El Chef de la Política
Los 4 fantásticos y el Ministro Martínez
Santiago Basabe

Santiago Basabe

Politólogo, docente-investigador de FLACSO Ecuador y analista político. Sus campos de interés son las relaciones entre política y justicia, el funcionamiento de las instituciones democráticas y la representación política de las mujeres en América Latina.

Actualizada:

14 Jun 2020 - 19:10

Elenco de la película 'Los 4 Fantásticos' estrenada en 2005.

Elenco de la película ‘Los 4 Fantásticos’ estrenada en 2005. imdb.com

En medio de críticas de diversos sectores hacia la gestión del Ministro Richard Martínez, el gobierno ha decidido acudir a la ayuda de los 4 Fantásticos para tratar de enrumbar las decisiones económicas del país.

Cívica y digna de reconocimiento público es la actitud asumida por Ortiz, Albornoz, González y De la Torre pues no es sencillo hallar personas que aporten a la causa nacional en los términos en los que se enmarca su asesoría. Sin embargo, ante la ausencia de comisiones de este tipo en el pasado, se empiezan a generar interrogantes de diverso orden en el ambiente político y económico del país.

La primera de ellas tiene más bien formato de reclamo y de crítica y tiene que ver con un hecho inexcusable: si ya en 1961 Marvel incluyó en el famoso equipo a una mujer, resulta desde todo punto de vista criticable que ahora mismo la versión ecuatoriana de los 4 Fantásticos carezca de simetría de género.

Surge también una duda esencial en cuanto a los efectos de las recomendaciones del grupo de expertos. Cuando sus aportes sean asumidos favorablemente para la toma de decisiones, el gobierno intentará apoyarse en la legitimidad pública de los 4 Fantásticos para disminuir los ataques en contra del alicaído ministro Martínez.

Sin embargo, en el evento de que las sugerencias no sean acogidas, esa misma legitimidad jugará en contra de las medidas adoptadas. En dicho escenario, la opinión del equipo de apoyo podría convertirse en la principal arma de oposición y crítica de diferentes sectores opuestos al gobierno.

¿Cómo procesarán un escenario de este tipo en Carondelet? Esa es una pregunta abierta. Una respuesta obvia es evitar las diferencias de opiniones; no obstante, aquello invertiría los papeles pues colocaría a los 4 Fantásticos en calidad de decisores de política pública y a Martínez en un mero ejecutor. 

Las interrogantes no terminan ahí. Al escenario complejo ya descrito se debe sumar otro, relacionado con diferencias de opinión que pueden surgir entre los 4 Fantásticos. Cuando aquello suceda, y eso es altamente probable entre personas provenientes de campos de acción y experticias diferentes, no se conoce aún cómo se procesarán las divergencias.

Aunque no exenta de riesgos, la generación de una vocería única puede ser una salida. De lo contrario, la cohesión del grupo se erosionará fácilmente y terminará siendo un factor de afectación al proceso de negociación de temas clave, como la deuda pública.

A las dificultades expuestas se deben sumar otras, vinculadas con la interpretación que debe dar la ciudadana a la opinión de los 4 Fantásticos en medios de comunicación y redes sociales.

De un lado, será un ejercicio motivador aprender a diferenciar lo que es el criterio personal del experto respecto a lo que eventualmente es parte del consejo otorgado al Gobierno Nacional. De otro lado, para los 4 Fantásticos también será un reto dejar de lado la información que sea parte del compromiso de confidencialidad que han asumido con el gobierno al momento de emitir sus puntos de vista o análisis.

En todo caso y más allá de las interrogantes expuestas, el país mantiene la esperanza, no solo de que la asesoría de los 4 Fantásticos aporte con ideas útiles para afrontar la enorme crisis económica que vive el país, sino que además dichas sugerencias estén adecuadas al contexto social y político del país.

En otras palabras, se espera que los 4 Fantásticos tengan la capacidad de pasar de la recomendación del libro de texto, con pretensión de objetividad y generalización, a lo que efectivamente es realizable en el país.

No hay que dar las mejores leyes sino aquellas que el pueblo puede cumplir, decía Montesquieu. Ojalá los 4 Fantásticos tengan la suficiente amplitud para aplicar dicha máxima al campo económico. Dejar de lado en la construcción de sus sugerencias la conflictividad que le espera al gobierno en los próximos meses o las disputas electorales que empiezan a florecer, conduciría a propuestas académicamente sostenibles pero inviables en la realidad.

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Independientemente de que la intencionalidad del gobierno al recurrir a los 4 Fantásticos sea ampliar el abanico de visiones económicas, configurar un ambiente más favorable para el país frente a los organismos multilaterales de crédito, preparar a uno de los expertos para que asuma en el corto plazo el rol de ministro o todas las opciones a la vez, lo cierto es que hay varias interrogantes que se empiezan a tejer y que solo el paso del tiempo dará las respuestas.

La ausencia de experiencias previas de consejos asesores informales, a diferencia de lo que ocurre en Chile por ejemplo, genera inquietudes legítimas en diferentes espacios de la ciudadanía. Algunas de ellas han sido aquí citadas pero otras quedan flotando en el aire.

Una de ellas tiene que ver con el hecho de que se pudo haber evitado cualquier tipo de elucubración si la actividad de los 4 Fantásticos era discreta, de bajo perfil, reservada, aunque no secreta.

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