Miércoles, 12 de junio de 2024
Dato y Relato

¿Por qué Ecuador es tan “adicto” al efectivo?

Fidel Jaramillo

Fidel Jaramillo

Ph.D. en Economía Universidad de Boston, secretario general del FLAR y docente de la UDLA. Ex gerente general del Banco Central y exministro de finanzas de Ecuador, y alto funcionario de CAF y BID.

Actualizada:

9 Jun 2024 - 5:59

Pese a los avances en las transferencias y pagos electrónicos, Ecuador sigue siendo uno de los países con mayor prevalencia en el uso de dinero en efectivo. De acuerdo con un informe de Minsait Payments, reportado por Primicias, el 36,5% de los ecuatorianos prioriza los billetes y las monedas al momento de realizar una compra.

Junto con México (32,3%) y Colombia (27,5%), son los tres países en la región, entre los analizados en dicho estudio, que más se resisten a dejar el efectivo. En contraste, Chile (5,3%) y Brasil (8,8%) son las que menos utilizan este método de pago tradicional y prefieren otros más eficientes y seguros como tarjetas, transferencias y sistemas de pago inmediato.

Las preferencias por billetes y monedas también se reflejan en la información macroeconómica de los países. El efectivo en circulación como porcentaje del PIB en 2023 alcanzó el 7,3% en Ecuador, 8,5% en Colombia y 9,3% en México. Otros, como Bolivia (18,7%) y Guatemala (11,6%), incluso registran números superiores.

Por otro lado, el peso del efectivo con relación al PIB es mucho más bajo en países como Brasil (3,1%), Costa Rica (3,3%), Uruguay (3,5%) o Chile (4,9%), que se asemeja más a los promedios de los países desarrollados.

Varios factores explican estas diferencias.

  • El nivel de ingreso per cápita, el desarrollo de la infraestructura financiera, la conectividad, los costos y los marcos regulatorios son los determinantes más importantes en el patrón de comportamiento de los usuarios.
  • Influye también la desconfianza en mecanismos alternativos de pago, en especial en países que han sufrido crisis bancarias y cambiarias, “corralitos” y fraudes con celulares y tarjetas de débito o crédito.
  • Otro elemento clave es el nivel de informalidad de los países. El efectivo prolifera cuando son significativas las llamadas economías subterráneas.

El gráfico que acompaña esta nota sugiere que existe una clara correlación positiva entre el nivel de informalidad y el peso del dinero efectivo. En otras palabras, economías más informales utilizan más efectivo.

La “adicción” al efectivo tiene varios impactos adversos para los países.

  • Es el medio preferido para actividades ilícitas como el narcotráfico, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y el financiamiento del terrorismo. Facilita el “blanqueo” de dineros mal habidos y la evasión fiscal.
  • El manejo de grandes cantidades de dinero en efectivo es costoso y requiere medidas adicionales de seguridad. Los bancos, empresas y gobiernos incurren en gastos elevados para transportar, almacenar y proteger el efectivo contra robos, fraudes y falsificaciones.
  • La producción y destrucción de billetes y monedas tiene un costo directo para los bancos centrales, y conlleva un impacto ambiental significativo. En el caso de países dolarizados, es incluso más significativo, pues tienen que ser importados desde los Estados Unidos.

Abro paréntesis. Vale la pena destacar que hace pocas semanas Ecuador lanzó una nueva familia de monedas sencillas, con la efigie de personajes queridos y respetados como Matilde Hidalgo de Prócel, Tránsito Amaguaña, Oswaldo Guayasamín, Alberto Spencer, Jorge Icaza, Galo Plaza Lasso, Jaime Roldós Aguilera e Isidro Ayora.

Es una iniciativa loable, que rinde merecido homenaje a destacados ecuatorianos y ecuatorianas, y a la vez abarata el manejo del efectivo. No obstante, en lo personal, me produce cierta desazón ver a grandes íconos de nuestra historia, artes y deporte plasmados en monedas de tan baja denominación.

En fin, esos son los costos de la dolarización. A cambio, el país ya no sufre de inflaciones y devaluaciones descontroladas. Cierro paréntesis.

Por último, el uso predominante de efectivo también puede limitar el acceso a servicios financieros como crédito, seguros y la adopción de innovaciones financieras y tecnologías modernas de pago, como las aplicaciones móviles y otras formas de transacciones digitales.

Afortunadamente, la situación está cambiando en América Latina. Los pagos digitales experimentaron un crecimiento significativo en los últimos años, con un salto en su utilización del 47% en 2014 al 70% en 2021, más alto que el promedio registrado en el resto de los países emergentes.

En general, hay mucho progreso y entusiasmo en los sectores público y privado alrededor del ecosistema de pagos rápidos. Sin embargo, persisten algunos desafíos y, como se ha visto aquí, la situación en la región es heterogénea.

Con el fin de avanzar de manera más rápida y coordinada, los bancos centrales de la región, con el apoyo del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), han constituido una red de sistemas de pagos rápidos de América Latina.

Líderes de los departamentos de sistemas de pagos de los bancos centrales, organizaciones multilaterales y expertos de varias instituciones públicas y del sector privado realizarán el II Foro Regional de Pagos Instantáneos, en Asunción, Paraguay, el próximo 12 y 13 de junio.

Será una oportunidad para compartir experiencias, trabajar colaborativamente y adoptar mejores prácticas que ayuden a superar la adicción al efectivo de algunos países, a través de sistemas de pago innovadores, eficientes, inclusivos y seguros.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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