Leyenda Urbana
¿El vicepresidente Otto Sonnenholzner quiere un partido político?
Thalía Flores y Flores

Thalía Flores y Flores

Licenciada en Ciencias de la Información de la Universidad de Cuenca; becaria de la Fondation Journalistes en Europa (París). Ha sido corresponsal, Editora Política, Editora General y Subdirectora de Información del Diario HOY. Fue Jefe de Información de Diario Expreso, en Quito. Conduce el programa de radio “Descifrando con Thalía Flores” y es corresponsal del Diario ABC de España.

Actualizada:

26 Ago - 19:56

A punto de cumplir nueve meses de haber asumido la Vicepresidencia de Ecuador, Otto Sonnenholzner se ha consolidado en sus funciones como segundo mandatario del país.

El vicepresidente es muy activo y, últimamente, ha intensificado su agenda: viaja por todos el país y asiste a las más diversas actividades políticas, sociales, conmemorativas, deportivas, etcétera.

Revisando su agenda se concluye que hay un trabajo estratégico de por medio para que a Otto Sonnenholzner se lo relacione con las buenas noticias: va a inauguraciones, entrega de créditos, “apaga incendios” y participa de actividades deportivas.

Solo de los últimos días, se lo ha podido ver participar en una carrera por las calles en Santa Elena junto a los estudiantes, en un acto para promover la educación libre de violencia y sin drogas, incluso; allí cargó a un chico en sus hombros.

Antes estuvo en Cañar para entregar créditos a los campesinos y, en Cuenca, entre otras actividades con autoridades, visitó el local de una emprendedora con la que compartió un delicioso hornado.

Una de las acciones más llamativas que ha protagonizado el vicepresidente Sonnenholzner ocurrió en días pasados cuando hizo una sorpresiva visita al área de traumatología del hospital Pablo Arturo Suárez, de Quito, donde la gente estaba protestando y reclamando por la falta de suministros para su atención.

Tras recorrer las instalaciones y hablar con la multitud, garantizó que habrá prótesis para los pacientes y que todo estaría bien porque el gobierno está pendiente. Se supo que el médico que hizo la denuncia de la falta de prótesis fue removido de su cargo.

El último fin de semana, junto al ministro de Finanzas, Richard Martínez, el vicepresidente de la República fue a Playas para entregar, nada más ni nada menos, que créditos del BIESS, el banco de los afiliados al IESS y, por lo tanto, independiente del gobierno; al menos, en papeles. Bueno también entregaron créditos de BanEcuador.

El video del acto de entrega de los cheques, en medio de la algarabía de la gente, se puso en todas las redes sociales. La gente agradecía el crédito y elogiaba a las autoridades. “Los créditos son el reflejo de nuestra confianza en sus capacidades”, dijo el segundo mandatario.

Quiénes siguen de cerca las actividades de Otto Sonnenholzner concluyen que, últimamente, el vicepresidente se ha entusiasmado con su trabajo y parece que también le estaría interesando la política. 

Pero no es todo. Fuentes confiables hablan de que el vicepresidente estaría intentando formar un movimiento o partido político. Por lo que concluyen que bien podría estar planeando participar en los comicios de 2021. Eso sí, ningún funcionario cercano lo confirma.

Los observadores hacen el siguiente análisis sobre las posibilidades del Gobierno: el movimiento Alianza PAIS (AP), en el poder, no solo que ha perdido fuelle, sino que la gente lo asocia con el pasado reciente, marcado por el desgobierno y la corrupción, por lo que no sería conveniente usar esa etiqueta.

Con ese razonamiento, cobra sentido que el gobierno y algunos de los funcionarios que tienen perspectivas políticas, busquen sustento partidista con otros membretes, aunque entre los colaboradores de Carondelet hay gente de Ruptura, Centro Democrático, Democracia Sí, y más, que bien podrían prestar sus casilleros.

Habría otra razón más importante: las cifras del presidente Lenín Moreno son demasiado bajas como para pretender algo en las urnas. 

Según la más recuente encuesta de Click Report solo 15,94% cree que la gestión del presidente Lenín Moreno es buena; 84,06% la considera mala. 

Y hay más: la percepción de la gente sobre su propia situación y la del país es negativa: 91,88% cree que la pobreza ha aumentado; 89,38% dice que el desempleo se ha incrementado y, lo más serio, solo 14,06% dice que la corrupción habría disminuido. ¡Eso no más!

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