Leyenda Urbana

Profecía sobre el narco y alerta del embajador estadounidense a la justicia

Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Periodista; becaria de la Fondation Journalistes en Europa. Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

20 Dic 2022 - 5:28

Debe estar conmovido porque sus predicciones se estarían cumpliendo, de manera dolorosa, y el país al que amó y por el cual luchó, hasta el último momento de su vida, está en peligro inminente.

La advertencia de que Ecuador corre el riesgo de convertirse en una narco-democracia, hecha por Francisco Huerta Montalvo, hace 13 años, resulta escalofriante, a la luz de los hechos que se suceden hoy.

Ha sido el embajador de Estados Unidos, Michael J. Fitzpatrick, quien tiempo atrás sacudió al país al hablar de narcogenerales y narco-jueces, y del retiro de visas, quien ha señalado, ahora, que “los carteles están peleando entre ellos por el control de las rutas, los puertos, las cárceles y la justicia“.

Que el diplomático aludiera a la justicia, de manera tan directa, en un foro en la Universidad Andina, ha sido una suerte de golpe de realidad para el país, mientras la mayoría se regocijaba con el Mundial de Fútbol, y se dejaba llevar por la euforia de los goles y las hazañas de esos gladiadores en la cancha.

“Los carteles están peleando entre ellos por el control de las rutas, los puertos, las cárceles y la justicia”.

Michael J. Fitzpatrick

El tono de voz que el representante de la Casa Blanca utilizó evidencia la preocupación que les causa lo que pasa en Ecuador.

Dijo que cuando en una sociedad los fallos de los jueces dejan de administrar justicia y se transforman en “un mero ejercicio burocrático, o peor, un camuflaje para proteger a narcos, a matones y testaferros, pagados para lavar su cara, su plata y su imagen pública, la justicia pierde relevancia y, por lo tanto, se deja de creer en ella”.

Este es el país del que Huerta Montalvo alertó al descubrir la influencia del narcotráfico en varios estamentos de la sociedad, cuando como miembro de la Comisión de Transparencia y Verdad investigó el ataque de Colombia al campamento de Angostura, en Sucumbíos, en el que murió alías Raúl Reyes, líder de las FARC, en 2008.

Sacar a la luz los siniestros nexos le mereció críticas y marginación. El poder negó todo, y la sociedad miró para otro lado.

Inadmitida semejante realidad, se dejó que el mal se expandiera, pero Huerta Montalvo nunca se calló.

En abril pasado -tres meses antes de fallecer- declaró a El Universo que las mafias vinculadas al narcotráfico “han penetrado las Fuerzas Armadas, la Policía, los partidos y hasta las asociaciones deportivas”.

Lo dicho la semana anterior por el embajador Fitzpatrick ratifica esta dramática realidad, potenciada, ahora, por la impunidad que campea.

Las mafias “han penetrado las Fuerzas Armadas, la Policía, los partidos y hasta las asociaciones deportivas”.

Francisco Huerta Montalvo

Por eso, las palabras del representante de Washington tendrían que ser asimiladas.

Cuando los jueces al azar liberan a los asesinos y a sus protectores repetidamente, estos asesinos y sus narco-abogados se ríen y bailan mientras salen de la Corte y van camino hacia el banco. Se requiere que todas las ramas del Estado trabajen de manera articulada”, reiteró.

Y fue más allá. En su intervención, repartió responsabilidades o, por lo menos, hizo sugerencias, consciente de que su país no solo es el mayor destino, junto a Europa, de la droga que sale por Ecuador, sino que es el que más ayuda y asistencia brinda para combatir este delito transnacional.

De la Asamblea Nacional dijo que tiene una deuda para promover los cambios normativos que se requieren; de la Corte Nacional de Justicia, que debe emitir criterios unificados que generen certidumbre y llenen las lagunas legales, y del Consejo de la Judicatura que debe sancionar a quienes abusen del derecho, sean jueces, fiscales, defensores o abogados litigantes.

El diplomático puso énfasis para hablar de lo que llamó “la compra de jueces, la intimidación de testigos, el abuso rutinario del habeas corpus y de los procedimientos legales que nunca se extienden a la gran mayoría de los PPL (Personas Privadas de la Libertad) ni a los pobres porque no tienen acceso a un narco-abogado“.

Y aludió también a lo que considera una de las fórmulas para el combate a las mafias: la extradición, mecanismo exitoso de la Convención de las Naciones Unidas contra el crimen transnacional y la corrupción.

Justamente, la extradición es la primera pregunta del referendo convocado por el presidente Lasso para el 5 de febrero de 2023, junto a las elecciones de autoridades seccionales.

En la entrevista de abril pasado, respecto del narcotráfico, Francisco Huerta declaró algo más: “En las próximas campañas, si no hay control, van a elegir a todos los alcaldes que quieran”, dijo.

¿Alguien está haciendo algo al respecto? ¿El CNE tiene una estrategia para evitar que se contamine la campaña con dineros mal habidos?

En las últimas horas, Teleamazonas dio cuenta de que un Tribunal de Manabí, pese a múltiples evidencias y toneladas de droga capturas, liberó a 18 detenidos, 14 de los cuales tienen orden de detención en Estados Unidos.

Fue una operación enorme que se realizó hace dos años con la asistencia del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, la Policía Nacional y la DEA. Todo fue desestimado por los jueces. La Fiscalía apelará.

Ante hechos como estos solo resta concluir que la profecía de Francisco Huerta se está cumpliendo, porque nadie hizo nada para evitarla.

Ante las advertencias del embajador de Estados Unidos, ¿hará algo la Justicia? 

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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