electoral para escuchar y comparar las propuestas de los 16 candidatos que se baten por gobernar el país, en uno de los momentos más aciagos de su historia.

Era también la oportunidad para persuadir a los votantes de que son la mejor opción exponiendo su pensamiento. 

Tras las dos jornadas, realizadas a día seguido, se puede decir que resultaron un tamiz que dejó claro que solo unos pocos tendrían credenciales para dirigir el destino de un país con grave riesgo de un hundimiento económico y social, cifras deprimentes de desempleo y pobreza, sin salud y atacado por una letal pandemia.

A este encuentro no acudieron Andrés Arauz y Yaku Pérez, a pesar de que el primero envío un representante a la cita en la que se aprobó el guion y el reglamento del debate; y, el segundo mandó a los organizadores su currículo, pero su delegado no llegó a las reuniones.

Algunos observadores sostienen que, al estar en los primeros lugares en las encuestas, no quisieron arriesgarse en un debate en el que serían el blanco de los otros aspirantes. Pero esta teoría, que se la esgrime en todas las campañas, pierde fuerza porque Guillermo Lasso, el otro candidato que asoma siempre en los primeros lugares, sí concurrió.

La respuesta a la ausencia del debate podría más bien estar en las declaraciones disparatas y no exentas de cinismo que han hecho tanto el candidato de Centro Democrático, cuanto el de Pachakutik respecto de temas esenciales, y que habrían tenido que explicar frente a sus contrincantes. Veamos.

En lo que sería el epítome del populismo, el candidato Arauz ofrece USD 1.000 a un millón de personas, en la primera semana de gobierno; así como lee: en la primera semana de gobierno. Y, en una suerte de delirio electoral, habla de minería inversa, con la extracción de oro de los celulares. 

Yaku Pérez, en cambio, ha anunciado que exportaría barriles de agua, en lugar de petróleo. 

En algo más que rehuir un debate coinciden el exprefecto del Azuay y el exministro Arauz.

Yaku se muestra más a gusto en los videos que postea exhibiéndose en paños menores, recitando a la naturaleza en un río de la Amazonía o bailando con su expareja Manuela Picq. 

A Arauz se le nota más seguro cuando está acompañado de Correa, aunque sea mediante un holograma, una técnica por la cual una persona puede estar en varios lugares a la vez. Y cediéndole el protagonismo.

La segunda jornada del foro con los candidatos, el domingo, estuvo más animada que la primera y los aspirantes, en conjunto, se mostraron más seguros. 

Así discurría la cita cuando fue interrumpida por una Cadena Nacional del Gobierno. Un desatino sin nombre. Pero no fue todo.

Quienes seguían el foro por la televisión abierta miraron una propaganda de los candidatos de Unes a asambleístas por Pichincha en la que, otra vez, el protagonista era Correa. Causó repudio.

Con sentencia en firme, por el caso Sobornos 2012-2016, una trama de corrupción por la que se financiaban las campañas electorales de Alianza País, y prófugo de la justicia, Correa asoma en la televisión pidiendo el voto a los pichinchanos.

Todo esto financiado con el dinero de los ecuatorianos que el Consejo Nacional Electoral (CNE) distribuye a las campañas. ¡Ya basta!

¿Acaso no revisaron la pieza publicitaria antes de autorizar su difusión?

¿Qué parte de la decencia, el buen juicio y hasta la memoria falló en quienes dieron paso a esta bazofia política? ¿Qué dirán la Fiscalía y la Justicia?

“Juntos transformamos la provincia y la patria entera con caminos espectaculares, escuelas del milenio, maravillosos hospitales, acceso a la educación y a la salud”, dice el sentenciado de Bélgica, en una insoportable burla a los ecuatorianos.

Que haya perdido la memoria o que la desvergüenza le supere es problema de él. Pero que crea que los ecuatorianos han olvidado el sobreprecio de las vías; el desastre de las escuelas del milenio, que no solo costaron el doble y el triple, sino que propiciaron una deserción escolar sin precedentes, y que el robo y las carencias en los hospitales los volvieron sarcófagos de los que menos tienen, es distinto.

Si la autoridad electoral no saca del aire la falaz propaganda, Ecuador habrá tocado fondo. Y la elección de febrero será la tumba de la moral y la ética pública.

Que Yaku y Arauz hayan rehuido un debate, aunque deberán asistir al que organiza el CNE, es una cosa. Pero tener a Correa, sentenciado por corrupción y prófugo de la justicia, metido en la campaña, es una ignominia, que no se puede soportar.

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