Tragaluz
¿Y ahora? ¿Y ahooora? ¿Y ahooooooora?
Felipe Burbano de Lara

Felipe Burbano de Lara

Sociólogo, doctor en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca. Durante 12 años adquirió destrezas en el periodismo. Empezó como redactor económico en el Diario Hoy, donde llegó a ocupar el cargo de Director General. Tras cursar estudios de postgrado en la Universidad de Ohio, se desempeña como profesor investigador de Flacso (Ecuador).

Actualizada:

9 Sep - 18:18

Como el temible Huracán Dorian, que vuelve a las costas de Florida cuando todos pensaban que se retiraría hacia el mar para disolverse luego de su golpe destructivo a las Bahamas, así mismo se mueve Odebrecht en América Latina y en el Ecuador.

Golpea, se va, y vuelve a golpear.

La empresa brasileña ha sido un vendaval que arrasó con varias clases políticas en América Latina: la brasileña, todas las cúpulas presidenciales peruanas, con un expresidente suicidado – dramático, intenso y doloroso- Colombia, Ecuador, Argentina.

Un huracán categoría 5. Expresa la fusión del dinero insaciable, sin ética y sin moral, con políticos ávidos de enriquecimiento y/o deseosos de mantenerse en el poder por cualquier medio.

Afanes desmedidos de acumulación capitalista con sueños de aburguesamiento contenidos.

En Ecuador, recordémoslo, mientras el correísmo controlaba la Contraloría y la Fiscalía a través de dos personajes horribles, oscuros, Carlos Pólit y Galo Chiriboga, el caso Odebrecht permanecía en las catacumbas.

Pólit resultó un pillo de cuatro suelas. El contralor 100/100, perfecto, que acompañó a la Revolución Ciudadana durante 10 largos años, recibió coimas por USD 10,1 millones de la empresa brasileña. “Y a mi en efectivo, nada de huevadas”.

Pólit está huído en Miami y Chiriboga deambula por las tinieblas.

Tempranamente también cayó, en la misma trama de corrupción, el exvicepresidente Jorge Glas, conocido en el círculo rosa como el bolsón, a quien Correa puteaba por los sobreprecios en la contratación de oleoductos. Hoy está preso, y bien preso, en la gélida Latacunga.

Coimas a cambio de obras, coimas a cambio de informes favorables. El correísmo usó el poder estatal para provocar el colapso de su propia moral revolucionaria, exhibida y mostrada en la escena pública, en cada sabatina, como superior e incorruptible.

La presencia de los dineros corruptores de Odebrecht aparecen ahora inmiscuidos en el financiamiento de las campañas de Alianza PAIS en las elecciones del 2013 y 2014. El testimonio ofrecido el viernes 6 de septiembre de 2019 por José Conceição dos Santos, el exdirector de Odebrecht en Ecuador, debe haber caído como un balde de agua helado a los pies del Cotopaxi y en la lejana y ya nunca plácida Bélgica.

Odebrecht, según él, entregó USD 5,6 millones para las dos campañas.

Su testimonio, como lo dijo el abogado de la sorprendente Pamela Martínez, mujer de armas tomar y llantos culposos, coincidió casi en todo con lo que su defendida ha sostenido desde hace cuatro meses cuando saltó el caso Sobornos 2012-2016.

Aseguró que una parte de los dineros se gastaban en sabatinas, shows, sonido y tarimas. El caudillo subido en un tarimazo de Odebrecht. Bochornoso.

El testimonio y el diagrama dibujado por Laura Terán -que produjo una caricatura genial de Bonil en El Universo- para describir la estructura de financiamiento electoral de Alianza País, suenan demoledores.

El diagrama muestra las empresas asociadas al mecanismo de fondeo electoral, los funcionaros de gobierno responsables de contactarlas, y algunas de las personas beneficiadas.

¡Ay el dinero! Corrompe almas, conciencias, provoca el colapso de la débil y frágil moral revolucionaria cuando siente el poder en el cuerpo y en los bolsillos, y se llena de gloria.

Quienes encarnaron la patria, la justicia, a los pobres, a los excluidos; quienes hablaron del cambio de época, condenaron a pelucones, maltrataron a los ciudadanos, hoy manchados hasta los huesos. Un golpe a la moral del país, de todos.

La caja chica electoral. Coimas para campañas y si ganamos -estimados socios- contratos inflados para sus empresas.

¿Y ahora? ¿Y ahooora? ¿Y ahooooooooora? Que la voz estridente del loco -ese otro político autoexiliado por años- resuene hasta que sus cuerdas vocales se rompan. Que retumbe su eco en todos los rincones de la maltrecha patria para indignarse.

¿Y ahora qué dicen?

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