Contrapunto

Fidelio, la única ópera de Beethoven y la que más dudas le causó

Fernando Larenas

Fernando Larenas

Periodista y melómano. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.

Actualizada:

24 Dic 2022 - 5:27

El maestro Ludwig van Beethoven (1770-1827) solo escribió una obra escénica, la estrenó en 1805, la corrigió y modificó el número de actos en 1806.

Incluso le cambió el nombre, pero tras una nueva revisión la reestrenó en 1814.

Llama la atención que la producción operística de Beethoven haya sido ínfima en comparación con su monumental creación sinfónica: misas, música de cámara, sonatas, conciertos.

La ópera ‘Fidelio’ quedó catalogada con el opus 72, pese a que las modificaciones y correcciones del autor fueron muy profundas, partiendo incluso por el nombre: ‘Fidelio’ en 1805, ‘Leonore’ en 1806, hasta la definitiva ‘Fidelio’ de 1814.

La ópera de Beethoven, al contrario de la de Mozart, influenciada por el bel canto italiano, muestra expresiones y características dramáticas similares a la obra de otros alemanes, como Carl María von Weber y Richard Wagner.

El autor de la Novena Sinfonía, al igual que Franz Joseph Haydn, sigue sus pasos en el campo del Singspiel u ópera popular alemana.

En Viena, Beethoven estudió con Haydn y luego aprendió la estructura de la ópera italiana, cuyo principal exponente en esa época en Viena era Antonio Salieri (1750-1825).

La primera versión de Fidelio fue estrenada, en Viena, el 20 de noviembre 1805, y contaba con dos actos.

La segunda versión, también en dos actos, titulada ‘Leonore o el triunfo del amor conyugal’, fue estrenada el 29 de marzo de 1806.

Y la versión definitiva, en tres actos, se presentó en mayo de 1814.

En cuanto a los personajes de la obra, ‘Fidelio’ (la soprano) es el nombre falso de Leonore, que se disfraza de muchacho para ingresar a la cárcel a ver a su esposo Florestan (tenor), encarcelado por Don Pizarro (bajo), director de la cárcel de Sevilla.

Con libreto de Josef Sonnlleithner, Stephan von Breuning y George Friederich Treiske, el argumento es sobre un hecho real, pero que no ocurre en Sevilla.

La razón para trasladar la historia a Sevilla, España, es que en realidad ocurrió durante un reinado de terror en París.

Como escribe Roger Alier en la ‘Guía universal de la ópera’, Ediciones Robinbook (2007), “Beethoven tenía una notable admiración por la Revolución Francesa y no quiso que el episodio de tiranía recayese sobre los jacobinos”.

Las representaciones de 1805 y 1806 tuvieron relativa aceptación y, por eso, el músico alemán la retiró, e incluso cambió la obertura para la escenificación definitiva en 1814. Beethoven nunca dudó tanto de una composición suya.

La ‘Guía Universal de la ópera’ muestra un recorrido de la obra lírica en Londres, Nueva York, Madrid, Barcelona.

El Teatro alla Scala de Milán la seguía desconociendo, hasta que Arturo Toscanini la dirigió en 1927, con motivo del centenario de la muerte de Beethoven.

El mismo autor señala que ‘Fidelio’ no es una ópera muy frecuente, ni siquiera hoy en día, por las dificultades del reparto y la complejidad de su parte coral.

Alier guarda distancias de las idolatrías y de las tergiversaciones “que han falseado la imagen”, de quien es considerado como el máximo exponente del repertorio sinfónico de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.

Otros autores señalan que Beethoven escribió esta obra en su segundo ciclo (1802-1815) cuando ya daba por superado el período de la música clásica, para iniciar un siglo de romanticismo.

Las opiniones expresadas por los columnistas de PRIMICIAS en este espacio reflejan el pensamiento de sus autores, pero no nuestra posición.

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